Partículas microscópicas siguen a muy altos niveles en muchos países, resultado del humo de carros, fábricas y las reacciones químicas en el aire. Son tan pequeñas que fácilmente pueden pasar de los pulmones a la corriente sanguínea. Los contaminantes no solo se encuentran en la atmósfera, también entran en el agua, en las tierras de cultivo y por ende en la cadena alimenticia.

En promedio, la contaminación del aire está reduciendo la esperanza de vida entre 8 meses y dos años, porque causa enfermedades como cáncer de pulmón y de problemas cardiovasculares.

En muchos países de Europa, por ejemplo, las concentraciones de partículas contaminantes siguen arriba de los niveles legales y recomendados, a pesar de que se han tratado de implementar programas y de controlar las emisiones de gases. Es necesario redoblar esfuerzos.

Según los datos de la EEA (European Environmental Agency), 30% de la población europea está expuesta a concentraciones de partículas por encima del nivel recomendado. La WHO (World Health Organisation) establece límites aún más rigurosos. Se encontró que en 2010, el 97% de la población europea estuvo expuesta a niveles muy altos de Ozono de acuerdo con los niveles de la WHO, pero sólo un 17% de acuerdo con los límites recomendados por la EEA.

Se estima que 100 millones podrían morir como resultado del cambio climático para 2030. Es necesario acordar límites a los niveles riesgosos para los seres humanos y legislar normas para combatir la contaminación del aire.

[Guardian]