ONU alerta sobre escasez de alimentos y aumento de precios debido al mal clima

Recientemente la ONU advirtió sobre el impacto que tiene, en parte de Europa y Estados Unidos, la producción de granos, carne y derivados de esta, debido al calentamiento global.

De acuerdo a la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), se prevé que en la capital italiana, Roma, la producción mundial de  trigo descienda un 5.2% y que otros productos los hagan hasta en un 10%.

Debido al rápido crecimiento poblacional, la producción de alimentos no alcanza para abastecer la demanda. Los precios del trigo han aumentado un 25% en 2012; el maíz un 13% y los productos lácteos un 7%. Las reservas mundiales de alimentos están en un nivel crítico.

“Esto significa que los suministros de alimentos están escaseando en todas las áreas y existen realmente pocos para algún imprevisto”, dijo Abdolreeza Abbassian, economista de la FAO. “La disminución en la producción de cereal durante el 2012 se extenderán hasta el 2013”.

La advertencia vino cuando, en el Reino Unido, los supermercados comenzaron a luchar por tener sus estantes llenos y surtidos. Otras fuentes informan que, desde 1980, la producción de trigo en esta región del planeta ha sido la más baja debido a la anormal caída de lluvia.

El aumento en el precio mundial del trigo durante el año pasado ejerció presión sobre los criadores de cerdos y aves de corrales, mismos que se alimentan de este grano.

Debido a la sequía, principalmente, pronto se confirmará oficialmente en Estados Unidos una de las peores cosechas en la historia de este país: la producción de trigo, maíz y soja se ha reducido un 10%. Esto afectará a todo el mundo, ya que este país es el principal productor y exportador mundial de granos. Para el maíz, por ejemplo, ha sido su peor cosecha en 9 años. Casi el 40% de todo el maíz de los Estados Unidos se utiliza en  biocombustibles, por lo que la escasez restringe aún más las exportaciones y el aumento de precios.

En el Reino Unido el panorama es realmente desalentador. Las grandes tiendas comerciales han tenido que modificar la forma de comprar y vender las frutas y verduras, como consecuencia de la poca producción a causa del cambio climático.

Sainsbury, una de las cadenas más grande del Reino Unido, ha tenido que modificar sus parámetros estéticos de la fruta. Antes solo se vendían aquellos productos que lucían radiantes, uniformes y sanos, pero debido a la falta de frutas, verduras y otros alimentos, debido a la escasez, actualmente se ofrecen productos de menos calidad.

Nuevas cifras publicadas por FareShare muestran que, a raíz de la recesión, las familias de ingresos bajos han reducido su consumo de frutas  y verduras en casi un tercio. Esto significa poco más de la mitad de lo que necesitan 5 días de la semana para llevar una dieta saludable.

[GUARDIAN]



De lo emocional a lo político: cómo afecta el cambio climático a la humanidad (Cortometraje 📽️)

Una niebla silenciosa y densa… Este cautivador documental intenta comprender exactamente qué está en juego cuando hablamos de cambio climático.

El cambio climático es una niebla densa; un cúmulo invisible de gas que nos recubre, pero que percibimos como lejano e invisible. Tendemos a relacionarlo con capas de hielo que se derriten a miles de kilómetros y escenarios posapocalípticos que no llegaremos a ver, pero su amenaza difusa persiste.

¿Cómo medir la magnitud de esta niebla? Y, más importante, ¿cómo detenerla? En The Measure of a Fog (La medida de la niebla), un cautivador documental sobre el cambio climático, Ian Cheney nos habla justamente de cercanía. Para entender la magnitud del calentamiento global, hay que dejar de pensarlo como un lejano mal augurio y fijar la mirada en terrenos reales, pero insospechados.

Sabemos que la ciencia lleva la batuta en este tema: sus estadísticas y predicciones dirigen este conflicto de la especulación a los hechos. Lo imprevisible es que, detrás de las gráficas, se oculta también un conflicto moral. Pero los efectos verdaderamente devastadores del cambio climático no se verán hasta las próximas generaciones, y en un mundo que gira en torno a ciclos cada vez más breves, es difícil que nuestra compasión se extienda más allá de algunos años.

¿Cómo pensar en las personas que heredarán una Tierra extraña que aún no logramos separar de la ficción?

El rostro emocional del cambio climático también entra en cuestiones económicas. Los países en vías de desarrollo llevan, desde este calificativo, la pesada carga del progreso. Esta idea de crecimiento desenfrenado depende, en gran parte, del uso excesivo de combustibles fósiles.

Para cambiar esta estructura económica habría que modificar la estructura mental que dibuja el progreso como una línea recta hacia el infinito.

No será fácil abrirse paso entre esta niebla, pero para Cheney, es posible arrojar luz sobre esa incertidumbre contando historias como la suya. Si nos ponemos a pensar en qué nos queda de las generaciones pasadas, si las reducimos a su expresión más pura, encontraremos dos cosas: arte y pensamiento.

Para las futuras generaciones, pero sobre todo para las de este presente, las historias que contemos y reproduzcamos sobre el calentamiento global nos ayudarán a esparcir la urgencia del cambio.

Las soluciones para este complejo conflicto no serán inmediatas. La obra de Cheney no tiene la pretensión de resolverlo, sino de encontrar patrones que nos permitan discernir esta niebla y dar sentido a sus contornos.

Acá los links para encontrar la serie de cortos completa:

Distance”, “Carbon”, “Energy”, “Geoengineering”,  “Politics” y “Ethics”.

Si quieres saber cuáles de tus hábitos contribuyen al cambio climático, visita también este enlace.



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.