“Cuando viajas solo viajas con Hitler”: 13 pósters que alentaban a compartir el auto en la Segunda Guerra Mundial

Aunque con propósitos distintos a los de ahora, estos 13 afiches alentaban a la población estadounidense a compartir el automóvil durante la Segunda Guerra Mundial.

Hace 70 años, en plena Segunda Guerra Mundial, comenzaron a circular en territorio estadounidense diversos afiches con mensajes estrictamente políticos y patrióticos en los que se exhortaba al pueblo a prescindir del automóvil, con el fin de ahorrar combustible para las tropas militares, para no obstruir calles ni avenidas ante el paso de soldados y para ahorrar recursos económicos.

Si bien esta acción en pleno siglo XXI resulte fuera de contexto, en aquella época, cuando el mundo vivía una de las peores crisis sociales de la historia moderna, la planificación de gastos de recursos para este fin era necesaria. En contraparte, en el 2012, también resulta imprescindible, solo que desde un ángulo distinto.

El cambio climático y el calentamiento global –y lo que ambas traen consigo– es el principal motivo por el que es necesario replantear las estrategias ecológicas de diversos gobiernos y distintas organizaciones civiles, quizá con el mismo ímpetu con que los afiches se propagaron hace siete decenas de años.

Como es sabido, el automóvil es una de las principales fuentes emisoras de CO2. La tecnología y varias estrategias políticas han tratado de mitigar el daño que esto provoca, sin, desgraciadamente, tener contundentes resultados en pro de la salud de planeta y la de nosotros, sus habitantes. Esto lleva a pensar: si estas medidas que son obligatorias ante la ley no cumplen con un fin determinado –la salud ambiental– ¿qué sigue en temas de transporte y medio ambiente? ¿Hasta dónde es necesario expandir las leyes (y las sanciones) para que finalmente se obtengan resultados reales? O en definitiva, ¿es la concienciación la única respuesta a tan grave problema?

[TREEHUGGER]



La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17 mil mexicanos al año

En el colmo de la paradoja, el aire nos está matando. ¿Por qué? ¿Y qué podemos hacer?

Para los habitantes de las ciudades y grandes metrópolis, escuchar la frase “aire puro” remite si acaso a la fantasía, o a parajes naturales como bosques y selvas, pero jamás a nuestros propios ecosistemas urbanos. El aire puro no es algo con lo que contemos cotidianamente, pese a que debería ser considerado un derecho humano.

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”, pues supera los 100 puntos, cuando apenas 150 ya se estiman como una contingencia ambiental:

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Es normal que los niveles de contaminación del aire sean todavía más altos que este nivel durante los 365 días del año, como asegura Greenpeace México, que pronto dará a conocer los resultados de un proyecto para medir los niveles de contaminación del aire en hora pico en la Ciudad de México.

Según activistas de esta organización, estamos respirando índices de contaminación del aire mucho más elevados de lo que es permisible según instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y nos recuerdan que esto ocasiona directa e indirectamente la muerte de 17,700 personas en México, pues en estados como Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara el número de partículas finas se ha incrementado.

La mala calidad del aire no es exclusiva de la Ciudad de México, es un problema que afecta a todo el país y que debería ser atendido de inmediato.

(Paloma Neumann, coordinadora de la campaña Revolución Urbana)

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”

 

Hace 5 años, en la Ciudad de México se registraron 248 días con una calidad de aire “buena”, debido a programas de transporte limpio y a iniciativas como el “Hoy no Circula”. Pero desde entonces, comenzó elevarse la contaminación otra vez.

Un habitante de la CDMX fuma involuntariamente 40 cigarrillos al día

cuando la calidad del aire es mala.

No obstante, los programas de movilidad sustentable siguen desarrollándose (como Metrobus y Ecobici en la Ciudad de México), y el incremento poblacional no puede haber ocasionado el aumento desmedido de la contaminación del aire en tan poco tiempo. Nos enfrentamos entonces a que el cambio de paradigma debe ser de mucha mayor envergadura para enfrentar este problema. Y nos debe comprometer a todos, pues las consecuencias son realmente tóxicas.

Las partículas de metal en el ambiente

provocan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.

Lamentablemente, en los centros de verificación la corrupción sigue siendo una constante, no sólo en la Ciudad de México, sino también en otras urbes del país. Esta práctica se multiplica debido a los bajos salarios de quienes ahí trabajan, como pudo verificar el portal Animal Político. Por ello, enfrentar la contaminación del aire en las ciudades depende de que elaboremos soluciones de conjunto que atiendan los problemas inmediatos, sociales y económicos de sus habitantes.

Es por eso que, aunque pareciera no estar conectado, elevar los salarios podría ayudar a disminuir los mortíferos índices de contaminación del aire, pues esto evitaría la corrupción en los centros de verificación y, por ende, la contaminación provocada por los automoviles, que es la más nociva, pues contribuye un 70% a la contaminación atmosférica.

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También es de vital importancia que tomemos acciones cotidianamente, realizando algunos cambios en nuestros hábitos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental. Por ejemplo, reciclando basura, evitando el uso de plaguicidas y el consumo de tabaco, reduciendo el consumo de electricidad y utilizando la bicicleta (aunque en primera instancia parezca un gran reto).

Pero sobre todo debemos exigir (y más aún durante este período electoral) que se tomen medidas para proteger al medioambiente de nuestros ecosistemas urbanos, que sean tan amplias como lo es el problema y que lo resuelvan de raíz.

Porque el aire puro es un derecho no susceptible a negociaciones.

 

* Imágenes: 1) Violeta Amapola Nava; 2) Giphy; 3) City clock



Alerta: en el 8o mes del año alcanzamos los números rojos de los recursos del planeta

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual

El mundo posee un presupuesto ecológico anual, el cual marca la huella ecológica del humano sobre la capacidad del planeta para regenerar lo que se ha consumido. Esta cantidad consumida de recursos naturales por país ha reducido significativamente la superficie forestal, escaseado los recursos naturales hídricos, degradado la cantidad de tierra y diversidad biológica e incapacitado al planeta para absorber las emisiones de CO2, entre otras consecuencias.

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual. Por consiguiente, se alcanzó el Día del exceso de la Tierra. Esta situación nos brinda la oportunidad de tomar medidas contra el consumo desmedido de los recursos naturales. 

Año con año, la humanidad llega antes de esta fecha. En esta ocasión, desde hace meses habíamos llegado a estar en focos rojos hasta que, en menos de 8 meses, se alcanzó superar la huella ecológica sobre la capacidad del planeta. Según Marco Lambertini, director general de WWF, debemos conservar el capital natural que queda y administrar sustentablemente los recursos del planeta, ya que es el futuro para los niños, es nuestro hogar.

 

 

Para cambiar esta tendencia, debemos comenzar a modificar los hábitos de consumo: elegir modelos basados en energías renovables, reducir el nivel de emisiones que contaminan el medio ambiente, escoger productos derivados de prácticas sustentables, etcétera.