The Humanure Power Project llevará electricidad a zonas marginales de la India (VIDEO)

Cuando las necesidades básicas no están cubiertas en una región del mundo, la ciencia entra en acción. Durante el Dell Social Innovation Challenge 2012, un grupo de alumnos universitarios crearon un eco-sistema que genera energía mediante desechos humanos orgánicos.

Cuando la creatividad y las ganas por cuidar el planeta se juntan, la mancuerna es poderosa y excelente. Así sucedió con este sencillo pero novedoso sistema ecológico.

Se trata del The Humanure Power Project, un proyecto que pretende generar y proveer de energía eléctrica a zonas marginales de la India a través de desechos humanos orgánicos.

Con el proyecto se situarían baños públicos gratuitos en, especialmente, la zona de Sukhpur, un poblado de la India en el que sólo el 15% de los hogares posee sanitario. Una vez que los desechos estén juntos, un digestor anaeróbico trata el metano, y este gas, a su vez, genera la energía eléctrica.

Además de generar la electricidad, los habitantes ya no tendrían la necesidad de trasladarse a lugares lejanos para realizar sus necesidades, o peor aún, debido a la carencia de una red sanitaria, las personas terminan por defecar u orinar cerca de la zona habitada, situación que genera infecciones y enfermedades.

Otra gran ventaja del HPP,  es que se evitaría la contaminación de ríos y aguas del subsuelo.

El proyecto fue parte de los finalistas del Dell Social Innovation Challenge 2012, y fue ideado por aalumnos de la Universidad Tulane, en los Estados Unidos.

[THE ATLANTIC]



India combate el desempleo juvenil y simultáneamente el cambio climático

El gobierno de India está contratando a jóvenes para plantar más de dos miles de millones de árboles a lo largo y ancho del país.

El mundo es difícil. A donde sea que volteemos a ver, encontramos incontables noticias acerca de guerras, asesinatos, masacres, aviones desaparecidos o derribados, asaltos, crisis económicas mundiales, desempleo masivo, calentamiento global, etcétera.

No obstante, cuando encontramos noticias positivas pueden alentarnos a recordar la bondad en la humanidad. Por más pequeño que sea, una actitud auténtica puede generar un efecto bola de nieve que equilibre los eventos destructivos.

Un ejemplo de estas acciones positivas es la que está realizando el gobierno de India, el cual está contratando a jóvenes para plantar más de dos miles de millones de árboles a lo largo y ancho del país.

El plan inicial pretende lograr que alrededor de 300 000 jóvenes, entre 15 y 24 años, trabajen plantando árboles, reduciendo el índice de desempleo, ayudando a combatir el cambio climático y embelleciendo los caminos del país.

De acuerdo con Jairam Gadkari, ministro del Desarrollo Rural de India, “La longitud de las montañas nacionales en el país es de 100 000 km. Pedí a los oficiales que generaran un plan para plantar 200 crore [2 mil millones] de árboles a lo largo de estos tramos, los cuales crearían trabajos a los desempleados y protegerían al medio ambiente.”

Estas son buenas noticias tanto a nivel mundial como el local, ya que es una táctica para “matar dos pájaros en un tiro” relacionado con varias problemáticas sociales y ambientales.

 



La nueva tendencia de reciclaje: sacar los desperdicios electrónicos a relucir

Un pequeño movimiento en Asia y África está buscando motivar a algunos recolectores a vender desperdicios electrónicos a compañías fuertes de reciclaje.

¿Cuántas veces no hemos dejado la televisión vieja, el teléfono móvil que ya no utilizamos, la inservible plancha de la ropa, entre otros aparatos electrodomésticos, perdidos en los rincones de nuestros hogares? O, del otro lado, cuando ya dejan de funcionar, simplemente los mandamos a la basura sin visualizar el potencial económico y comercial que sus complementos pueden representar.

Durante 20 años, los países industrializados han tirado dispositivos usados para dejárselos a los más pobres, quienes suelen reciclar las placas de circuito impreso en condiciones inseguras. Pero últimamente ha surgido un movimiento que tiene como objetivo continuar con la práctica del reciclaje: invitar a las personas a desmantelar sus viejos aparatos electrónicos y vender las diferentes partes del dispositivo a empresas dedicadas a ese mercado. De ese modo, son estas compañías las que se encargan de ciertos procesos especializados, como: fundición y trituración de metales, extracción del cianuro, recursos de recuperación, control de contaminación tecnológica, entre otros.

De hecho, algunas organizaciones internacionales apoyan este tipo de reciclaje, ya que reduce daños de salubridad y ambientales.  Por ejemplo, la Sociedad alemana para la cooperación internacional apoya a compañías asiáticas de esta índole; incluso la organización belga sin fines de lucro, WorldLoop, recibe apoyos financieros para respaldar diversos programas de reciclaje de electrónicos en África. Además, ya existen políticas en diferentes países, reforzando este crecimiento sustentable de los desperdicios electrónicos; como por ejemplo, en Singapur, Taiwán y Corea del Sur.

Conforme este cambio se va integrando al comercio, industrias en China, India y otros países de bajos recursos, adoptan esta actividad como una valiosa oportunidad para el crecimiento económico: tanto para la extracción de metales como para la producción de nuevas partes de diversos dispositivos electrónicos.

Mientras tanto, Fen Wang, un investigador de la Universidad de las Naciones Unidas en Alemania, estudia las dificultades de unir los recicladores formales e informales de desechos electrodomésticos. Como resultado de su trabajo, Wang confirma la necesidad de implementar leyes en ese nicho empresarial; como por ejemplo, las políticas de inspección en los puertos de China, el pago de impuestos, etcétera. No obstante, esta no ha sido la primera iniciativa para regularizar legalmente este movimiento internacional; de hecho, en 1992 se propuso una lista de restricciones del estado de los productos (llamado Basel Convention), los cuales eran entregados por los países ricos a los más pobres.

¿Y cuáles son los problemas del reciclaje electrodoméstico? Jim Lynch, un experto del tema en TechSoup Global, explica que a reutilizar la computadora ahorra 20 veces más energía que reciclarla; es decir, ahorra alrededor de 240 kilos de combustible fósil, 22 kilos de químicos y 330 litros de agua. Por el otro lado, algunos expertos del reciclaje concuerdan que, a pesar de sus gastos y peligros, esta actividad es una buena parte integral para cualquier solución ambiental, al encontrar valor en los desperdicios.

En conclusión, como toda actividad, este tipo de reciclaje implica ciertos riesgos a nivel internacional, ambiental y de salubridad. Sin embargo, esta es una actitud positiva al comprender los problemas ambientales, y así proponer soluciones que dañen lo menos posible a nuestro planeta.