Gorilas y guerrillas comparten las problemáticas tierras del Congo

La historia de cómo las tierras de Congo y el Parque Nacional Virunga han sido hogar de cientos de gorilas, pero también de tropas armadas.

El Parque Nacional Virunga en la República Democrática del Congo, es casa de 200 especies de gorilas en peligro de extinción, cerca de una cuarta parte del total en el mundo, y de nueve grupos armados dentro y alrededor del área protegida.

A pesar de que en los últimos meses un nuevo grupo insurgente ha llegado a Virunga, todavía hay turistas que pagan hasta $750 dólares por internarse en las montañas y convivir con los gorilas. Sin embargo, el director Cai Willink, dice que los guías guerrilla-gorila son un fraude pues no están entrenados y no garantizan la seguridad de sus clientes.

Además, Virunga, el parque más antiguo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se ha mantenido cerrado por los últimos 4 meses debido a los combates entre las tropas de M23 y las Congoleñas.

Dentro del parque viven 6 familias de gorilas que están acostumbrados a los humanos. El pasado Julio, el gobierno y las fuerzas rebeldes acordaron una tregua para permitir a exploradores y expertos buscar a los gorilas que no habían visto en meses. 4 familias se reportaron sanas, pero las tropas todavía deben recibir el aviso cuando se encuentren a las 2 restantes.

A pesar de todos los conflictos, un censo en 2010 revela que el número de gorilas que viven en los parques de Congo, Uganda y Ruanda ha incrementado un 26% desde 2003.


[npr]



Crece la lista de especies en extinción a 26 mil (aquí algunos de los casos más lamentables)

Muchas de estas especies están ya en peligro crítico. ¿Qué hacer?

Cada vez que se pierde una especie se está rompiendo una sagrada cadena de vida, única e insustituible, que ha evolucionado por más de 3 millones de años. Actualmente, 26 mil especies podrían correr esta suerte, en lo que es sin duda una acelerada e inédita extinción masiva que, en su mayoría, está siendo ocasionada por el ser humano.

Las que ahora se unen al lamentable acervo de las especies en mayor peligro de extinción son:

  • Tres especies de lombrices japonesas
  • El zorro volador negro de Mauricio
  • La palma de Bankoualé
  • El sapo “Sméagol” de Gollum

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Estas, entre otras especies, forman parte de la última lista roja de la International Union for Conservation of Nature.

En total la lista contiene 26,197 plantas y animales, según el último reporte de esta ONG.

Otras especies que se han sumado a la lista son la población de reptiles de Australia, pues un total de 975 –casi todos los nativos de sangre fría de dicho país– están en peligro, entre otras cosas debido al cambio de temperatura, que podría provocar su paulatina extinción desde ahora y a lo largo de los próximos 30 años.

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El informe incluye algunas precisiones que ayudan a entender cuáles son las causas de fondo que ponen al borde de la extinción a estas especies. En el caso del zorro volador negro de Mauricio, es la deforestación la que está afectando su hábitat, mientras que las tres especies de lombrices japonesas se enfrentan a las condiciones radiactivas que dejaron tras de sí los estallidos de bombas nucleares en la segunda guerra mundial y el accidente nuclear de Fukushima.

De igual forma, árboles como la palma de Bankoualé se enfrentan a una probable extinción debido a la deforestación y a la destrucción de bosques para la agricultura y la redirección de canales acuíferos, en tanto que el anfibio denominado “sapo Sméagol” –nombrado en honor a Gollum, de El señor de los anillos– está amenazado por la contaminación que provocan los turistas en Malasia.

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Todo esto forma parte de la extinción masiva que están provocando nuestras formas de vida actuales, las cuales han ocasionado que el ritmo de las extinciones se acelere 100 mil veces, según algunos biólogos, y que otras 19 especies de mamíferos estén en un peligro crítico de extinción, lo que significa que la esperanza de poder salvarlos se apague cada día un poco más.

No obstante se puede hacer algo, por lo menos a partir de nuestros hábitos alimenticios y de consumo en general. No comer carne es quizá una de las cuestiones que pueden marcar una diferencia más grande, pues el consumo de este alimento ha sido la causa de 30 extinciones recientes. A la par, es vital cuidar el agua –pues la obtención y manejo de este recurso causa deforestación y destrucción de la biodiversidad–, así como procurar no usar plástico –por ejemplo, evitando las bolsas desechables–.

Así podemos contribuir lo menos posible a este mortífero y desalentador panorama que es la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad que conlleva, misma que también es una sentencia de muerte para nosotros.

 

* Imágenes: 1) John Pickrell; 2) ICUN; 3) Jules Farquhar