Nuevos estudios en la Universidad de California han concluido que el ave Chara de pecho gris realiza funerales a sus congéneres.

Cuando una de estas aves mira que uno de sus compañeros ha muerto, comienza a cantar, alertando a los demás del suceso. Posteriormente, ya cuando varias de ellas han llegado al sitio de la muerte, las aves rodean el cadáver mientras emiten  la señal de alerta que atrae a más pájaros.

Los investigadores aseguran que además de cumplir una función quizá “espiritual”, esta acción advierte a la especie de posibles depredadores; otro dato que resulta sumamente interesante, es que el Chara  guardó ayuno durante largas horas, ya cuando había comprobado la muerte de su congénere.

Para comprender mejor el fenómeno, los investigadores colocaron Charas  recién fallecidas, muñecos de peluche, piezas de madera e imitaciones de búhos, su principal depredador en el mismo, en una jaula con Charas Papán vivas.

Cuando las aves pensaron que se presentaba una situación de peligro, se reunieron para formar un grupo que posteriormente comenzó a emitir sonidos, alertando a las demás de la invasión. Una vez que todos estaban en el mismo sitio, los cadáveres expuestos nunca fueron picoteados por las aves, como una señal de “respeto” hacia su muerte.

Los resultados mostraron que para estas aves, la presencia de un cadáver es un motivo para alertar a las demás de los posibles depredadores.

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