Stella McCartney y PETA, la mancuerna perfecta contra el uso de pieles naturales (VIDEO)

En una colaboración con PETA, la diseñadora Stella McCartney reflexiona sobre el uso de las pieles de animal en el mundo de la moda.

La diseñadora Stella McCartney es conocida por ser uno de los iconos de la moda más ecos amigables en la actualidad. Por ello, decidió realizar un video para PETA en el que explica por qué ha decidido prescindir del uso de pieles naturales en sus diseños. El cuero no es un subproducto de la industria, aunque sí afecta directamente a los animales.

La firma VeriFone Media será la encargada de colocar el video en 12 mil taxis en todo Nueva York. De acuerdo con Joshua Katcher, “es ilógico vender productos de moda si usted no explica cómo es que están hechos”. Además agregó que “la realidad de la moda no es tan bonita como en los cuentos de hadas”.

Para Stella McCartney el objetivo de este video no es censurar o intimidar, sino todo lo contrario: “Nuestro objetivo es informar a la gente sobre los materiales de los que están hechos nuestros productos y concientizar sobre la adquisición de productos hechos de cuero”.

Además, la diseñadora pide a los consumidores unirse a ella para explorar la gran variedad de artículos que están hechos de materiales amigables con la naturaleza.

Si revisas las prendas que vistes, ¿alguna está hecha de cuero? ¿Crees que la tecnología podría colaborar que se creara una imitación de piel exactamente igual a la real en cuanto a la textura y a la durabilidad?

[ECOUTERRE]



Los impactos económicos, sociales y ambientales de la moda rápida

Producir una camisa de algodón implica consumir lo suficiente para cubrir las necesidades de hidratación de una persona durante 2 años y medio, reportan Elizabeth Reichart y Deborah Drew.

Piensa en todas las prendas de vestir, como suéteres y bufandas, que fueron regaladas durante la temporada navideña pasada. ¿Cuántas veces serán usadas antes de ser desechadas?

Probablemente menos veces de las que crees. ¡Tan sólo lo equivalente a un autobús lleno de ropa es incendiado o depositado en algún vertedero cada segundo! El consumidor de ropa promedio compró 60% más prendas en 2014 que en el año 2000, y además conservó cada pieza menos de la mitad del tiempo que 14 años atrás.

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Lejos están los días en los que las personas adquirían una camisa y la utilizaban durante varios años. En un mundo con una acelerada demanda de ropa, los consumidores pueden, cada vez más, permitirse adquirir ropa nueva después de haber usado otras prendas unas cuantas veces. Hay modelos de negocio enteros cimentados bajo la premisa de la “moda rápida”, que abastecen al mercado de ropa barata y rápida para que los consumidores la usen durante cortas y efímeras temporadas.

Este modelo lineal de comprar, usar y desechar rápidamente la ropa, afecta negativamente a las personas y los recursos del planeta. Presentamos aquí un vistazo a algunos de los impactos económicos, sociales y ambientales de la moda rápida.

 

Impactos económicos

De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, la producción de ropa se ha multiplicado al doble durante los últimos 15 años, impulsada por el crecimiento de la población de clase media en todo el mundo y el aumento de las ventas per cápita en los países desarrollados. Se estima que para 2050, el Producto Interno Bruto global aumentará un 400%, lo que significará una mayor demanda de ropa.

Sin embargo, esto podría ser también una oportunidad para mejorar. Un reporte informa que, si se abordaran los problemas ambientales y sociales creados por la industria textil, habría beneficios económicos globales de hasta 192,000 millones de dólares para el año 2030. El valor anual de la ropa desechada prematuramente es de más de 400,000 millones de dólares.

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¿Qué podemos hacer?

¿Cómo es una industria de ropa más sostenible y cómo llegamos a ella? Estamos empezando a ver algunos signos tempranos de una transición en la industria. Los modelos de negocio enfocados en extender el ciclo de vida de la ropa, como Rent the Runway y Gwynnie Bee, son los inicios de una industria que busca promover la reutilización en lugar del consumo rápido e irresponsable. Al igual que Netflix reinventó los servicios tradicionales de alquiler de películas y Lyft fue disruptivo en el sector del transporte, estamos empezando a ver opciones para que los consumidores arrenden la ropa en lugar de comprarla y guardarla en sus armarios. Idealmente, una especie de “fin de la propiedad” de la ropa podría ser implementada, si se consideran los impactos de esta inmensa industria en los empleos, las comunidades y el medio ambiente.

Las opciones actualmente disponibles que van en contra de la moda rápida son sólo el comienzo del cambio radical que el mundo requiere. Pronto, las cadenas dedicadas a la industria textil deberán encarar este inmenso problema y separar su crecimiento financiero del uso excesivo de los recursos mundiales.

Para satisfacer de manera innovadora la demanda de ropa del mañana, las empresas deberán hacer lo que nunca antes han hecho: diseñar, probar e invertir en modelos de negocios que reutilicen la ropa y maximicen su vida útil. Para las compañías de ropa, ha llegado la hora de ser disruptivos.

 

La versión original de este texto fue publicada aquí.

WRI México
Autor: WRI México
El World Resources Institute es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establecemos vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.


La moda de no dejar rastro: así se hace la ropa del futuro

Estas son 2 diseñadoras que nutren su creatividad con los paradigmas de la sustentabilidad. Y el resultado es apabullante.

Lo sabemos: la industria de la ropa es, como casi todas, sumamente contaminante. De hecho, hay quienes dicen que es la segunda industria con mayor impacto ambiental, tan sólo después de la del petróleo.

Producir suficiente algodón para una sola camiseta requiere de entre 1,000 y 2,000 litros de agua.

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Además, la industria de la moda es famosa por sus deplorables condiciones laborales. Sin duda, la esclavitud moderna se oculta detrás de nuestros zapatos favoritos sin que siquiera lo sospechemos.

Pero la moda puede ser más que estética: puede ser ética. Así lo han demostrado dos grandes diseñadoras que tienen dos cosas en común: una infancia sin lujos y su ímpetu porque producir ropa sin dejar rastro se vuelva una moda.

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Gretchen Jones y Amy Powney son dos reconocidas diseñadoras que se han dedicado a crear marcas de moda sustentable, que cuidan del planeta y que aseguran la dignidad humana. Su pasión por el diseño no las ha desviado del camino que, para ellas, debe seguir esta industria.

 

Amy Powney

Luché para estar en esta industria. No soy de las que encajan naturalmente.

Desde que esta diseñadora leyó los lúcidos ensayos de Naomi Klein sobre el consumismo, se decidió a no contribuir a la catástrofe con lo que más ama: la creatividad y la ropa. Al contrario: Amy Powney estaba determinada a hacer ropa orgánica y ética ya desde 1999, cuando no había nada semejante en la industria.

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Así, como contó para The Guardian, siguió luchando. Ahora es directora creativa de la marca Mother of Pearl, que creció más rápido de la velocidad con la que Powney podía idear estrategias para que siguiera siendo una marca sin impacto ecológico.

Pero a raíz de que Mother of Pearl ganó un premio de 100,000 libras, Powney pudo trabajar en una estrategia de negocio llamada No frills, literalmente “Sin lujos”, que se dedica a vigilar de dónde viene cada material y cómo son los procesos de producción, para asegurarse de mantener una cadena pequeña.

Además, Powney ha diseñado prendas sencillas pero que no pasan de moda, alentando un estilo sin caducidad que no genera la contaminación de la moda de temporada.

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Gretchen Jones

Creo que el proceso de inspirarse por lo que está alrededor es en realidad muy orgánico en la naturaleza.

Gretchen Jones es una de las pocas diseñadoras (y diseñadores) sustentables de la New York Fashion Week. Indudablemente, mantenerse sustentable en las grandes ligas es difícil. Pero, como dijo en una entrevista para TreeHugger, ella lo hace porque una vida sustentable empieza, primero, con cómo nos sustentamos a nosotros mismos.

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Lo que esta diseñadora ha hecho desde que ganó la octava temporada de Project Runway ha sido planear modelos de negocio más sustentables. Ahora bien: por sustentabilidad, Jones entiende también lo intuitivo y lo espiritual en todos nosotros. Ella apuesta por dejarse guiar por su intuición, por el altruismo, y a partir de ahí construir modelos de negocio en el mundo de la moda que incluyan reciprocidad, justicia y una reducción del impacto ecológico.

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Lo que hacen estas diseñadoras es orgánico: incluye estética, ética, espiritualidad y, por supuesto, sustentabilidad.

Sin duda, este es el camino que debe seguir la moda consciente del futuro. La moda será sustentable… o no será.