Peces que se vuelven invisibles para eludir a depredadores

Peces plateados como las sardinas o los arenques del Atlántico utilizan sus escamas para permanecer invisibles ante sus depredadores desde casi cualquier ángulo.

Peces plateados como las sardinas o los arenques del Atlántico son maestros del camuflaje: utilizan sus escamas para permanecer invisibles ante sus depredadores desde casi cualquier ángulo.

“Lo que hacen estos peces es dar la vuelta a las leyes fundamentales de la reflexión”, dice Nicholas Roberts, un biólogo en la Universidad de Bristol.

Cuando la luz es reflejada desde diferentes superficies, cualquier luz que se salga de la trayectoria de esos reflejos se polariza. Por eso los pescadores utilizan lentes polarizados.

Los peces plateados están recubiertos por dos capas diferentes de cristales, con distintos índices de refracción, lo cual crea una propiedad reflexiva única.

De esta forma, “la polarización ocurre en un gran rango de ángulos, en vez de sólo uno”, dice el Dr. Roberts, “La evolución de los peces han convergido en esta “capa de invisibilidad” que funciona para casi todos los ángulos”.

[NYT]



Espontáneos retratos de animales salvajes en la oscuridad

George Shiras revela lo desconocido y da fe de la belleza de un mundo en el corazón de la noche.

Para retratar la naturaleza salvaje hace falta una fotografía salvaje, una imagen que tenga una relativa falta de control en la composición y que se arriesgue en el proceso experimental.

Así es la fotografía de George Shiras, el padre de la fotografía de la vida silvestre nocturna. Shiras fue el primero en utilizar el flash para retratar a los animales salvajes en la oscuridad, revelando lo desconocido y dando fe de la belleza de un mundo en peligro de extinción.

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George Shiras y su asistente John Hammer a bordo de su canoa equipada en el Lago Whitefish, región del Lago Superior, Michigan, 1893

En la colección George Shiras: In the Heart of the Dark Night, los animales quedan paralizados por la luz  que emite la cámara. Las imágenes fueron recolectadas en las aguas del Lago Superior de Michigan, EE.UU., durante la noche, cuando los sonidos, las formas y los movimientos parecían más misteriosos y dramáticos.

Poco a poco Shiras fue retratando ciervos de cola blanca, un búho nevado, un alce en la niebla y un mapache, entre otros animales silvestres.

En cada imagen lograba cazar a estos animales en sus rutinas nocturnas donde se detenían a observar, darse la vuelta o correr.

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George Shiras

Las imágenes documentan una especie de intervención y registran la interacción humana y animal. Para fotografiar de noche, Shiras imitaba una técnica de caza que aprendió de la tribu ojibwa llamada jacklighting, cuando el fuego se coloca en una bandeja en la parte delantera de una canoa, y el cazador se sienta en la proa del bote.

Así como a Shiras, la noche ha inspirado a grandes artistas e intelectuales, como Charles Baudelaire, que encontraba inspiración en los búhos y los gatos, animales salvajes en la oscuridad y emblemas de su encanto.

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Simbiosis entre arrecifes de coral y peces gobios (una historia de amor evolutivo)

Algunas especies forman diálogos simbióticos inteligentes en una especie de confabulación evolutiva.

 

 

Los arrecifes de coral, que forman algunos de los ecosistemas más diversos de la tierra,  están amenazados por la macroalgas. Pero de manera increíble estos enormes sistemas biológicos han desarrollado un mecanismo de protección en colaboración con unos peces. Un reciente estudio descubrió que la especie Acropora nasuta desprende una señal química que atrae a dos diferentes especies de peces gobios cuando están siendo atacados por algas marinas dañinas.

Los investigadores Marcus Hay y Danielle Dixson del Instituto de Tecnología de Georgia realizaron estudios en las islas Fiji para descubrir qué lo que le sucedía cuando el coral era agredido por los filamentos tóxicos de las algas. En tan sólo segundos, pequeños gobios aparecían, llamados por señales químicas, y se llevaban hasta el 30 o 40% de a masa de macroalgas, reduciendo el daño del ataque en un 70-80%. Los arrecifes de coral que no eran asistidos por lo gobios no tenían esta fortuna.

Esta relación simbiótica permite a los gobios alimentarse de la mucosa, el plankton y las algas en el medio ambiente del coral.  Después de una análisis de muestras tomadas del agua cerca del coral y de las macroalgas, los científicos demostraron que “el coral está emitiendo algún tipo de señal o que atrae a los peces a remover las macroalgas que se le adhieren”. Es decir, los peces no responden a las alfa en sí, sino a las señales. “Estas interacciones positivas son deben de ser mejor entendidas ya que nos dicen algo sobre las presiones que han tenido que soportar los corales a  través de los años”.

Existen otras especies que también se comunican entre especies, a través del lenguaje de la química para formar relaciones vitales para su subsistencia. Una de ellas es la planta del tabaco que también señaliza a algunos insectos para que le ayuden a defenderse de algunas orugas.