Orina e insectos: los probables alimentos de un futuro no muy lejano.

La falta de alimentos obliga a los científicos a buscar nuevas alternativas que cumplan con los requerimientos mínimos para que el cuerpo funcione de manera adecuada. Algunas de ellas son los insectos y la orina.

Es sólo cuestión de tiempo antes de que la creciente población de la Tierra se enfrente a un grave problema de escasez de agua potable. Por suerte, la ciencia tiene una solución infalible: un proceso de purificación llamado ósmosis inversa, que puede convertir agua residual en agua 100% bebible.

En este caso, el humano tendría que comenzar a buscar otros líquidos que se pudiesen potabilizar. Uno de ellos sería la orina. El problema radica en que no todos estarían dispuestos a beberla.

La respuesta de repulsión está creada para protegernos de ingerir sustancias altamente peligrosas, pero si beber nuestra orina es la única solución a un problema de escasez, tendremos que aprender a modificar este mecanismo de defensa en, contradictoriamente, nuestro propio beneficio.

El profesor Paul Rozin de la Universidad de Pennsylvania lleva décadas examinando el  funcionamiento del asco en el ser humano. En 1986, se pidió a un grupo de estudiantes que valoraran una porción de jugo. Posteriormente, se introdujo una cucaracha en una taza del mismo jugo y el líquido fue agitado con el insecto dentro, después se pidió que bebieran el líquido. Aunque el bicho estaba muerto y  el agua esterilizada, casi nadie quiso beber un sorbo: en su mente, el jugo estaba contaminado.

En este caso sólo fue una investigación, pero pronto un saltamontes podría ser el desayuno. En el 2012, la ONU propuso que los seres humanos deben comenzar a considerar la ingesta de insectos.

La mayoría de las culturas occidentales aún no consideran esta opción como algo viable, sin importar que a diario los alimentos enlatados y congelados contengan cierta cantidad de moho, pelos de roedores, larvas y heces de mamíferos. La mantequilla de manzana, por ejemplo, contiene 5 insectos enteros por cada 100 gramos.

No es posible cambiar de un día para otro la opinión de toda una sociedad. Sin embargo, la publicidad puedo ser un gran aliado. “Superar la memoria del disgusto es la forma básica de la psicoterapia”.

 [Wired]



Comer pocos alimentos saludables es más peligroso que comer insalubre (nuevo reporte)

Y México es prueba de ello… ¡Mira!

Al momento de alimentarnos, es muy difícil medir las consecuencias de nuestros actos. Y es que a veces lo único que queremos es comer sabroso, y no pensamos en el impacto que puede tener sobre nuestro organismo aquello que estamos a punto de llevarnos a la boca.

Pero lo peor no radica en comer alimentos insalubres,
sino en no comer los suficientes alimentos sanos.

que alimentos son mejores peores alimentacion-balanceada-dietas

Un estudio publicado en la revista médica The Lancet, considerado “el más grande que se ha hecho jamás” respecto a las consecuencias de la dieta sobre la salud, analizó lo que ocurre cuando faltan los elementos nutricionales que todos los expertos consideran clave –y que están presentes en las mejores dietas–, o cuando sobran aquellos que son más nocivos. Para ello se usó información recolectada desde hace 27 años –de 1990 a 2017– en 195 países.

Los investigadores analizaron dietas deficientes en:

  • Frutas
  • Verduras
  • Nueces y semillas
  • Leche
  • Fibra
  • Calcio
  • Grasas buenas de pescado
  • Grasas polinsaturadas

Y dietas altas en:

  • Carne roja
  • Carne procesada
  • Azúcar y bebidas azucaradas
  • Grasas trans
  • Sodio

Cotejando la información recolectada, los investigadores concluyeron categóricamente que un déficit de alimentos saludables afecta la salud más profundamente que una gran cantidad de alimentos insalubres. Es decir, no hay nada peor que una alimentación desbalanceada. Asimismo, encontraron que los países con dietas tipo mediterránea tenían también a los individuos más saludables.

Y es que, aunque todas las tradiciones culinarias tengan sus propios “pecados nutricionales” –por ejemplo, la mediterránea puede admitir todo tipo de repostería alta en grasas y azúcares–, lo cierto es que también rebosan de frutas, verduras, semillas y grasas buenas, entre otros elementos imprescindibles.

 

¿Qué países tienen menos muertes relacionadas a la dieta?

Israel fue el país con menos muertes relacionadas a la dieta, seguido de Francia, España, Japón y Andorra.

La sorpresa: México

que alimentos son mejores peores alimentacion-balanceada-dietas

México ocupó el lugar número 11 entre los países con menos muertes relacionadas a la dieta, aunque resultó muy alto en el nivel de ingesta de azúcar y bebidas azucaradas. ¿Por qué?

Los investigadores creen que esto tiene que ver con otros elementos presentes en la dieta mexicana, como la milenaria y sanísima tortilla, que no por nada es parte de la dieta de los astronautas de la NASA. Aunque evidentemente existen muchos otros elementos de esta dieta que son auténticos superalimentos, como el aguacate, el chile y el amaranto.

 

¿Y qué países tienen más muertes relacionadas a la dieta?

Quizá por su ubicación geográfica y compleja situación social, algunos países de Oriente tuvieron los peores resultados. Uzbekistán fue el país con más muertes relacionadas a la dieta, seguido de Afganistán. Aunque les siguieron las Islas Marshall, Papúa Nueva Guinea y Vanuatu, los tres en Oceanía.

Eso sí: ningún país consume todos los elementos de una dieta perfecta.

Así que, al parecer, alimentarse bien no se trata de practicar una especie de ascetismo nutricional. Más bien, consiste en un delicado equilibrio que admite una que otra contradicción –una suerte de dialéctica alimenticia–, y que no sólo está en lo que comemos, sino también en cómo lo hacemos.

 

* Imágenes: 1) Alex Webb; 2) How to Start an LLC; 3) CC



Botellas de agua vs. Agua del grifo: ¿cuál es la mejor opción para consumir en México?

“La vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

Cada hogar en México compra alrededor de 1 500 litros de agua embotellada al año, de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por la firma Kantar WorldPanel. Esto a pesar de que en el Artículo 115 de la Constitución Mexicana se establezca que “todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable”, para beber, bañarse, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. 

Se trata de un negocio multimillonario, la de las aguas embotelladas. A diferencia de lo que sucede en otros países, en donde las botellas de agua son una mercancía gourmet para un estilo de vida, en México se consumen como un artículo básico y de primera necesidad. Pese a que académicos y múltiples organizaciones no gubernamentales explican que los mexicanos no las necesitan. 

De acuerdo con los datos de la revista Forbes México, el negocio de 66 500 millones de pesos anuales comenzó con un brote de cólera en la década de los 90. Fue en el año de 1991 que un mensaje gubernamental informó que la comunidad de San Miguel Totolmaloya, en el Estado de México, reportaba el primer episodio de una epidemia de cólera. Surgió un miedo a enfermarse severamente, pese a que la tasa de mortalidad fue de 0.04 por ciento de cada 100 habitantes y un total de 34 defunciones durante 1991. 

Ahora, tras décadas de ese fenómeno, los mexicanos dejaron de beber agua del grifo: el miedo a enfermarse continúa como una tradición cultural. En vano fueron los mensajes gubernamentales con advertencias para hervir el agua y tomar otras medidas preventivas, como comercializar los primeros garrafones de vidrio con “agua purificada” mediante la marca Electropura –hoy Epura–. En palabras del director del Programa de manejo, uso y reuso del agua –Pumagua– de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Han convertido el cuidado de la salud en un elemento de venta”, pese a que el 50 por ciento de las muestras de las marcas de botellas de agua que se vendían en la década de los 90, no cumplía con los requerimientos de salud necesarios para su consumo. Por su lado, Raúl Pacheco-Vega, Investigador y catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica –CIDE–, “Se convirtió en la salida fácil. Se incrementaron las campañas de transnacionales, que invirtieron mucho dinero para vender las botellas en México y dar paso al debilitamiento de la infraestructura.”

Por esta razón, empresas como Danone, Coca-Cola y Pepsico concentran ahora el 64 por ciento del mercado nacional que incluye agua gasificada, embotellada y de manantial. Para Pacheco-Vega, una “manera de debilitar al proveedor estatal, y favorecer a las empresas, ha sido a través de la transferencia de recursos de los estados a municipios, donde el dinero no llega y permite a los privados acaparar la demanda que debería aliviar los gobiernos municiales. […] Ha sido una serie de acciones concertadas entre diferentes actores: el gobierno federal, mercadotecnia agresiva de transnacionales, desidia de gobierno y el cambio en los patrones de consumo. La culpa es de varios.” Por ejemplo, en el caso de Coca Cola FEMSA –KOF–, la empresa paga 2 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y obtiene ganancias por 32 000 millones de pesos: “Esta falta de proporción de pago por los derechos de explotación y utilidades revela cómo el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales. Es un círculo vicioso con intereses que se oponen.”

En otras palabras, el agua en México es potable y bebible. Desgraciadamente, “la vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”