Cómo las amibas forman redes sociales (VIDEO)

Estos microorganismos son capaces de trabajar en conjunto por un mismo fin: la superviviencia. Esta asombrosa capacidad les permite unirse para forma un “superorganismo”.

El científico Nicholas Christakis comentó “Si eres libre, ¿por qué seguir a los demás?”. Al parecer, esta sentencia sólo aplica para los humanos porque para las amibas, es su modo de vida: se conectan para formar un “superorganismo” que es capaz de realizar hazañas que ningún otro podría hacer por sí solo. Por ello, el micólogo Toshi Nagagaki encontró, a través del análisis con un laberinto,  la forma en que operan estos microorganismos. “Si pones avena en la entrada del laberinto, las amebas cambiarán de forma y se conectarán a las fuentes de alimentación mediante la búsqueda del camino más fácil”.

Aunque las amibas no poseen la capacidad para solucionar un laberinto, su poder de interacción las lleva a realizarlo.

En otro experimento para comprobar el funcionamiento colectivo de los organismos, Mark Fricker colocó amebas en un mapa de Inglaterra y copos de avena en cada ciudad. El hongo fue capaz de crear una ruta óptima a través de todo el país, como si fuese una ruta ferroviaria.

Por ahora, los investigadores están comenzando a ver el trabajo en equipo como un imperativo biológico  presente, incluso, en las formas de vida más básicas de la tierra. Se trata de la resolución de problemas por medio colectivo y no individualista que, por razones obvias, trae más eficiencia.

En palabras de Christakis: Las redes sociales son un recurso que todos podemos utilizar, son un tipo de capital social. Cuando se habla de capital, la gente piensa en dinero, pero en realidad el capital es cualquier conjunto de recursos que pueden tener un uso productivo.

[BIGTHINK]



Espontáneos retratos de animales salvajes en la oscuridad

George Shiras revela lo desconocido y da fe de la belleza de un mundo en el corazón de la noche.

Para retratar la naturaleza salvaje hace falta una fotografía salvaje, una imagen que tenga una relativa falta de control en la composición y que se arriesgue en el proceso experimental.

Así es la fotografía de George Shiras, el padre de la fotografía de la vida silvestre nocturna. Shiras fue el primero en utilizar el flash para retratar a los animales salvajes en la oscuridad, revelando lo desconocido y dando fe de la belleza de un mundo en peligro de extinción.

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George Shiras y su asistente John Hammer a bordo de su canoa equipada en el Lago Whitefish, región del Lago Superior, Michigan, 1893

En la colección George Shiras: In the Heart of the Dark Night, los animales quedan paralizados por la luz  que emite la cámara. Las imágenes fueron recolectadas en las aguas del Lago Superior de Michigan, EE.UU., durante la noche, cuando los sonidos, las formas y los movimientos parecían más misteriosos y dramáticos.

Poco a poco Shiras fue retratando ciervos de cola blanca, un búho nevado, un alce en la niebla y un mapache, entre otros animales silvestres.

En cada imagen lograba cazar a estos animales en sus rutinas nocturnas donde se detenían a observar, darse la vuelta o correr.

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George Shiras

Las imágenes documentan una especie de intervención y registran la interacción humana y animal. Para fotografiar de noche, Shiras imitaba una técnica de caza que aprendió de la tribu ojibwa llamada jacklighting, cuando el fuego se coloca en una bandeja en la parte delantera de una canoa, y el cazador se sienta en la proa del bote.

Así como a Shiras, la noche ha inspirado a grandes artistas e intelectuales, como Charles Baudelaire, que encontraba inspiración en los búhos y los gatos, animales salvajes en la oscuridad y emblemas de su encanto.

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