Niño encuentra fragmento de vómito de ballena con valor de 63 mil dólares; dona el dinero a un refugio

En una acción digna de reconocimiento y de amor por el planeta, un niño de 8 años dona $63 mil dólares para la construcción de refugios para ballenas.

¿Quién habría pensado que el vómito de un cachalote puede valer tanto? Charlie Naysmith, un niño originario del Reino Unido, pensó que había encontrado una roca común y corriente. Sin saber lo que tenía entre sus manos, jugó con un pedazo de ámbar gris, un tesoro marino que se forma a partir del vómito de ballenas y que se solidifica una vez vaciado en el océano.

Esta formación es un ingrediente clave en la fabricación de perfumes. Debido a su escasez, es uno de los ingredientes biológicos más preciados sobre la tierra. Una libra de ámbar gris llega a costar $10 mil dólares.

Una vez que Charlie llegó a casa comenzó a investigar en Internet el origen de la roca de apenas 600 gramos de peso total. Al saberlo, cientos de ideas pasaron por su mente, pero la que definitivamente lo convenció fue la de donar el dinero para construir un refugio para ballenas. Una acción que en estos tiempos resulta simplemente heroica.

[INHABITAT]



Una manada de ballenas adopta a un narval (y todo es hermoso)

Lecciones animales de inclusividad: una manda de belugas lleva un par de años incluyendo a un miembro distinto, un narval.

Mientras un grupo de investigadores seguía a una manada de ballenas beluga cerca del río St Lawrence, en Canadá, notaron que uno de los integrantes era distinto. Su lomo grisáceo, que contrasta con el tono claro de las belugas, lo delataba; y es que en realidad se trataba de un narval (llamado “unicornio marino” y presente en múltiples mitos y leyendas), que aparentemente lleva un par de años formando parte de la pandilla de cetáceos.

La inclusión de un narval en la manada de ballenas ha sorprendido a los científicos, sobre todo considerando el nivel de aceptación que tiene entre sus compañeros. El peculiar grupo fue documentado por la organización Group for Research and Education on Marine Mammals (GREMM), y su director Robert Michaud advierte:

Se comporta como uno de los chicos. Es como una gran banda de jóvenes que se la pasan en juegos sociales y sexuales.  

Aunque son de la misma familia (Monodontidae) y particularmente sociables, es raro encontrar este grado de conexión entre miembros de distintas especies. Sin embargo, las belugas parecen aceptar plenamente la presencia del joven narval. En palabras del biólogo marino Martin Nweeia:

Creo que no debería sorprendernos tanto. Creo que muestra la compasión y la apertura de otras especies para hacer sentir bienvenido a otro miembro que tal vez no sea o se comporte igual. 

En pocas palabras, estamos ante una hermosa muestra de inclusividad cortesía de otras especies; curiosamente, se trata de una cualidad que el ser humano, incluso a estas alturas, todavía está luchando por dominar.

Así que cuando creas que el paisaje es poco alentador y que quizá no hay esperanza en el planeta, regresa unos segundos a esta imagen de una manada de ballenas más un narval y recuerda que las cosas son suficientemente inspiradoras como para no decretar una derrota definitiva.