Teleraña se convierte en “flor” para atrapar a sus víctimas

Científicos de la Universidad de Incheon, Corea del Sur, llevaron a cabo un estudio donde hallaron una curiosa serie de patrones en la red de la llamada araña avispa (Argiope bruennichi)

Esta especie originaria de Europa, norte de África y partes de Asia se distingue por construir redes a las que esporádicamente añaden, del centro hacia afuera, patrones en zigzag, los biólogos la llaman Stabilimentum. En comparación a otras formas, estos patrones permiten reflejar mucho más los rayos UV y la luz. Para conocer el uso de este tipo de tipo de telarañas, los científicos las compararon con varias muestras.

El profesor Kim Kil-Won y su equipo analizaron varios tipos de insectos capturados en la stabilimentum. Sorprendentemente las redes con formaciones en zigzag lograron atrapar más insectos en comparación a una normal, esto se debe a que la telaraña incrementa la intercepción de insectos polinizadores y la reflexión de rayos UV y luz solar.

Kim explicó que los polinizadores, como las moscas, avispas, escarabajos y mariposas, tienen más sensiblidad visual a los rayos UV. Estudios anteriores han demostrado cómo estos insectos son atraídos por las flores que emiten una alta frecuencia de rayos UV, así que la red opera como si fuese una flor de este tipo.

El estudio sugiere que esta clase de red es una forma de adaptación que es utilizada por otros arácnidos del orbe.

[BBC]



Después de leer esto, no volverás a matar a una araña dentro de casa

Las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global.

Cada año, el 90 por ciento de las arañas en el planeta se encarga de desaparecer millones de toneladas de insectos. Se trata del ciclo de la vida, en la que las arañas mantienen en balance el ecosistema natural de numerosas regiones del mundo. Sin embargo, ¿cuánto equivale en número aquello que las arañas se encargan de comer cada año? 

De acuerdo con el biólogo Martin Nyffeler, de la Universidad de Basel, en Suiza, sus “cálculos han permitido, por primera vez en una escala global, cuantificar la enemistad entre las arañas y los insectos.” Al ser insectívoros, junto con las hormigas y los pájaros, las arañas ayudan a reducir significativamente la densidad poblacional de los insectos, ejerciendo una contibución esencial para mantener el balance ecológico de la naturaleza.

Para determinar el número, tanto Nyffeler y Klaus Birkhofer, de la Universidad Lund, en Suecia, analizaron la información correspondiente. Primero se encargaron de determinar la cantidad de la población arácnida en el mundo en términos de la biomasa: un total aproximado de 25 millones de toneladas. Por lo que, tomando en cuenta la densidad de la población arácnida en diferentes ambientes así como las demandas alimenticias de las arañas por unidad de su peso corporal, los investigadores estimaron que las arañas consumen alrededor de 400 y 800 millones de toneladas de insectos cada año. La mayoría de los insectos que desaparecen del planeta son de bosques –alrededor del 95 por ciento en total–. 

Tanto Nyffeler como Birkhofer explican que esta cantidad es superior al consumo humano global de carne y pescado, el cual es tan sólo de 400 millones de toneladas al año. Es decir que las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global. De modo que, para la siguiente vez que se vea una araña en casa, ¿te atreverías a matarla?