Perros sufren trastorno de estrés postraumático después de los desastres en Fukushima

Muchos de los perros que vivieron el terremoto en Japón de 9 grados de magnitud y el desastre nuclear en Fukushima que le siguió, presentan síntomas similares a los del trastorno de estrés postraumático (PTSD), de acuerdo con un nuevo estudio.

Muchos de los perros que vivieron el terremoto en Japón de 9 grados de magnitud y el desastre nuclear en Fukushima que le siguió presentan síntomas similares a los del trastorno de estrés postraumático (PTSD), de acuerdo con un nuevo estudio.

Después del tsunami y la fusión de la planta nuclear, los habitantes de la zona debieron evacuar debido a los niveles de radiación y muchos de ellos se vieron obligados a dejar a sus perros detrás.

Investigadores de la Universidad Azabu en Japón comparó a los perros de Fukushima  con los de Kanagawa, otra parte de Japón, que fueron abandonados en 2009 y 2010. Encontraron que los perros de Fukushima presentaron niveles muy altos de cortisol, “menos agresión hacia desconocidos, docilidad y apego hacia quien los cuide”, dicen los investigadores en el estudio. “Esto sugiere que los perros de Fukushima sufrieron una crisis extremadamente estresante”.

 Aunque las personas afectadas por los desastres poco a poco recuperan su vida normal, los efectos en sus perros deben ser considerados. “Cuidado a largo plazo y preocupación por el impacto psicológico que provocan los desastres es necesario para los humanos y sus animales de compañía”, concluye el estudio.

[TheEpochTimes]

 



Este perro callejero diario le entrega regalos a la mujer que le da de comer (VIDEO)

Tua Plu es un perro callejero que cada día lleva regalos a Orawan Kaewla-iat, una mujer tailandesa que suele dar de comer a perros en condición de calle.

El vínculo entre humanos y animales puede ser realmente especial, principalmente cuando carga emociones profundas como la gratitud y el cariño. Incluso sorprende en ocasiones cuando los animales tienen muestras de agradecimiento que apropiamos exclusivos de los humanos. Pero la realidad es que el afecto tiene maneras de sobrevivir pese a las fronteras de las especies. 

Un ejemplo de ello es Tua Plu, un perro callejero que cada día lleva regalos a Orawan Kaewla-iat, una mujer tailandesa que suele dar de comer a perros en condición de calle. Tua Plu llega cada día con un objeto en su hocico –muchas veces hojas o piezas de papel– para dárselo a Kaewla-iat, quien le da de comer a él y a su madre.

¿Es este la quintaesencia de la humanidad que reside en cualquier especie del planeta? Quizá este video pueda dar la respuesta: 

 


Descifra la conducta de tus perros con estas pistas

Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

Los perros son increíblemente sinceros en sus movimientos. Sus saltos juguetones, la mirada vivaz y los mordiscos inofensivos, son simplemente una especie de energía positiva que remueve toda nostalgia, congoja o malestar tanto físico como emocional. Es como si sus movimientos, sus miradas y ladridos, revelaran un lenguaje –¿o un código?–, el cual, de acuerdo con Marc Bekoff, profesor de la Universidad de Colorado, implica una conducta primordialmente de… ¿dominación? 

El científico, tras estudiar la conducta animal en los últimos 40 años, encontró un patrón entre los perros, lobos y coyotes: el doblar sus patas delanteras y el de saltar uno encima del otro. Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

En especial cuando los perros doblan sus patas delanteras bajando la parte frontal, pues puede considerarse como una invitación a jugar. De modo que cuando veas a tu perro realizar esta posición hacia otros perros, quizá lo que está buscando es un compañero de juegos. No se trata de un acto de agresión, sino de una manera de transmitir que… quiere jugar.

play-bow

 

Otro ejemplo que implica una invitación a jugar es cuando el perro está dejando su vientre hacia el cielo. De hecho este acto puede significar más allá de un gesto de sumisión. Estudios realizados en la Universidad de Lethbridge y la Universidad de Sudáfrica demostraron que, aunque no todos los perros giraban, ninguno de los participantes lo hacía para exhibir sumisión ni disminuir el tiempo de los juegos. Parece ser que los 248 perros de la muestra simplemente lo hacían para facilitar el juego y la diversión 

El juego parecer ser realmente más importante en los caninos, pues, de acuerdo con un estudio realizado en 2008, los cachorros machos frecuentemente dejan que la hembra gane durante el juego –aún cuando él sea más grande y fuerte–. De hecho los machos se colocan inclusive en posiciones más vulnerables al ataque, dejando a las hembras la oportunidad de morderlas fácilmente. ¿La razón? Parece ser que crear un vínculo cercano entre sí ayuda al proceso del juego.

 Así que, quizá lo ideal es que dejemos a los animales disfrutar de su dinamismo nato, de lo que mejor pueden disfrutar: de sólo existir en su inocente jugueteo. ¿Por qué? Porque sólo son así. Sin más.

puppies wrestling.jpg.838x0_q80