Software puede calcular emisiones de CO2 de cada ciudad, cada edificio y cada calle

Hestia es un software que examina las emisiones de CO2 de cada punto de la ciudad, incluso de cada calle, y a cada momento del día. Ya se probó en Indianápolis, ahora se planea utilizar en Phoenix y en Los Ángeles.

La Universidad de Arizona ha desarrollado un software, Hestia, que modela las emisiones de CO2 de las ciudades. Se apoya en los flujos de automóviles, los reportes de la calidad del aire y los horarios de los habitantes. Así, puede analizar cuánto CO2 emerge de cada punto de la ciudad, incluso de cada calle, y a cada momento del día.

Hestia es el nombre de la diosa griega del corazón y del hogar, apropiado para un modelo que se preocupa por la calidad del aire de la Tierra.

Hasta ahora se ha modelado Indianápolis, y se planea llevar a otras ciudades más grandes como Phoenix o Los Ángeles. Se ha analizado qué zonas emiten más gases, por ejemplo: en qué calles hay más tráfico y bloqueos de autos, o las calles con casas más viejas y que requieren más clima artificial para calentarse durante el invierno.

Con este modelo se podrán localizar los puntos que requieren más inversiones y más remodelaciones para bajar las emisiones de carbono. Scott Bernstein, jefe del Center for Neighborhood Technology, afirma que es más fácil tomar medidas en puntos específicos que cambiar por completo el sistema de plantas, minerías y refinerías. Además, afirma, los coloridos diagramas de Hestia llaman la atención de las personas, por lo que ellos mismo pueden tomar medidas para reducir emisiones.

Más información en el video (inglés)

 

[NPR]

 



¿Cómo y cuánto contaminan tus búsquedas en Google? Esta artista te lo muestra

No son sólo los teléfonos los que están matando al planeta, sino la propia red: Google es el mayor productor de CO2, después de Estados Unidos, China y la India.

La información también contamina. Cada búsqueda de Google tiene un costo para el planeta. Al procesar 3,500 millones de búsquedas por día, el sitio web más popular del mundo representa alrededor del 40% de la huella de carbono de Internet.

Aunque la noción más extendida es que Internet es una “nube”, en realidad depende de millones de servidores físicos en centros de datos de todo el mundo, que están conectados con miles de cables submarinos, conmutadores y enrutadores, todos los cuales requieren mucha energía para funcionar.

Google es el buscador más popular de Internet y esa idea motivó a la artista Joana Moll a averiguar cuánta energía consume realmente el gigante de las búsquedas. Su proyecto resultante, CO2GLE, es un intento de visualizar cuánto dióxido de carbono emite la compañía cada segundo.

En una entrevista con Quartz, Moll afirma:

Casi nadie recuerda que Internet está compuesto por infraestructuras físicas interconectadas que consumen recursos naturales. ¿Cómo puede un hecho tan evidente ser tan borroso en el imaginario social?

CO2GLE hace sus cálculos usando datos públicos del 2015: Primero, está el hecho de que la transmisión de 1GB de información toma un estimado de 13kWh, que es igual a 7,07 kilogramos de CO2. Dado que Google.com pesa 2 MB y procesa unas 47,000 solicitudes por segundo, la página emite 500 kilogramos de emisiones de CO2 por segundo. Eso es 300 toneladas de CO2 por minuto, cantidad mayor al peso de dos ballenas azules adultas.

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Google informó en el 2009 que emite 0,2 gramos de CO2 por búsqueda, mientras que los consultores ambientales Carbonfootprint dicen que esa cifra puede estar entre 1g y 10g de CO2 por consulta, dependiendo de qué dispositivo usas y el tiempo que pasas en la búsqueda. Estos datos contrastan con el informe ambiental que Google publicó en el 2017.

 

Google, las búsquedas y el impacto forestal

Google contamina emisiones carbono internet
Foto: Andrei Lacatusu

¿Cuántos árboles se necesitan para compensar 1 segundo de las búsquedas de Google? El segundo proyecto de visualización de Moll hace justamente eso: Defoooooooorest es una página web que muestra el impacto del CO2 en una línea de árboles que crece y crece hasta el infinito.

Por cada segundo que se gasta en Google, 23 árboles tienen que usar sus capacidades de absorción de CO2.

Los gigantes tecnológicos como Google y Apple tienen programas para reducir sus emisiones de carbono, pero es una tarea difícil y compleja. Apple anunció que ha movido el 100% de sus oficinas, tiendas minoristas y centros de datos en todo el mundo al 100% de energía renovable.

Sin embargo, no ha borrado su huella de carbono, ya que la fabricación, la distribución y el uso de productos electrónicos por parte de los clientes producen abundante dióxido de carbono. Por otro lado, Google anunció recientemente que ahora usa energía 100% renovable, pero al igual que Apple, está lejos de eliminar por completo las emisiones de carbono.

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Mientras tanto, las empresas como Instagram, que recibió una calificación de sostenibilidad D, también producen CO2 con sus operaciones. Los servicios en la nube de Amazon sólo funcionan con un 50% de electricidad renovable. En el 2016, Facebook tuvo la misma huella de dióxido de carbono que 77,500 hogares estadounidenses y usó aproximadamente un 25% de energía renovable en todo el mundo. La compañía afirma que espera utilizar al menos un 50% de energía renovable en el 2018. Eso no es suficiente.



La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17 mil mexicanos al año

En el colmo de la paradoja, el aire nos está matando. ¿Por qué? ¿Y qué podemos hacer?

Para los habitantes de las ciudades y grandes metrópolis, escuchar la frase “aire puro” remite si acaso a la fantasía, o a parajes naturales como bosques y selvas, pero jamás a nuestros propios ecosistemas urbanos. El aire puro no es algo con lo que contemos cotidianamente, pese a que debería ser considerado un derecho humano.

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”, pues supera los 100 puntos, cuando apenas 150 ya se estiman como una contingencia ambiental:

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Es normal que los niveles de contaminación del aire sean todavía más altos que este nivel durante los 365 días del año, como asegura Greenpeace México, que pronto dará a conocer los resultados de un proyecto para medir los niveles de contaminación del aire en hora pico en la Ciudad de México.

Según activistas de esta organización, estamos respirando índices de contaminación del aire mucho más elevados de lo que es permisible según instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y nos recuerdan que esto ocasiona directa e indirectamente la muerte de 17,700 personas en México, pues en estados como Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara el número de partículas finas se ha incrementado.

La mala calidad del aire no es exclusiva de la Ciudad de México, es un problema que afecta a todo el país y que debería ser atendido de inmediato.

(Paloma Neumann, coordinadora de la campaña Revolución Urbana)

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”

 

Hace 5 años, en la Ciudad de México se registraron 248 días con una calidad de aire “buena”, debido a programas de transporte limpio y a iniciativas como el “Hoy no Circula”. Pero desde entonces, comenzó elevarse la contaminación otra vez.

Un habitante de la CDMX fuma involuntariamente 40 cigarrillos al día

cuando la calidad del aire es mala.

No obstante, los programas de movilidad sustentable siguen desarrollándose (como Metrobus y Ecobici en la Ciudad de México), y el incremento poblacional no puede haber ocasionado el aumento desmedido de la contaminación del aire en tan poco tiempo. Nos enfrentamos entonces a que el cambio de paradigma debe ser de mucha mayor envergadura para enfrentar este problema. Y nos debe comprometer a todos, pues las consecuencias son realmente tóxicas.

Las partículas de metal en el ambiente

provocan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.

Lamentablemente, en los centros de verificación la corrupción sigue siendo una constante, no sólo en la Ciudad de México, sino también en otras urbes del país. Esta práctica se multiplica debido a los bajos salarios de quienes ahí trabajan, como pudo verificar el portal Animal Político. Por ello, enfrentar la contaminación del aire en las ciudades depende de que elaboremos soluciones de conjunto que atiendan los problemas inmediatos, sociales y económicos de sus habitantes.

Es por eso que, aunque pareciera no estar conectado, elevar los salarios podría ayudar a disminuir los mortíferos índices de contaminación del aire, pues esto evitaría la corrupción en los centros de verificación y, por ende, la contaminación provocada por los automoviles, que es la más nociva, pues contribuye un 70% a la contaminación atmosférica.

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También es de vital importancia que tomemos acciones cotidianamente, realizando algunos cambios en nuestros hábitos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental. Por ejemplo, reciclando basura, evitando el uso de plaguicidas y el consumo de tabaco, reduciendo el consumo de electricidad y utilizando la bicicleta (aunque en primera instancia parezca un gran reto).

Pero sobre todo debemos exigir (y más aún durante este período electoral) que se tomen medidas para proteger al medioambiente de nuestros ecosistemas urbanos, que sean tan amplias como lo es el problema y que lo resuelvan de raíz.

Porque el aire puro es un derecho no susceptible a negociaciones.

 

* Imágenes: 1) Violeta Amapola Nava; 2) Giphy; 3) City clock