El océano Antártico, el más prístino de todos, ya tiene restos contaminantes

Anteriormente se pensaba que el océano Antártico era uno de los más puros y limpios; hoy en día comienza a ser depósito de basura: investigadores han encontrado fragmentos de plástico en sus aguas.

Los primeros rastros de residuos de plástico se han encontrado en este océano que, hasta ahora, había permanecido como uno de los más limpios y prístinos.

El hallazgo se produjo después de un viaje de dos años y medio por distintas zonas oceánicas como el Atlántico, el Pacífico, el Antártico y el Índico, que tenía como finalidad investigar ecosistemas marinos y la biodiversidad de estas regiones ante el cambio climático.

“Siempre supusimos que se trataba de un medio ambiente no contaminado, poco tocado por el ser humano. El hecho de encontrar  plástico es una señal del alcance que los seres humanos podemos tener”, dijo Chris Bowler, coordinador científico de Tara Oceans.

Las muestras tomadas de cuatro distintas estaciones de la Antártida y del Océano Antártico revelaron  rastros de plástico a una medida de aproximadamente 50.000 fragmentos por kilómetro cuadrado – una tasa comparable a la media mundial. Aunque la contaminación por plásticos es habitual en los océanos del mundo, los niveles encontrados en el Océano Antártico están 10 veces abajo que el promedio mundial.

Los científicos creen que los restos de plástico provienen de África, América del sur o Australia.

El impacto de contaminantes plásticos en los océanos ha sido ampliamente estudiado. Desgraciadamente, los peces y las aves consumen con regularidad estos desechos que, en ocasiones, terminan matándolos. Además, los plásticos liberan lentamente toxinas que irrumpen en la cadena alimenticia.

Probablemente la botella de PET, que utilizaste hace un mes, puede ser alguno de los restos hallados ¿Estas preparado para tomar acción en pro del océano Antártico?

[Guardian]



El Sistema Arrecifal Veracruzano: un área natural protegida en crisis

El Sistema Arrecifal Veracruzano es un área de enorme biodiversidad y belleza. Aunque está protegida actualmente, aquí se proponen mejores medidas para garantizar su conservación.

* Por: Nayeli Osorio Vera

 

En el golfo de México se encuentra ubicado uno de los ecosistemas más importantes del país, no sólo debido a su tamaño, sino también a la diversidad de especies que alberga, así como los servicios ambientales que proporciona y el valor económico que éstos representan. Su existencia data de aproximadamente 10 millones de años de antigüedad[1]; sin embargo, no fue hasta hace apenas 30 años que esta área natural recibió el justo nombramiento de Área Natural Protegida (ANP) y Parque Nacional, para su respectiva conservación. A pesar de los esfuerzos destinados para hacer de este espacio un ANP y con esto poder asegurar su existencia de manera equilibrada con los asentamientos humanos, éstos no han podido ser suficientes ni eficientes para dicho propósito.

Este es el caso del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV), un ecosistema que, frente a las circunstancias adversas de supervivencia, ha logrado mantenerse de pie y sigue siendo fuente de vida no sólo para las especies que alberga sino también para las miles de personas que de éste dependen. 

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Boca del Río, Veracruz

El presente ensayo hace un análisis sobre la crisis actual que vive el PNSAV. Para tal efecto en primer lugar haré mención precisa y clara de la importancia social, económica y ambiental del Sistema Arrecifal Veracruzano y de los factores que amenazan en la actualidad a este ecosistema; de manera secuencial se analizarán los intentos de gestión que ha tenido dicha ANP desde 1992 al presente año, y en respuesta a lo anterior, finalmente concluiré con una propuesta para llevar a esta área natural a un manejo sustentable costero.

Frente a las costas de los municipios de Veracruz, Boca del Río y Alvarado se encuentra ubicado el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, integrado por 23 arrecifes y cinco islas[2]; su importancia recae en ser hogar de la mayor biodiversidad de especies arrecifales del oeste del golfo de México, entre ellas especies protegidas y especies endémicas. Desde un punto de vista social también es cimiento de diversas actividades económicas como la pesca, el turismo y el buceo deportivo. El Sistema Arrecifal protege a la costa frente a huracanes y nortes, además de ser fundamental para muchos ciclos biogeoquímicos, entre ellos la producción de oxígeno[3]. El valor de estos servicios se estima en casi $290,500,000 millones de USD (CEMDA, p.8). Lamentablemente, estos servicios ambientales están en riesgo debido al gran daño que las actividades humanas han provocado en este ecosistema.

Actividades como el turismo, la navegación de buques petroleros, la contaminación proveniente de las descargas de aguas residuales, agroquímicos y fertilizantes, y de los desechos de ingenios azucareros (AIDA, 2015, p. 19) son alarmantes amenazas para la subsistencia del PNSAV. Todas estas actividades obedecen a la inevitable necesidad proveniente del crecimiento poblacional de la zona costera, lo cual provoca un mayor conflicto en el uso y explotación adecuada de este recurso común. Actualmente los Parques Nacionales se encuentran abiertos para todos, sin ningún límite, a pesar de tener en sí mismos una extensión y producción de recursos limitadas (Hardin, 1968).

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Revista Dónde Ir

Esto genera una situación perjudicial de estrés al ecosistema por satisfacer la demanda ilimitada de una población cada vez más numerosa. Por otra parte las malas decisiones sobre el uso de los recursos públicos, la corrupción, los conflictos de interés, la falta de experiencia y el constante cabildeo de empresas nacionales y extranjeras para el impulso de proyectos de desarrollo de las ANP han hecho a un lado la expresión más pura de estos espacios en México: el derecho de todos los habitantes de este país a un medioambiente sano (CEMDA, p. 2). La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 4° dice que:

Toda persona tiene derecho a un medioambiente adecuado para su bienestar.

El daño a un ecosistema que está tan íntimamente conectado a la forma de vida de la población costera, sin lugar a dudas perjudica el bienestar de la población. Por ejemplo, factores como las aguas residuales vertidas en las playas de la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río son un foco rojo de infección y riesgo sanitario para los bañistas que asisten a las playas a disfrutar de este espacio de ocio y recreación.

Evidentemente, el PNSAV carece de un programa de manejo eficiente para los recursos naturales (AIDA, 2015, p. 19). Las condiciones administrativas y el marco jurídico bajo el cual se regula esta ANP han sido un intento fallido para el equilibrio del Sistema Arrecifal Veracruzano, el sector económico que más se ha visto beneficiado ante esta deficiencia administrativa y legal ha sido el desarrollo portuario. Esto se ve reflejado en el decreto original del PNSAV en 1992 y las modificaciones que se le realizaron al decreto en 2012, donde el área que se delimitaba en un principio como ANP fue modificada, desincorporando la bahía de Vergara y Punta Gorda, para ejecutar el proyecto llamado “Ampliación del puerto de Veracruz en la zona Norte” (CEMDA, p. 25).

Actualmente el área enfrenta un proceso de amparo presentado por los oponentes a la ampliación portuaria y su destino está en espera de una resolución definitiva (Jiménez Baldillo et al., 2014). Por otro lado, los organismos encargados de esta ANP tales como la SEMARNAT y la CONANP no han cumplido con las importantes obligaciones legales que posibilitan el buen manejo del PNSAV y cuando han decidido actuar se ha hecho sin tomar en consideración la mejor información científica y técnica disponible (CEMDA, p. 48).

Como posible solución a la problemática anterior es indispensable implementar estrategias que favorezcan la resiliencia y recuperación del PNSAV ante la situación del crecimiento poblacional y la falta de programas de manejo. Es necesario implementar de forma efectiva medidas de adaptación basadas en ecosistemas que aseguren la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad, fomenten el desarrollo económico, y mejoren las condiciones de vida de la sociedad costera

Para esto, las autoridades encargadas de la creación y manejo de estos programas se deben guiar en primer lugar por la información científica y técnica respecto de la situación actual del PNSAV para poder responder a las problemáticas, comprender y mitigar las amenazas, y restaurar y asegurar la existencia equilibrada los ecosistemas.

De igual manera, se debe buscar la práctica sustentable de las actividades económicas que se realizan en las costas de los municipios de Veracruz-Boca del Río y Alvarado, dándole preferencia a aquellas que generen un mayor beneficio económico y social causando el menor de los impactos al ecosistema, como es el caso del ecoturismo y la pesca artesanal. Se debe asegurar el manejo regulado de los desechos residuales de las actividades industriales a través de leyes jurídicas y normas sociales que permitan asegurar a largo plazo el derecho de los individuos a un medioambiente adecuado para su bienestar.

Por último, es fundamental fomentar el involucramiento y participación de la sociedad a la preservación de este recurso natural invaluable pues no existe ley que sea eficiente sin una sociedad que esté dispuesta a ejecutarla, vigilarla y hacerla cumplir.

 

Referencias:

AIDA. (2015). La protección de los arrecifes de coral en México: rescatando la biodiversidad marina y sus beneficios para la humanidad. Recuperado de: http://www.aida-americas.org/sites/default/files/Informe_Corales_Mexico.pdf.

CEMDA. Sistema Arrecifal Veracruzano. Reporte de un área natural protegida amenazada. Recuperado de: http://www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2011/12/PNSAV.Final_.pdf.

Hardin, G. (1968). La tragedia de los comunes. Recuperado de: http://mexicosostenible.org.mx/plataforma_ms/cursos/guruPrograms/1-ms/7-gestion-integral-de-mares-y-costas290.

Jiménez Badillo et al. Problemática ambiental y socioeconómica del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano. Investigación y Ciencia [en línea] 2014, 22. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67431160007> ISSN 1665-4412.

 

[1] Arrecifal Veracruzano. Maravillas de México. http://www.maravillasdemexico.com:80/cgi-bin/MaravillasDeMexico/Maravilla?M=5.

[2] http://regiongolfodemexico.conanp.gob.mx/sistemarrecifal.php#.Wk5tzN_ibIU.

[3] CEMDA. Importancia del sistema arrecifal veracruzano. Recuperado de: www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2011/12/PNSAV.Final_.pdf.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


“El océano está roto”, relato de un marinero en su viaje al mar

El marinero aun está tratando de asimilar el horror que encontró en su último viaje en barco.

El marinero Ivan Macfayden relata la colosal desilusión que experimentó en su último viaje por lo océanos de Australia, Osaka, Japón, Nueva Guinea y Estados Unidos. Un testimonio devastador sobre cómo los mares están siendo destruidos por el hombre… Y nadie parece estar haciendo nada al respecto.

“Fue el silencio lo que hizo a este viaje distinto de todos los anteriores”, apuntó Macfadyen para el Herald, y continúa:

El viento todavía azotaba las velas y chiflaba en las escotas. Las olas aún rompían contra el casco de fibra de vidrio. Y había muchos otros sonidos… Pero lo que faltaba eran los alaridos de los pájaros que, en viajes previos, habían rodeado al barco. Los pájaros faltaban porque los peces faltaban.

Exactamente diez años antes, el marinero Macfadyen había veleado exactamente el mismo curso desde Melbourne hasta Osaka, y lo único que tenía que hacer para pescar era tirar una línea con carnada.

“Esta vez, en esa gran porción del océano, el total de peces que pescamos durante 28 días fueron dos”, apuntó. “Sólo la desolación del océano rodeó nuestro barco mientras recorríamos un mar fantasma”.

Después de esto, al norte del ecuador, arriba de Nueva Guinea, los marineros vieron un gran barco pesquero trabajando en un arrecife a la distancia.

Estuvo ahí toda la noche y todo el día. Y en la mañana nos dimos cuenta que habían mandado un bote de motor hacia nuestro barco. Obviamente me preocupé. Estábamos desarmados y los piratas están por todas partes en esas aguas. […] Pero no eran piratas, o al menos no en el sentido convencional. El bote llegó a nosotros y los malayos nos ofrecieron cinco bolsas de azúcar llenas de pescado. Era pescado bueno, grande, de todos los tipos. Algunos estaban frescos, pero algunos evidentemente habían estado en el sol por algún tiempo.

Les dijimos que no podíamos comer todo ese pescado, sólo éramos dos, sin lugar donde almacenar todo eso. Sólo se encogieron de hombros y nos dieron que los tiráramos por la borda. Que eso es lo iban a hacer de todas maneras.

Nos dijeron que esa sólo era una pequeña fracción de la pesca del día. Que ellos sólo estaban interesados en el atún y que para ellos todo lo demás era basura.

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Macfadyen pensó en todos los barcos como ese, que se están acabando el océano poco a poco. Con razón el mar está muerto. Con razón sus líneas con carnada no pescaron nada. No había nada qué pescar. La historia continuó empeorando mientras avanzaban desde Osaka a San Francisco.

Cuando dejamos Japón, se sintió como si el mar estuviera en sí muerto. Casi no vimos cosas vivas. Vimos una ballena que estaba dando vueltas en la superficie con lo que parecía un gran tumor en su cabeza. En mi vida he recorrido muchas millas en el océano y estoy acostumbrado a ver tortugas, delfines, tiburones y grandes parvadas de aves de caza. Pero esta vez, por 3 mil millas náuticas no había nada vivo que ver.

En lugar de vida había basura en volúmenes impresionantes. Parte de ello era el debris del tsunami que atacó a Japón hace un par de años. La ola levantó una cantidad inconcebible de cosas y las llevó al mar. Y ahí siguen, en todas partes a donde volteas.

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Macfadyen y su hermano encontraron nudos gigantes de cuerda sintética, hilo de pecar y redes; millones de pedazos de espuma de polietileno; manchas de petróleo y aceite; postes de luz con todo y cables que fueron arrancados por el tsunami; botellas de refresco; contenedores gigantes flotando en la superficie; una chimenea de una fábrica; y mucho más cosas. Tantas que no podían encender su motor por miedo a enredarse con algo si lo hacían.

Estábamos serpenteando alrededor de toda la basura. Era como velear en un pozo de basura.

De regreso en New Castle, Ivan Macfadyen aún está tratando de asimilar el horror que vivió en su viaje. “El océano está roto”, dijo.

Reconocer este problema es una tarea vasta, y parece que ninguna organización o gobierno tiene interés en hacer algo al respecto. Macfadyen planea convocar a ministros del gobierno, esperando que ayuden. Más inmediatamente se acercará a los organizados de competencias marítimas de Australia para que enlisten marineros en un plan internacional que utilice marineros voluntarios para monitorear el debris de la vida marina.