Japón analiza la posibilidad de cerrar todas sus plantas nucleares

Después del accidente del año pasado en Fukushima, Japón padece de una severa crisis económica y energética que afecta a millones de ciudadanos.

Después del desastre nuclear en Fukushima, y tras el cierre de las principales plantas nucleares, Japón atraviesa una crisis energética y económica.

Si los 50 reactores nucleares fueran cerrados permanentemente este año, las compañías perderían cerca de $55.9 mil millones de dólares, lo que se traduciría en una gran deficiencia de energía durante este verano, según cálculos de la Agencia de Recursos Naturales y Energéticos.

Antes del accidente en Fukushima, las centrales nucleares generaban alrededor de un tercio de la electricidad de todo Japón, por lo que, después de la catástrofe, un gran número de habitantes aún carece de este servicio.

“La gente habla con facilidad del cierre de plantas nucleares, sin saber las verdaderas consecuencias económicas y financieros que esto traería”, dijo Reiji Takeishi, profesor en economía ambiental de la Universidad de Tokio.

Este fenómeno ha llevado al gobierno a plantear distintas opciones para reducir la dependencia del país por la energía nuclear, aunque, para el 2030, todas las plantas estarán cerradas invariablemente, ya que cuando un reactor tiene 40 años de vida, por razones de seguridad, tiene que ser clausurado definitivamente.

La mayoría de los ciudadanos y gobernantes han aceptado la opción de reducir gradualmente la dependencia del país por este tipo de energía, por lo que se prevé que las autoridades comiencen a trabajar en ello, aunque consideran que los costos serían muy elevados. Además, cientos de miles de empleos se perderían.

Las importaciones de combustible se han disparado desde el desastre en Fukushima, llevando a Japón a un gran déficit económico. Aunque,  afortunadamente, Japón no ha sufrido apagones este verano, los niveles de gases que producen efecto invernadero también van a la alza, y las energías renovables, como la eólica y solar, permanecen en pequeña escala, ya que son caras y poco confiables. “Si no tenemos un suministro energético estable y barato, la economía japonesa no puede crecer”, dijo un grupo de especialistas sobre el tema.

 En la actualidad, Japón se encuentra entra entre la espada y la pared: si consume otro tipo de energía, el medio ambiente resulta dañado y, además, el servicio es inestable, y, debido al accidente de Fukushima, muchas plantas han cerrado y otras cerrarán. ¿la respuesta está en adoptar otras fuentes de energía mientras poco a poco van desplazando a la nuclear?

[NYT]



La historia del hombre que desafía la radiación en Fukushima y alimenta a los animales abandonados

Decenas de especies rondan en el sitio en un absoluto abandono, pero este hombre ha hecho una conmovedora diferencia.

Luego del Tsunami, uno de los efectos más catastróficos fue el accidente nuclear de Fukushima. Miles debieron abandonar sus hogares en un radio de al menos 12.5 millas, y en tal abandono, no solo quedaron las casas y algunas pertenencias; también cientos de animales: desde mascotas comunes como perros o gatos; vacas de granja, hasta cerdos, venados y  avestruces, quedaron desprotegidas entre la radiación.

Pocas personas han pensado en estos animales desprotegidos, pero un ser particularmente inspirador por su conciencia, compromiso y valentía, el japonés de 55 años Naoto Matsumura, regresó al lugar desde el 2011 para alimentar a cientos de animales. 

Matsumara primero regresó a cuidar de sus mascotas, pero luego se percató de que no podía regresar y llevarse simplemente a sus animales, sino que miles se encontraban en la misma situación, e inclusive muchos vacas estaban muriendo de hambre encerradas en sus corrales. Por ello, lleva ya cuatro años haciendo un servicio que pone en riesgo su vida: alimentar a todas estas criaturas. 

El gobierno prohibió a Matsumara  que viviera en la zona, pero su caso omiso y compromiso con su causa es evidente. Para alimentar a los cientos de animales, este personaje recibe donaciones, y su vida se ha convertido en dar esta protección a esta naturaleza olvidada. 

Uno de sus argumentos para no temer a la radiación es que, según los expertos, si llegara a enfermarse, las complicaciones comenzarían en 30 o 40 años. Para él, es justo la edad (pues tiene 55) en que los problemas de salud suelen llegar naturalmente.

Aquí algunas inspiradoras fotos de lo que se ha convertido su vida:

 



Las razones por las que Japón es el país más longevo del mundo (como hacer jardinería)

Solo un tercio de tu información genética influye en qué tan viejo serás, lo demás depende altamente de tus hábitos cotidianos.

En Japón la esperanza de vida es la segunda más alta del mundo con 91,8 años. Ahí, concretamente en la isla de Okinawa, viven las mujeres más longevas del mundo; solo tiene un 5% de obesidad (en comparación del 33% de E.U.). También es el país con más centenarios del mundo, con unos 40 mil registrados. 

Pero, ¿Qué es lo que hace que este país sea tan sano? Algunos estudios prueban que la longevidad tiene qué ver solo en un tercio con la genética y lo demás depende de los hábitos, así de poderosos son. 

El micrositio BuenaVida del diario el País ha hecho un recuento de aquellos hábitos, justo, que han influido en que los habitantes de Japón puedan llegar a la ancianidad en tan buenas condiciones, y que la salud de sus habitantes sea aún loable. Aquí algunos preciosos motivos: 

La mayoría hace una dieta vegetariana: aunque algunos comen pescado, la mayor parte de la dieta japonesa es vegetariana. Algunos de sus alimentos altamente comunes como verduras salteadas, patatas dulces, tofu y soja, son bajos en calorías, pero altos en nutrientes, y buenos luchadores contra el colesterol. 

Hacen jardinería: se ha comprobado cómo la mayoría de los centenarios en este país aún realizan jardinería, lo que les obliga a la actividad física y a los beneficios de tener contacto con la naturaleza

Tienen un sentido de comunidad: ahora que el individualismo permea a la sociedad, el sentimiento de soledad y de aislamiento puede ser emocionalmente muy dañino. En Japón las personas tienen algunos rituales colectivos como tomar té, que hace que se sientan parte de un grupo. Asimismo, como sociedad suelen cuidarse, reduciendo con ello su estrés y ansiedad. 

Suelen pasar mucho tiempo al aire libre: esto les ayuda a absorber vitamina D que ayuda a evitar la osteoporosis. 

Su postura y actividad física: el hecho de que usen pocos muebles como el tatami, que carece de respaldo, obliga a sentarse con la columna erguida y el abdomen tenso, evitando posturas perjudiciales. Los dolores tardan, así, mucho más en aparecer.