El rinoceronte y su devastadora extinción (FOTOS)

Cerca de mil rinocerontes han muerto en los últimos 6 años. La caza furtiva es el principal motivo que está acabando poco a poco con esta bella especie africana.

Compitiendo con el precio del oro en el mercado negro, el cuerno de rinoceronte está en el centro de una batalla de la caza furtiva.

En la última decada, este animal ha sido el blanco de múltiples ataques que han llevado a la especie a entrar en la lista de especies en peligro de extinción.

Las siguientes imágenes son una pequeña muestra de las atrocidades que los cazadores furtivos con capaces de hacer para obtener un preciado tesoro que habita en la sabana africana.

Exploradores encontraron a este rinoceronte vagando en un valle de conservación en Zimbabue después de que cazadores furtivos le disparar en varias ocasiones para amputarle sus dos cuernos. Los veterinarios tuvieron que sacrificar al animal porque tenía el hombro destrozado y no podía soportar su propio peso.

Un rinoceronte es transportado a un camión que lo llevará a su nuevo hogar. El transporte aéreo es el más eficaz para trasladar a la especie a diversas reservas ecológicas que les permite tener una mejor convivencia con el entorno.

Una mujer muele un cuerno para crear una poción que, según las creencias populares, es benéfica para curar diversas enfermedades.

Un cuerno de aproximadamente 3 kilos, puede costar hasta $360 mil dólares.

Rinoceronte blanco juguetea en la reserva de la provincia Kwa Zulu-Nat en Sudáfrica.

Un rinoceronte en descomposición sin cuernos murió a causa de una trampa de alambre que los cazadores furtivos colocan por varias regiones africanas.

Un veterinario corta el cuerno para que en dos años crezcan otros nuevos. El procedimiento tarda unos 20 minutos y por obvias razones, el animal tiene que sedarse completamente.

 

Después del corte de cuerno, este rinoceronte permanece aún sedado, esperando que el efecto termine.

[NATIONALTRAVELLER]



Cazador furtivo es condenado a ver “Bambi” en prisión

Formará parte de su condena por cazar venados furtivamente en Missouri.

Seguramente sabes quién es Bambi, el adorable venadito que ha hecho llorar a más de un niño (y uno que otro adulto). Ahora, un hombre en Missouri tendrá la fortuna de ver la conmovedora película de Disney una vez al mes… desde la cárcel.

¿Su delito? Justamente cazar venados de manera ilegal. David Berry fue acusado de incurrir en la caza furtiva de estos animales en un período que los agentes de conservación han reconocido como “el más largo en mucho tiempo”.

Berry, acompañado de su padre y hermanos, mató a cientos de venados durante 1 año entero, con el propósito de utilizar su osamenta como trofeo. Ninguno de estos sujetos brilló por su astucia, pues su modus operandi consistía en cortar las cabezas de los animales y abandonar el resto de sus cuerpos en las carreteras. 

La Corte de Missouri los obligó a pagar una multa de $51,000 USD, con una condición extra. Berry, el líder del grupo, deberá, por órdenes del juez:

Ver la película “Bambi”, de Walt Disney, empezando el 23 de diciembre de 2018, complementado con una proyección extra por cada mes que pase en la cárcel.

No cabe duda de que el mal a veces corre en la familia: su hermano menor, Eric Berry, también fue detenido por asustar a los venados usando luces encandilantes para hacerlos más fáciles de cazar. 

Esperamos que, además de provocarle la merecida violencia, el clásico de Disney por lo menos le enseñe un poco sobre ética y compasión por los seres vivos. 



Crece la lista de especies en extinción a 26 mil (aquí algunos de los casos más lamentables)

Muchas de estas especies están ya en peligro crítico. ¿Qué hacer?

Cada vez que se pierde una especie se está rompiendo una sagrada cadena de vida, única e insustituible, que ha evolucionado por más de 3 millones de años. Actualmente, 26 mil especies podrían correr esta suerte, en lo que es sin duda una acelerada e inédita extinción masiva que, en su mayoría, está siendo ocasionada por el ser humano.

Las que ahora se unen al lamentable acervo de las especies en mayor peligro de extinción son:

  • Tres especies de lombrices japonesas
  • El zorro volador negro de Mauricio
  • La palma de Bankoualé
  • El sapo “Sméagol” de Gollum

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Estas, entre otras especies, forman parte de la última lista roja de la International Union for Conservation of Nature.

En total la lista contiene 26,197 plantas y animales, según el último reporte de esta ONG.

Otras especies que se han sumado a la lista son la población de reptiles de Australia, pues un total de 975 –casi todos los nativos de sangre fría de dicho país– están en peligro, entre otras cosas debido al cambio de temperatura, que podría provocar su paulatina extinción desde ahora y a lo largo de los próximos 30 años.

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El informe incluye algunas precisiones que ayudan a entender cuáles son las causas de fondo que ponen al borde de la extinción a estas especies. En el caso del zorro volador negro de Mauricio, es la deforestación la que está afectando su hábitat, mientras que las tres especies de lombrices japonesas se enfrentan a las condiciones radiactivas que dejaron tras de sí los estallidos de bombas nucleares en la segunda guerra mundial y el accidente nuclear de Fukushima.

De igual forma, árboles como la palma de Bankoualé se enfrentan a una probable extinción debido a la deforestación y a la destrucción de bosques para la agricultura y la redirección de canales acuíferos, en tanto que el anfibio denominado “sapo Sméagol” –nombrado en honor a Gollum, de El señor de los anillos– está amenazado por la contaminación que provocan los turistas en Malasia.

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Todo esto forma parte de la extinción masiva que están provocando nuestras formas de vida actuales, las cuales han ocasionado que el ritmo de las extinciones se acelere 100 mil veces, según algunos biólogos, y que otras 19 especies de mamíferos estén en un peligro crítico de extinción, lo que significa que la esperanza de poder salvarlos se apague cada día un poco más.

No obstante se puede hacer algo, por lo menos a partir de nuestros hábitos alimenticios y de consumo en general. No comer carne es quizá una de las cuestiones que pueden marcar una diferencia más grande, pues el consumo de este alimento ha sido la causa de 30 extinciones recientes. A la par, es vital cuidar el agua –pues la obtención y manejo de este recurso causa deforestación y destrucción de la biodiversidad–, así como procurar no usar plástico –por ejemplo, evitando las bolsas desechables–.

Así podemos contribuir lo menos posible a este mortífero y desalentador panorama que es la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad que conlleva, misma que también es una sentencia de muerte para nosotros.

 

* Imágenes: 1) John Pickrell; 2) ICUN; 3) Jules Farquhar