El deshielo del mes pasado ocurrido en Groenlandia ya estaba previsto

Para el científico Jason Box, el derretimiento glaciar de Groenlandia no fue ninguna sorpresa, sino todo lo contrario: una serie de eventos más que culminó en lo que muchos llamaron “inusual” e “inesperado”.

No hay lugar en la Tierra donde un cambio, evolución o retroceso se lleve a cabo. Un ejemplo claro de estos sucesos es el desprendimiento de un enorme glaciar que el mes pasado tuvo lugar en Groenlandia. En el que los científicos no estaban desconcertados del todo, ya que este hecho se preveía. Según ellos “la rápida pérdida de hielo es sólo el último acontecimiento de una cadena ensamblada por una serie de pequeñas catástrofes que han culminado justo ahí”.

Por ahora, se espera la llegada de nuevos eventos, como el aumento del nivel del mar  en las principales ciudades mundo: Nueva York, Miami y Mumbai.

Jason Box, científico del Byrd Polar Research Center, es la persona de su generación que más ha estudiado los fenómenos acontecidos en Groenlandia. Él comenzó sus investigaciones en los años 90, aún como estudiante de la Universidad de Colorado, ayudando a sus profesores a instalar estaciones de clima. Desde aquellos años, Box ha sido testigo de los cambios que esta región del planeta ha tenido, mismos que durante los últimos 20 años han sido alarmantes. A partir del 2002, los investigadores han encontrado que la fusión en la superficie de hielo puede causar el desprendimiento de ésta en horas y no en miles de años, como se tenía previsto. En el 2006, los científicos descubrieron que el hielo se vierte en el océano por corrientes cálidas que socavan los glaciares desde su parte baja, lo que provocó el desprendimiento del mes pasado.

En el verano, sin previo aviso, la línea de abeldo cayó en territorio desconocido. En ciertas latitudes, la capa de hielo de Groenlandia reflejó, de pronto, menos de un 4%. “Confieso que fue impactante para mí este hecho”, dijo Box.

El calor acumulado en la capa de hielo, durante el 2011, hizo que el derretimiento se acelerara. Incluso, el hollín de los incendios forestales de Colorado y Siberia (también provocados por el calentamiento global) repercutieron para que el reflejo del sol en el hielo haya disminuido.

Box, por ahora, y desgraciadamente, espera que sucedan más cambios en la región glaciar de Groenlandia: una muestra del abatimiento que la Tierra refleja por los diversos fenómenos naturales que están acabando con ella.

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De lo emocional a lo político: cómo afecta el cambio climático a la humanidad (Cortometraje 📽️)

Una niebla silenciosa y densa… Este cautivador documental intenta comprender exactamente qué está en juego cuando hablamos de cambio climático.

El cambio climático es una niebla densa; un cúmulo invisible de gas que nos recubre, pero que percibimos como lejano e invisible. Tendemos a relacionarlo con capas de hielo que se derriten a miles de kilómetros y escenarios posapocalípticos que no llegaremos a ver, pero su amenaza difusa persiste.

¿Cómo medir la magnitud de esta niebla? Y, más importante, ¿cómo detenerla? En The Measure of a Fog (La medida de la niebla), un cautivador documental sobre el cambio climático, Ian Cheney nos habla justamente de cercanía. Para entender la magnitud del calentamiento global, hay que dejar de pensarlo como un lejano mal augurio y fijar la mirada en terrenos reales, pero insospechados.

Sabemos que la ciencia lleva la batuta en este tema: sus estadísticas y predicciones dirigen este conflicto de la especulación a los hechos. Lo imprevisible es que, detrás de las gráficas, se oculta también un conflicto moral. Pero los efectos verdaderamente devastadores del cambio climático no se verán hasta las próximas generaciones, y en un mundo que gira en torno a ciclos cada vez más breves, es difícil que nuestra compasión se extienda más allá de algunos años.

¿Cómo pensar en las personas que heredarán una Tierra extraña que aún no logramos separar de la ficción?

El rostro emocional del cambio climático también entra en cuestiones económicas. Los países en vías de desarrollo llevan, desde este calificativo, la pesada carga del progreso. Esta idea de crecimiento desenfrenado depende, en gran parte, del uso excesivo de combustibles fósiles.

Para cambiar esta estructura económica habría que modificar la estructura mental que dibuja el progreso como una línea recta hacia el infinito.

No será fácil abrirse paso entre esta niebla, pero para Cheney, es posible arrojar luz sobre esa incertidumbre contando historias como la suya. Si nos ponemos a pensar en qué nos queda de las generaciones pasadas, si las reducimos a su expresión más pura, encontraremos dos cosas: arte y pensamiento.

Para las futuras generaciones, pero sobre todo para las de este presente, las historias que contemos y reproduzcamos sobre el calentamiento global nos ayudarán a esparcir la urgencia del cambio.

Las soluciones para este complejo conflicto no serán inmediatas. La obra de Cheney no tiene la pretensión de resolverlo, sino de encontrar patrones que nos permitan discernir esta niebla y dar sentido a sus contornos.

Acá los links para encontrar la serie de cortos completa:

Distance”, “Carbon”, “Energy”, “Geoengineering”,  “Politics” y “Ethics”.

Si quieres saber cuáles de tus hábitos contribuyen al cambio climático, visita también este enlace.



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.