Nazis sabían del movimiento de los continentes antes que el resto del mundo

Hace unas décadas, la teoría de la deriva continental se consideraba disparatada, y a su autor, chiflado. Los únicos que aceptaron la teoría fueron los nazis. He aquí la historia.

Una gran rama del movimiento nazi fue dedicada a la ciencia. Se dice que Estados Unidos construyó sus armas atómicas con base en los estudios de los científicos nazis. Dentro de los conocimientos en los que se adelantaron al resto del mundo fue la deriva continental.

Todo comenzó con un meteorólogo y astrónomo llamado Alfred Wegener. Aunque no era un experto en geología, propuso las bases del movimiento de los continentes.

Por años se le despreció, se pensó que estaba chiflado y que su trabajo era pseudociencia. No le importó: reunió evidencia, corrigió detalles y estableció 6 posibles mecanismos para explicar la deriva de los continentes. Finalmente se embarcó en una expedición hasta Groenlandia, donde falleció.

Tiempo después, su propuesta encontró aceptación entre los nazis.

En el artículo “And Yet They Do Move”, el escritor  K. von Philippoff  defendió las ideas de Wegener y mostró cómo América y Europa cada vez se encontraban más alejados. Además, encontró que eso explicaba las diferencias geológicas y biológicas de las especies de ambos continentes.

Así fue cómo unos de los más grandes villanos de la Historia se adelantaron en al menos el campo de la geología.

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“Glaciares fantasma” protegen paisaje antiguo de Groenlandia

Un paisaje antiguo cerca de Upernavik, en Groenlandia, ha estado custodiado por glaciares que van y vienen sin causar ningún daño a las rocas, y lo han preservado intacto por millones de años.

Un paisaje groenlandés, formado cuando los hombres estaban descubriendo el fuego, ha sido protegido de la erosión y destrucción desde que los “glaciares fantasma” lo recorren constantemente.

Estos glaciares son denominados así porque a diferencia de los glaciares comunes, que permanecen en un solo lugar erosionando la base rocosa del paisaje, van y vienen y se deslizan por la superficie del paisaje. En un estudio llevado a cabo por el geólogo Lee Corbett de la Universidad de Vermont, se encontró que “los glaciares fantasma van y vienen, dejando muy poca evidencia de su presencia”. Esto es, han estado visitando el paisaje por más de 1 millón de años y no han causado ningún cambio en su forma; al contrario: lo han protegido para que siga igual.

Esta fantasmagoría gentil ha guardado a este paisaje como uno de los más antiguos del planeta Tierra y, también, uno de los más bellos.