General Motors crea sistema que protegerá a peatones y ciclistas en tránsito

Una de las compañías automotrices más grandes del planeta creó un excelente sistema que alertará a los conductores de peatones y ciclistas.

Con el paso del tiempo, la tecnología ha puesto al servicio de la humanidad la capacidad de mejorar la vida en diferentes direcciones. Este es uno de ellos, un nuevo sistema que pone a salvo a los peatones y a ciclistas de un atropellamiento.

La gigante automotriz General Motors ha desarrollado este sistema que permite alertar a los conductores de las personas que sean proclives a ser atropelladas. El problema radica en que sólo podrán ser detectadas aquellas que porten un teléfono móvil inteligente con GPS. El sistema integra Wi-Fi Direct, una nueva función que logra interconectar distintos móviles entre sí con la finalidad que una red de bastantes personas estén comunicadas.

Nady Petanca, director de la investigación de Sistemas Eléctricos, explicó que las personas que utilicen este sistema podrán estar alertados de peatones y ciclistas, principalmente, que vayan a aparecer en el camino por el que el automóvil transita.

[Co. Exist]



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento, no cabe duda de que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el hábito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda, un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés; sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés Kenneth Grahame también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semimecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá al caminar tú también has experimentado lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

 

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que éstos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz incluyó cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron 4 minutos para obtener la mayor cantidad posible de respuestas para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

Se encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con los resultados del estudio, la producción creativa aumentó en un promedio de 60% cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

 

* Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl



Entre el automóvil y la bicicleta: ¿Qué formas de transporte son menos contaminantes?

Descubre cuáles son las opciones más sustentables para transportarse en las ciudades.

Todos sabemos que la bicicleta y caminar son las mejores opciones para transportarse, por lo menos en lo que a baja emisión de contaminantes se refiere. Pero lo cierto es que no todos pueden llegar a sus destinos a pie, y muchos no están dispuestos a pedalear distancias mayores a cinco o seis kilómetros (el equivalente a 20 minutos en bici), sobre todo si se vive en ciudades que demandan un alto consumo de automóviles.

Pero así existan entusiastas que sí querrían caminar, correr o pedalear, la cuestión es que las distancias en las metrópolis se vuelven cada vez más largas. Si a eso añadimos las inclemencias del tiempo, que en muchos países hacen imposible el uso de la bicicleta durante, por lo menos, un cuarto del año, queda claro que es necesario contar con otras formas de transporte.

bicicleta ciudades transporte

Una estadística realizada por varias instituciones y departamentos en Estados Unidos mostró el número de gramos de dióxido de carbono que cada transporte produce por kilómetro, quedando de la siguiente manera:

Automóvil grande: 499g
Automóvil mediano: 305g
Automóvil eléctrico (carbón): 252g
Automóvil pequeño: 221g
Automóvil hibrido: 190g
Automóvil eléctrico (gas natural): 166g
Motocicleta: 153g
Motoneta: 101g
Automóvil eléctrico (solar): 69g

 

A esta lista agregaríamos sin duda la bicicleta, y caminar, pues a la obviedad, se trata de formas de transporte que no contaminan en absoluto.

Como bien se ilustra en estos datos, la peor opción, si queremos cuidar el planeta, son los automóviles. Incluso los compactos que sólo tienen espacio para piloto y copiloto, pues aunque sean pequeños siguen siendo de motor por combustión y utilizan petróleo. Los automóviles eléctricos, a su vez, tienen particularidades de las que tenemos que estar al tanto. Si bien este tipo de motores surgieron como un necesario sustituto de los motores de combustión, hay los que todavía usan carbón y, como puede verse, no son la opción más sustentable. Por otro lado, los que usan gas natural implican altos grados de contaminación, no tanto al momento de poner en marcha el motor, sino por la forma en la que se extrae este combustible, pues la extracción es altamente contaminante ya que el  proceso de “fracking”, o fracturamiento hidráulico, implica enormes gastos de agua y emisiones de metano y CO2 a la atmósfera.

Así, los híbridos son los únicos que tienen el potencial de reducir la dependencia del petróleo, pero sólo si la electricidad que consumen es generada por fuentes renovables como centrales hidroeléctricas, energía eólica o paneles solares. Las motonetas son otra gran opción pese a ser de motor de combustión, pero ocurre lo mismo que con la bici: dependemos del clima para usarlas, a menos que estemos dispuestos a empaparnos.

Así que los autos eléctricos impulsados por energía solar son la opción más ecológica, pero lamentablemente en América Latina siguen siendo inaccesibles debido al precio (aun en Estados Unidos existen modelos en 30 mil dólares). Además, hace falta que los gobiernos inviertan en infraestructura para este transporte, como en “electrolineras” que eviten la dependencia a las baterías y fomenten el uso de estos automóviles.

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Esto es vital si tomamos en cuenta lo que dicen expertos como Andrés Barreda, profesor en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México:

La contaminación y destrucción socioambiental asociada al transporte automotor ocurre todo el tiempo, tupidamente y crece año tras año, a tal grado que estos impactos ambientales son ya el más grave pasivo ambiental del planeta.

Así que si no queremos hacer más grave dicho pasivo ambiental, nuestra mejor opción en lo que llegan otras formas de transporte al continente quizás sea variar nuestras formas de transporte. Por ejemplo, tener un auto compacto que es mucho menos contaminante, comparativamente, que uno grande, y optar por una motoneta para distancias más cortas, puede ser una buena opción. Y por supuesto, usar el transporte público cada vez más, pues está altamente probado que el uso de transportes colectivos disminuyen significativamente la contaminación, además de que es obvio: si dejamos de consumir coches, y utilizamos cada vez más el transporte público de nuestras ciudades, los ingresos invertidos actualmente en infraestructura para automóviles sería destinada a mejores dichos transportes colectivos. Opciones para movilizarse –por la ciudad y como ciudad– hay muchas, solo hay que verlo desde otro enfoque.

*Bibliografía: Shrink That Footprint
¿Por qué los autos eléctricos aún no llegan masivamente a Latinoamérica?
La energía del gas natural también produce contaminación
Impacto ambiental y social global de las megainfraestructuras de transporte