Convierte una caseta telefónica en una pequeña biblioteca

Aprovechar el mobiliario urbano abandonado puede ser una tarea enriquecedora. Cambia una caseta telefónica vieja por una pequeña biblioteca en beneficio de la comunidad, especialmente de los lectores.

Seguramente por tu casa o lugar de trabajo hay una caseta o cabina telefónica en desuso. Para muchos puede ser basura o un elemento más del paisaje urbano, pero a continuación te diremos la mejor manera de aprovecharla.

1. Encuéntrala

Una vez que tengas localizada la caseta, podrás almacenar libros, revistas, periódicos, todo para que las personas interesadas en la lectura tomen algún material de su agrado. Asegúrate que el lugar sea accesible, vistosos y siempre esté limpio.

2. Promuévelo

La promoción es la clave para que tu proyecto sea un éxito. Habla con tus vecinos, dueños de negocios cercanos, incluso policía, e invítalos a dejar libros y, al mismo tiempo, también promover este nuevo espacio para la lectura.

3. Variedad

Quizá la gran mayoría contribuirá con libros que ya haya leído o que consideren poco servibles, por lo que tu caseta corre el riesgo de convertirse en un depósito de libros. Selecciona el contenido, probablemente lleguen, por ejemplo, libros de texto de hace 20 años. Depura y renueva la caseta, porque si la gente la encuentra desactualizada, terminará por aburrirle a las personas.

4. Déjalos ir

Es importante mantener la caseta, pero mantenla abierta para distintas interpretaciones de uso. Añade una silla, una hoja de solicitud, una pequeña lámpara de noche… Finalmente es de uso público, así que si amas a los libros, déjalos en libertad.

En Nueva York, el artista callejero Locke puso ya en marcha esta idea, con resultados más que alentadores.

[MNN]



En Tepoztlán tendrá lugar la primera biblioteca autosustentable de México

Construida con un diseño solar pasivo, esta estructura cuenta con 42 paneles solares fotovoltaicos, los cuales generan 10 mil kilowatts de energía eléctrica

Desde el principio de la humanidad, el ser humano ha ejercido una necesidad casi intrínseca de trascender sus experiencias. A través de representaciones pictóricas de la realidad, los símbolos dieron a lugar a significantes que se convirtieron eventualmente en letras acomodadas por reglas gramaticales. 

Desde entonces fue inevitable la creación de las palabras, las frases, las anécdotas y, finalmente, los acervos. Estas colecciones se encontraban en sitios denominados bibliotecas, donde papiros, codex y libros eran guardados, organizados y usados para satisfacer las necesidades de usuarios. 

Así, numerosas bibliotecas alrededor del mundo se encargaron de coleccionar obras magistrales de esta índole. Algunas preservan su estructura antigua; otras se apegan a una realidad evolutiva. Como ejemplo, el Centro Cultural Pedro López Elías en Tepoztlán, Morelos, el cual es considerado como la primera biblioteca 100% ecológica. 

Construida con un diseño solar pasivo, esta estructura cuenta con 42 paneles solares fotovoltaicos, los cuales generan 10 mil kilowatts de energía eléctrica. Además, gracias a su sistema de almacenamiento de agua de lluvia, almacena 650m3 del líquido. 

Dentro de sus paredes existe un acervo bibliográfico y audiovisual de alrededor de 40 mil volúmenes, considerado como un patrimonio cultural de México. “La idea es que la gente vea esta belleza viva”, comenta Pedro López Elías, fundador de la biblioteca. 

La biblioteca fue diseñada por el arquitecto Francisco Javier Hallal Narcio, quien considera que esta obra es una ganancia para toda la vida, ya que su sustentabilidad permite generar conciencia acerca de la cultura y el cuidado al medio ambiente.

 

 



“Introducción a la permacultura”, Bill Mollison

En este libro, Mollison explica la técnica por la cual se ganó un lugar en la historia del cuidado del medio ambiente: la permacultura, “una filosofía de trabajar con, y no contra la naturaleza”