El Sol lanzó la llamarada más fuerte de los últimos meses (VIDEO)

Nuestro Sol ha estado muy activo últimamente; el pasado martes 23 de octubre lanzó una enorme llamarada, la más potente de los últimos 6 meses.

El pasado martes 23 de octubre, nuestro astro rey lanzó una enorme llamarada, la más potente de los últimos 6 meses.

La llamarada no afectará a la Tierra, pues no apuntó en dirección a nuestro planeta. Pero los especialistas creen que, como el Sol ha estado muy activo últimamente, otra ráfaga de esa intensidad podría causar tormentas magnéticas si sucediera dentro de los próximos días.

La ráfaga tuvo una potencia X1.8 (X representa la mayor intensidad en la escala) y no arrojo CME (eyección de masa coronaria), que consiste en radiación y partículas que pueden afectar a satélites y a redes eléctricas.

Según la NASA, la explosión provino de una mancha solar donde ya se han generado otras bengalas de escala M (intermedia). “Esto significa que más bengalas están, probablemente, a la vista, y se volverán cada vez más a la Tierra como la mancha se vuelva hacia nuestro planeta en los próximos días”, afirmó el astrónomo Tony Phillips.

Actualmente el Sol está en su pico de actividad, que crece y decrece en lapsos de 11 años.

 

[RT]



Este evento astronómico cambió la apariencia del sol (mira)

El sol ha entrado en su fase de actividad mínima y el resultado es precioso.

Hace unos meses se tomó una espectacular fotografía de nuestro sol. En ella, el astro aparece como una perfecta esfera de luz. Ninguna de las manchas solares que usualmente lo recubren es visible: su superficie de fuego se extiende, suave y homogénea.

En esta fotografía publicada por la NASA, vemos dos caras del mismo sol. Del lado izquierdo, la superficie alcanza su máximo de actividad en el año 2012. La otra imagen muestra al sol en agosto de 2018, cuando estuvo a punto de alcanzar su grado máximo de pasividad. ¿Por qué sucede esto?

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NASA

Pocas veces nos ponemos a pensar en las transformaciones que el sol experimenta, quizá porque lo percibimos como algo fijo y constante, al grado de moldear nuestras vidas en torno a él. Sin embargo, como todo en la naturaleza, nuestra estrella tiene sus ciclos. La fase que resulta en este maravilloso espectáculo visual es conocida como mínimo solar.

La ausencia de manchas solares tiene efectos curiosos en el gran astro. Su brillo en general disminuye, mientras que los vientos solares se aplacan. Al ser el eje de nuestro sistema, los cambios en el sol repercuten directamente en la Tierra. La consecuencia de un sol más tranquilo es el enfriamiento de la atmósfera exterior terrestre.

Los astrónomos siguen estudiando el sorprendente rango de efectos de la actividad solar mínima. Quizá, entenderla un poco más nos sirva como recordatorio de que muy pocas cosas en el espacio exterior permanecen fijas, por más que lo aparenten. El universo, tal como ocurre en las vidas de quienes lo admiramos, está en constante flujo y transformación. 



El sol es el mejor antidepresivo natural

Toma luz, no fármacos. La deficiencia de vitamina D es uno de los factores causantes de desbalances en la psique.

Es muy difícil conseguir vitamina D a través de los alimentos, ya que sólo se encuentra en los pescados grasos, algunos hongos y la soya orgánica. La mejor manera de conseguir esta vitamina es, indudablemente, a través del sol. Ya que se produce fotoquímicamente en la piel a partir de 7-dehidrocolesterol, éste se sucede con una eficacia impresionante: al exponer todo el cuerpo al sol durante media hora producimos entre 10,000 y 20,000 UI (unidades internacionales) de la vitamina, lo cual obedece a una reacción con los rayos ultravioleta.

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La falta de exposición al sol en algunos países nórdicos es una de las causas principales de la depresión de los habitantes, al grado de que durante los inviernos les recetan dosis de 3 meses de vitamina D para combatir los efectos físicos causados por la ausencia del sol en cielos permanentemente grises. Una deficiencia de vitamina D sólo se puede combatir tomando la versión sintética, pues los alimentos no aportan las cantidades necesarias para balancear nuestro sistema. Los síntomas de la falta de vitamina D incluyen dolores musculares óseos, deterioro cognitivo en adultos mayores, asma severo en niños pequeños e infecciones debilitantes (respiratorias y estomacales).

Para evitar una deficiencia de la “vitamina del sol” podemos intentar pasar algo de tiempo afuera; las caminatas cortas, los paseos en bicicleta y la lectura en una banca del parque son sólo algunos ejemplos de cómo recargarnos de vitamina D. Siempre es mejor prevenir que lamentar; mientras más informados estemos en cuanto a la salud de nuestro cuerpo, mejor podremos reconocer los síntomas, antes de tener que lidiar con problemas serios. Extrañamente, los países con más deficiencia de vitamina D son Australia, Estados Unidos y Canadá, lo cual nos recuerda que pasar todo el día encerrado en una oficina o en casa no le aporta nada a nuestra salud; una vida pasiva es mucho más nociva que una activa.

Pareciera que los humanos dependemos de la luz solar tanto como las plantas, lo cual reafirma el hecho de que a pesar de nuestra forma no sustentable de vida, tenemos mucho más en común con el reino vegetal de lo que creemos. El balance de nuestro planeta se refleja en todos los niveles; debemos empezar cuidando nuestro organismo, para después poder ocuparnos de otros.

 

Con información de Oliver Gillie, científico y médico experto en el rubro: Vitamin D can probably stop ‘modern’ diseases (Gillie, 2014).