¿Cómo crear un sistema de riego reutilizando dos macetas?

Las ollas de barro se han usado por años en África, China y América Latina. Gracias a su porosidad, permiten que el agua se filtre poco en la tierra del jardín.

Un sistema de riego sin gasto de energía y sin plástico se ha usado pro años en África, en China y en América Latina. Son ollas que se entierran en el jardín y que permiten que el agua se filtre poco a poco del barro.

Este sistema se puede construir reutilizando macetas de barro que ya tengamos en casa. Necesitan ser número par y necesitan ser del mismo tamaño.

Hay que cubrir los agujeros de la maceta inferior, puede ser con un azulejo y con silicona o arcilla.

Hay que pegar una maceta sobre la otra, igual, con silicona o arcilla o incluso cemento. 

Ahora se cava un agujero en la tierra, cerca de las plantas que queremos regar (cuidado con las raíces). La parte superior de nuestra “olla” debe quedar en el exterior, para rellenarla y para localizarla con facilidad. 

Ya sólo falta llenar con agua. La porosidad del barro la filtrará poco a poco.

Consideraciones:

Recuerda cubrir el orificio con una piedra o concha para que no se escape el agua por evaporación y para que no se cuele algún objeto o animal.

Durante los climas fríos, es recomendable retirar las ollas, ya que podrían romperse.

Revisa con qué facilidad se humedece el suelo, para regular qué tanta agua introduces a la olla y con qué frecuencia.



Botellas de agua vs. Agua del grifo: ¿cuál es la mejor opción para consumir en México?

“La vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

Cada hogar en México compra alrededor de 1 500 litros de agua embotellada al año, de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por la firma Kantar WorldPanel. Esto a pesar de que en el Artículo 115 de la Constitución Mexicana se establezca que “todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable”, para beber, bañarse, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. 

Se trata de un negocio multimillonario, la de las aguas embotelladas. A diferencia de lo que sucede en otros países, en donde las botellas de agua son una mercancía gourmet para un estilo de vida, en México se consumen como un artículo básico y de primera necesidad. Pese a que académicos y múltiples organizaciones no gubernamentales explican que los mexicanos no las necesitan. 

De acuerdo con los datos de la revista Forbes México, el negocio de 66 500 millones de pesos anuales comenzó con un brote de cólera en la década de los 90. Fue en el año de 1991 que un mensaje gubernamental informó que la comunidad de San Miguel Totolmaloya, en el Estado de México, reportaba el primer episodio de una epidemia de cólera. Surgió un miedo a enfermarse severamente, pese a que la tasa de mortalidad fue de 0.04 por ciento de cada 100 habitantes y un total de 34 defunciones durante 1991. 

Ahora, tras décadas de ese fenómeno, los mexicanos dejaron de beber agua del grifo: el miedo a enfermarse continúa como una tradición cultural. En vano fueron los mensajes gubernamentales con advertencias para hervir el agua y tomar otras medidas preventivas, como comercializar los primeros garrafones de vidrio con “agua purificada” mediante la marca Electropura –hoy Epura–. En palabras del director del Programa de manejo, uso y reuso del agua –Pumagua– de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Han convertido el cuidado de la salud en un elemento de venta”, pese a que el 50 por ciento de las muestras de las marcas de botellas de agua que se vendían en la década de los 90, no cumplía con los requerimientos de salud necesarios para su consumo. Por su lado, Raúl Pacheco-Vega, Investigador y catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica –CIDE–, “Se convirtió en la salida fácil. Se incrementaron las campañas de transnacionales, que invirtieron mucho dinero para vender las botellas en México y dar paso al debilitamiento de la infraestructura.”

Por esta razón, empresas como Danone, Coca-Cola y Pepsico concentran ahora el 64 por ciento del mercado nacional que incluye agua gasificada, embotellada y de manantial. Para Pacheco-Vega, una “manera de debilitar al proveedor estatal, y favorecer a las empresas, ha sido a través de la transferencia de recursos de los estados a municipios, donde el dinero no llega y permite a los privados acaparar la demanda que debería aliviar los gobiernos municiales. […] Ha sido una serie de acciones concertadas entre diferentes actores: el gobierno federal, mercadotecnia agresiva de transnacionales, desidia de gobierno y el cambio en los patrones de consumo. La culpa es de varios.” Por ejemplo, en el caso de Coca Cola FEMSA –KOF–, la empresa paga 2 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y obtiene ganancias por 32 000 millones de pesos: “Esta falta de proporción de pago por los derechos de explotación y utilidades revela cómo el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales. Es un círculo vicioso con intereses que se oponen.”

En otras palabras, el agua en México es potable y bebible. Desgraciadamente, “la vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

 



Los asombrosos beneficios físicos y psicológicos de bañarte con agua fría

Se dice que no hay nada más reconfortante que un baño caliente después de un día complicado; sin embargo, de acuerdo con nueva información tanto científica como empírica, los baños fríos proveen mejores resultados. Parece ser que bañarse primero con agua caliente y al final con agua fría brinda numerosos beneficios a mediano y largo plazo; […]

Se dice que no hay nada más reconfortante que un baño caliente después de un día complicado; sin embargo, de acuerdo con nueva información tanto científica como empírica, los baños fríos proveen mejores resultados. Parece ser que bañarse primero con agua caliente y al final con agua fría brinda numerosos beneficios a mediano y largo plazo; como por ejemplo: 

– Estimula la pérdida de grasa; 

– mejora el funcionamiento del metabolismo; 

– incrementa los niveles de testosterona; 

– mejora la salud tanto del cabello como la piel; 

– aumenta los niveles de esperma; 

– estabiliza la circulación sanguínea; 

– ayuda al recuperamiento de una lesión muscular; 

– mejora el sueño; 

– reduce las recaídas en el sistema inmunológico. 

Si bien los baños con agua fría pueden ser realmente incómodos –e incluso doloroso–, los beneficios comienzan sutilmente hasta evidenciarse en actividades como el ejercicio, sueño, estado de ánimo, reacciones psicológicas, entre otros. De hecho, de acuerdo con numerosos estudios, los baños fríos tienen una fuerte influencia en la psique; tales como las que compartimos a continuación: 

– Fomenta la perseverancia, voluntad y la disciplina

Los baños fríos son un ejercicio de voluntad, que a su vez cultiva otros valores humanos como la empatía, la amabilidad, la disciplina y la perseverancia. De alguna manera la disciplina y la voluntad son la clave para alcanzar cualquier objetivo en la vida. Es así que los baños fríos ayudan no sólo a fortalecer los músculos, también a forjar un hábito de continuidad y trabajo constante; por lo que facilitan la voluntad en acciones como dejar de fumar, consumir menos comida basura, alcohol o cafeína, procrastinar menos, entre otras. 

Además, brindan una sensación de energía y enfoque después de cada baño. 

 

 

– Promueve la tolerancia

De acuerdo con la premisa budista, es indispensable estar cómodo con la incomodidad; por lo que al poner en práctica, como un hábito, los baños fríos proveen un sentido de tolerancia en torno con lo incómodo. Así como en la meditación, la meta es experimentar cada sensación temporal –buena o mala– hasta que se vaya con el tiempo; de modo que se entrena a la mente a no reaccionar a los cambios corporales. Con la suficiente práctica, esta tolerancia se expanderá hacia otras áreas de la vida y facilitará el control sobre el cuerpo y sus reacciones casi irracionales. Eso incluye la actitud ante el estrés durante el trabajo y la escuela, pues si bien no se puede controlar el medio ambiente, se puede controlar la reacción de uno frente al estímulo estresor. 

– Impulsa a la aceptación

La aceptación ante los cambios irrevocables de la vida no sólo reduce significativamente la experiencia del sufrimiento, también incrementa la experiencia de agradecimiento por lo vivido para recibir algo mejor. De manera que si bien los baños fríos pueden ser incómodos al principio, permiten desarrollar una tolerancia al respecto, que resulta en la aceptación trascendental –la cual conlleva a la aceptación de varios cambios en la vida–.