Hazlo tú mismo: crea un huerto ecológico en tu jardín

Diseñar el huerto ecológico es muy importante pues hay que distribuir bien los espacios disponibles para aprovecharlos al máximo y poder conseguir los mejores resultados.

Un pequeño huerto ecológico no requiere ni demasiado tiempo ni esfuerzo, sólo ganas de estar en contacto con la naturaleza. Es una actividad muy creativa y sumamente gratificante, además de una excelente terapia anti estrés.

Lo primero es calcular de cuanto espacio dispones, para un pequeño huerto donde cultivaras hortalizas y verduras de consumo habitual, será suficiente con 30 ó 40 metros cuadrados.

Para que el desarrollo de nuestra cosecha sea idóneo es fundamental que reciba bastante sol para que pueda adquirir los nutrientes necesarios. Por eso se recomienda orientar la huerta hacia el sur. Pero hay especies que no necesitan tanta luz y no hay inconveniente en que crezcan con menos calor.

Por otra parte, el sustrato debe ser fértil y abonado con productos naturales, ya que no sería un huerto ecológico si utilizamos elementos químicos que pueden alterar los cultivos. Las semillas que utilizaremos para la siembra deberán proceder de cosechas ecológicas.

Materiales

Tablas de madera

Tornillos

Cartón

Destornillador

Tierra

Paso 1

Corta las tablas en las medidas que más te convengan en el espacio donde vayas a hacer tu huerto.

Paso 2

Atornilla las tablas en cada uno de sus extremos formando cajones rectangulares y colócalos en el suelo.

Paso 3

Una vez armados los cajones coloca cartón formando una base, esto sirve para que la mala hierba se cuele a tu huerto y se creen plagas.

Paso 4

Encima del cartón vas a colocar composta o tierra, procura no pisar la tierra por que se compactaría y al momento de sembrar tus semillas el agua no se filtraría bien.

Paso 5

Una vez armado los cajones y haber colocado el cartón y tierra haz pequeños surcos para colocar tus semillas o plantas que vayas a sembrar.

Recomendaciones

No utilices fertilizantes químicos, si quieres que los alimentos que vayas a sembrar sean totalmente naturales evita hacer esto. Riega diario tu huerto y en 3 meses empezaras a ver los brotes.

[BackYard Gardening]



Así de fácil puedes distinguir si la fruta y verdura que compras es transgénica u orgánica

Es mucho más fácil de lo que podrías creer, y haciéndolo te ahorrarás un coctel de transgénicos y pesticidas.

Las efectos de los transgénicos sobre la salud humana no son todavía del todo claros. Apenas dos generaciones han estado expuestas a esta ingeniería genética en los alimentos. Pero lo cierto es que la multinacional Monsanto comenzó a usar discrecionalmente esta tecnología, sin molestarse en verificar antes sus consecuencias.

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Aunque está comprobado que nuestro sistema digestivo descompone el ADN mutante de los transgénicos como si se tratase de cualquier otro alimento, lo cierto es que evitar consumir alimentos modificados es lo mejor que podemos hacer ante la incertidumbre que generan.

Además, lo que sí se sabe con certeza es el efecto nocivo que el herbicida de Monsanto, RounUp, tiene sobre la salud humana. Este herbicida, que provoca cáncer y malformaciones en recién nacidos, es usado sobre los cultivos cuyas semillas han sido modificadas para ser resistentes al glisofato. El objetivo es optimizar la producción y poder usar herbicidas y pesticidas a mansalva sin dañar los cultivos. Pero todo esto, otra vez, en detrimento de nuestra salud y del ambiente.

Otra buena razón para evitar los transgénicos es porque están poniendo en riesgo la diversidad natural de cultivos como el maíz, que en países como México es más que un alimento: es un cohesionador cultural. Por si fuera poco, el “monopolio” de los cultivos queda en manos de Monsanto y otras cinco empresas, lo que está desgastando los ciclos naturales y a las culturas que viven de la agricultura, así como atentando contra la soberanía alimentaria de naciones en vías de desarrollo.

Por eso esta vez te hablaremos de cómo eludir a toda costa las frutas transgénicas.

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Mark Lobo

La cuestión no es dejar de consumir frutas. Al contrario, porque se ha demostrado lo importantes que son sus aportes nutricionales para nuestra evolución. Pero si quieres obtener todos sus beneficios sin ningún efecto secundario de por medio, tienes que saber escogerlas.

Esa etiqueta que siempre remueves de la fruta sin ver… ¡es la clave!

De entre los alimentos, las frutas son las que más fácilmente podemos diferenciar entre orgánicas, modificadas o convencionales. Esto es gracias a las etiquetas que suelen estar pegadas en ellas y que a veces solo removamos sin siquiera echar un vistazo. Estas etiquetas han sido usadas desde 1990, y son una forma de hacer más fácil la clasificación de la fruta por precios.

Por eso en inglés esta etiqueta se conoce como PLU Code: Price Look Up. Y se le llama “código” porque consta de 4 ó 5 dígitos que forman un sistema de clasificación más claro de lo que podrías creer. A través de él puedes saber cómo fue sembrado el producto, si fue rociado con herbicidas o pesticidas y si contiene preservativos.

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Es orgánica:

Cuando consta de 5 dígitos que comienzan con el número 9, querrá decir que tienes en tus manos una fruta 100% orgánica.

Es convencional:

Cuando el código consta de 4 dígitos, sin importar con qué numero comience, querrá decir que tienes en tus manos una fruta cultivada de manera convencional. Esto quiere decir que no es orgánica pero, en teoría, tampoco modificada. Eso sí: sin duda fue rociada con pesticidas (aunque no con RoundUp)

Es modificada:

En cambio, si consta de 5 dígitos que comienzan con el número 8, querrá decir que tienes en tus manos una fruta modificada genéticamente con ingeniería, y que seguramente fue rociada con RoundUp y muchos pesticidas.

¡Pero cuidado…!

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Lo malo es que cada vez hay menos frutas cuya etiqueta comience con el dígito 8.

Y no porque no sean modificadas, sino porque las multinacionales evitan ponérselo a propósito, a sabiendas que los consumidores no queremos comprar alimentos modificados. Y como el etiquetado no es ninguna medida obligatoria sino meramente técnica, pueden hacerlo sin que nadie haga nada.

Por ello es mejor que evites también las frutas que están marcadas como “convencionales”, pues son éstas los que pueden ser “modificadas encubiertas”. En ese sentido es importante no comprar cultivos exportados que empiecen con el dígito 4. Porque en frutas como las manzanas, por ejemplo, casi siempre que se lee USA su etiqueta empiezan con 4 (es decir, rara vez son libres de transgénicos). Así que mejor intenta comprar fruta orgánica que sea de tu país.

Si por alguna razón es inevitable que compres la fruta de cultivo convencional, es importante que sepas cuales frutas y verduras tienen menos pesticidas, para que en caso de no poder comprar orgánicos te expongas lo menos posible a estos tóxicos químicos. Y ten en cuenta que siempre hay manera de remover los pesticidas de manera rápida y natural.



La CDMX tendrá el huerto urbano sustentable más grande de América Latina

Con 24 300 m2, el Centro de Desarrollo de la Magdalena Mixhuca se convertirá en el huerto urbano sustentable más grande América Latina.

Desde los últimos años, el Gobierno de la Ciudad de México ha ido remodelando numerosas zonas del lugar. Entre las remodelaciones más promovidas se encuentran las áreas verdes y ciclopistas enfocadas tanto en la estética como la salud ambiental de toda la ciudad; y un ejemplo de ello es el huerto urbano sustentable que se ubicará en la colonia Magdalena Mixhuca. 

Con 24 300 m2, el Centro de Desarrollo de la Magdalena Mixhuca se convertirá en el huerto urbano sustentable más grande América Latina. Después de aplanar la tierra, pasar por un proceso de remodelación y reacondicionamiento de invernaderos y áreas frutales, este proyecto, conocido como Espiga, brindará un apoyo importante para la comunidad y el medio ambiente de la ciudad. 

Las autoridades han destinado alrededor de 10 millones de pesos para la primera etapa, en la cual se asegurará un espacio destinado al cultivo y producción para fortalecer la seguridad alimentaria de consumidores y productores. De acuerdo con el titular de la Secretaría de Desarrollo Social –Sedeso– de la capital, José Ramón Amieva, los objetivos de este proyecto serán contribuir “al mejoramiento de la seguridad alimentaria urbana y a la sostenibilidad de los sistemas locales; dotar de capacidades a las personas para que produzcan sus alimentos dentro del entorno urbano e instruir a los ciudadanos en temas ambientales y de nutrición.” Esto será adecuado para cambiar la vida de las personas de la zona, en la cual viven 103 550 personas en situaciones de pobreza, 5 762 en miseria extrema y 56 243 en carencia de acceso a la alimentación. 

Para el reacondicionamiento y ampliación de invernaderos y huertos frutales, se construirá un espacio de aeroponia –cultivo de plantas en un entorno aéreo de niebla sin hacer uso de suelo– y torres de hortalizas. De esa manera se impulsará la captación de lluvia, área de composteo y lombricomposta, camas de cultivo, reuso de agua tratada, sala de talleres o cursos y un bosque  con frutos comestibles; así como la instalación de once huertos para actividades recreativas, educativas y productivas por parte de las secretarías de Desarrollo Social, Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades y Medio Ambiente. 

 Este proyecto se realizará en función de los principios para políticas públicas orientadas a mitigar el deterioro ambiental y fortalecer la seguridad alimentaria, y así facilitar que “en cada casa de la población más pobre pueda haber producción de hortalizas.”