Científicos investigan el misterio de Sandy, la isla fantasma del Pacífico Sur

Un grupo de científicos descubrió la inexistencia de una isla llamada ‘Sandy’, ubicada entre Australia y Nueva Caledonia, a pesar de aparecer en todos los mapas mundiales.

‘Sandy’ es una isla que por más de una década aparecía en mapas, cartas náuticas, atlas geográficos, hasta en Google Earth. Y a pesar de las pruebas que afirman la existencia de la isla, un grupo de científicos australianos descubrió que ‘Sandy’ no existe en realidad.

El hallazgo se dio cuando el equipo científico, dirigido por la geóloga María Seton, navegaba en el Mar del Coral, entre Australia y Nueva Caledonia, donde supuestamente debería encontrarse la isla.

“Comenzamos a sospechar cuando las cartas de navegación utilizadas por el barco mostraban una profundidad de 1.400 metros en un área donde nuestros mapas científicos y Google Earth nos mostraban la existencia de una isla de gran tamaño”, explicó Seton.

La isla inexistente aparece regularmente en las publicaciones científicas desde el año dos mil e incluso los mapas meteorológicos la mencionan. Pero la isla no aparece en los documentos del gobierno francés, que tendría jurisdicción sobre ella, ni tampoco en las cartas de navegación, que se elaboran a partir de mediciones de profundidad.

Los científicos viajaron durante 25 días a bordo del buque científico naval Southern Surveyor para estudiar el este del Mar de Coral y esclarecer el paradero de ‘Sandy’.

[El Mundo]



6 increíbles ecosistemas marinos captados por google street

El objetivo de esta acción es resaltar el ecosistema marino que existe en cada uno de estos hábitats naturales, promoviendo la protección de cada una de las zonas para su supervivencia.

En honor al Día mundial del océano, que tiene lugar el 8 de junio de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), personas alrededor del planeta se encuentran organizando eventos para concientizar sobre los riesgos así como generar acciones de protección para el océano. El principal objetivo es lograr que haya océanos saludables par aun planeta saludable, erradicando la contaminación excesiva en estos hábitats naturales. 

La empresa Google forma actualmente parte de las figuras que han apoyado esta toma de conciencia de la naturaleza, dando a conocer 40 Street Views de costas y vistas bajo el mar. Desde lugares como la Gran barrera de coral, las Islas Cook, la zona de Samoa americana, hasta Bali.

El objetivo de esta acción es resaltar el ecosistema marino que existe en cada uno de estos hábitats naturales, promoviendo la protección de cada una de las zonas para su supervivencia. A continuación te compartimos diez de las capturas que Google se ha dedicado a observar atentamente con su tecnología:

1. Ballenas Humpback en las Islas Cook

 

2. Tortugas de mar en Pedras Secas 

 

3. Turquía y Caicos, en Parroy Cay

 

4. Parque Jacques Cousteau en Guadalupe

 

5. Mantarrayas en Islas Komodo

 

6. Isla Wilson, en la Gran Barrera de Arrecife 

 



Las vistosas y gigantes babosas rosas del Monte Kaputar

Este peculiar y llamativo molusco australiano es tan solo uno de muchos ejemplares que sobreviven en Australia en un área que ha logrado preservar una enorme biodiversidad a lo largo de miles de años.

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El bosque alpino del Monte Kaputar no mide más de 10 kilómetros cuadrados pero ha logrado conservar a muchas especies que lo habitaban cuando Australia todavía era parte de la enorme Gondwana, hace millones de años. Este terreno originalmente era caracterizado por exuberantes selvas tropicales, y aunque el continente pasó por cambios drásticos un erupción volcánica en este monte hace 17 millones de años es responsable por preservar las condiciones húmedas y frescas para mantener especies selváticas antiquísimas.

Una de las criaturas prehistóricas que ha logrado sobrevivir en este paraíso exuberante es la peculiar  Triboniophorus aff. Graeffei, una babosa de un hermoso color rosa. Además de su llamativo color, la babosa también alcanza un tamaño bastante impresionante, con ejemplares alcanzando hasta los 20 centímetros. Estas criaturas pasan la mayor parte del tiempo debajo del musgo que comen, pero según Michael Murphy, un guardabosque del área, después de fuertes lluvias miles de ellas salen por las noches para comer musgo de los árboles. Un espectáculo que describe cómo “el rosa más brillante que puedan imaginar, así de rosa se ven”.

Entre las especies exóticas que resguarda este espacio congelado en el tiempo también se encuentran tres tipos de caracoles caníbales que se alimentan de otras especies vegetarianas y los cazan al seguir el rastro de la baba que dejan tras de sí.

Ya que este pequeño bosque resguarda mucha biodiversidad que depende de un frágil ecosistema, se han tomado medidas para establecer la zona como un área designada como un Comunidad Ecológica en Peligro.

[Atlas Obscura]