Para el 2050, todos los arrecifes coralinos estarán en peligro

Los arrecifes coralinos del Caribe son uno de los ecosistemas más coloridos, vívidos y productivos de la Tierra. Hoy, enfrentan la peor crisis de su existencia.

El peligro de devastación que estas antiquísimas formaciones padecen, necesitan ser atendidas urgentemente, según explican activistas quienes, además, afirmaron que la sobreexplotación, la contaminación procedente de la industria agrícola y el cambio climático son los factores principales que afectan el ecosistema.

El declive de los arrecifes ha sido estrepitoso: en la década de los 70, más del 50% de ellos mostró vida; en la actualidad, sólo el 8% del total de arrecifes da muestras de vida.

Los arrecifes de coral son una parte importante del ecosistema marino, ya que en ellos gran parte de la fauna marina se reproduce, proporcionando fuente de alimentos y un lugar de resguardo ante los depredadores. Además, la economía de algunos destinos turísticos se mantiene gracias a los corales: alrededor de 275 millones de personas viven dentro de 19 millas de un arrecife.

En el 2011, los científicos estimaron que el 75% del total de los arrecifes coralinos se encuentran bajo peligro, lo que les hace suponer que para el 2050 prácticamente todos estos arrecifes estarán en inminente peligro.

En algunas regiones como en las Antillas Holandesas o Islas Caimán, la situación es menos grave, los arrecifes no están expuestos al impacto humano de la pesca y la contaminación, así como a los desastres naturales, principalmente huracanes.

Para evitar que el daño se siga propagando por este ecosistema, es necesario que se reduzca el cambio climático y el calentamiento global. Para ello, existen varias acciones que  puedes emprender, como desconectar los aparatos eléctricos cuando no se utilicen, no utilizar bolsas de plástico, reducir el uso del automóvil, llevar a cabo una dieta vegetariana, separar los alimentos, principalmente.

[GUARDIAN]



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.