Niño ruso hace el descubrimiento paleontológico del siglo

Un chico de apenas 11 años encuentra, en el norte de Rusia, los restos de un mamut que los científicos definen como el mejor descubrimiento desde 1901.

Yevgeny Salinder tomaba un paseo al lado del río Tenisei cuando, sin pretenderlo, a su corta edad había realizado un hallazgo que ni un paleontólogo experimentado pudo haber hecho: encontrar restos de un mamut lanudo que datan de 15-16 mil a 30 mil  años.

Los científicos han dicho que los restos encontrados son los mejores preservados en los últimos 100 años, así que pueden denominar al animal como el “mamut del siglo”.

“El joven percibió un olor desagradable y vio que algo sobresalia de la tierra, que eran los talones del mamut”, dijo Alexei Tikkhonov, director del museo del zoológico de San Petersburgo.

Junto con los empleados de una estación cercana localizada en Sopkarga, los científicos fueron al lugar para desenterrar los restos hallados. Este proceso  tardó más de 5 horas.

“Podemos concluir que se trataba de un macho, ya que su pene, pese al paso del tiempo, está casi intacto”, dijo Tikhonov, quien también agregó que entre los restos estaba un colmillo de 1.5 metros de longitud.

El hallazgo pesaba casi una tonelada y fue trasladado a la ciudad de Dudinka para posteriormente ser llevado al zoo de San Petersburgo, donde los científicos podrán estudiarlo a profundidad.

El calentamiento global ha descongelado algunas regiones del norte de Rusia que, generalmente, permanecen bajo hielo durante todo el año. Sin embargo, gracias a este fenómeno, los restos del mamut pudieron ser encontrados.

[TELEGRAPH]



Descubren ejemplar intacto de “poni” prehistórico en Siberia (Fotos)

El potro vivió en el Pleistoceno y pertenece a una especie extinta de caballos que habitaron la zona.

Los hielos perpetuos en las zonas polares son como el congelador que guarda vestigios de otras eras planetarias. Fue gracias a este clima de frío extremo que un ejemplar de Equus lenensis (caballo Lena) pudo ser recuperado en un extraordinario estado de conservación, con las pezuñas, el pelo y el tracto digestivo casi intacto.

encuentran restos pony prehistorico

El director adjunto de la Universidad Federal del Noreste de Yakutsk (en Siberia), Grigory Savvinov, afirmó que “los restos del potro no presentan daño alguno, incluso su pelo se ha preservado, lo que es increíblemente raro en ejemplares tan antiguos”.

En una entrevista con el Siberian Times, Savvinov indicó que al momento de su deceso el animal tenía aproximadamente 2 meses de edad, y tenía una altura de 98 centímetros hasta la línea del hombro. La teoría de los expertos que desenterraron los restos es que la causa de muerte pudo haber sido que el potro cayó en una “trampa natural”, como una zanja, o bien, que pudo haberse ahogado.

El contenido de su aparato digestivo será examinado durante la autopsia para conocer su dieta en los cortos meses de vida que tuvo. Un equipo internacional de paleontólogos rusos y japoneses trabajó en la depresión Batagay, a 100 metros de profundidad, en la zona de Verkhoyansky, ubicada en la República de Sajá-Yakutia. El descubrimiento se reportó el día 11 de agosto, y unos días después también encontraron el esqueleto de un mamut lanudo con algunos tejidos, gracias a los testimonios de los pobladores.

El director del Mammoth Museum de Yakutia, Semyon Grigoryev, hizo énfasis en que este potro pertenece a una especie extinta que vivió en la región hace 30,000 o 40,000 años, y que los actuales caballos salvajes de la zona pertenecen a otra especie. Cabe aclarar que la palabra pony (en inglés; poni en español) deriva del francés antiguo poulenet, que significa potro o caballo joven; los ponis actuales pertenecen a razas distintas de caballos.

En años recientes, los hielos perpetuos de la zona han sido lugar del descubrimiento de otros especímenes de la Era de Hielo, como un pequeño gato de las cavernas y una cría de rinoceronte lanudo.



Excremento prehistórico permite rastrear la evolución del ser humano

Residuos de la digestión humana permiten estudiar la actividad y los movimientos de los primeros seres humanos sobre la tierra, con una mayor precisión que otros marcadores.

Científicos de la Universidad de Massachusetts utilizan residuos de heces fecales para estudiar los movimientos de los ancestros del ser humano, por ejemplo de poblaciones de hace 7300 años, en latitudes tan altas como el círculo Ártico de Noruega, en las islas Lofoten.

Antes, los marcadores para rastrear la actividad humana habían sido los restos de carbón de las primeras fogatas, o el polen de las plantas que cultivaban. Afortunadamente, encontraron que los componentes del excremento emiten una señal muy fuerte.

Descubrieron que el coprostanol, un producto de la digestión del colesterol en el sistema humano, es un marcador increíblemente certero. Por ejemplo, encontraron una relación con los cambios climáticos de esas épocas, entre los años 2,040 y 1,900  a.C, y después alrededor del año 1705 a.C, cuando hubo un declive en la actividad humana y en su población.

“Esta área se encuentra en el límite norte de posibilidades de agricultura. Las más ligeras variaciones en las temperaturas de las estaciones afectarían enormemente a las poblaciones”, dice el investigador Robert D’Anjou.

Por otro lado, cuando hubo tiempos de prosperidad, “encontramos un punto alto de residuos fecales, justo cuando hubo un aumento dramático de fuegos en el área, asociados con la agricultura de tala y quema”, afirma D’Anjou

Se espera que éste método se utilice para complementar la información que no se tiene segura sobre la actividad humana. “Es sólo otra cosa que deja huella en el medio ambiente”, dice D’Anjou, “y las cosas buenas pueden venir de los lugares más inesperados”.

[BBC]