Pequeña planta hidroeléctrica hecha con dos botellas PET

Eight es una mini-planta hidroeléctrica hecha con dos botellas de plástico, funciona con una turbina que convierte el movimiento del agua en energía.

Eight es una mini-planta hidroeléctrica hecha con dos botellas de plástico, funciona con una turbina que convierte el movimiento del agua en energía, el creador de este ingenioso mecanismo es Kerem Ali Asfuroglu.

La turbina va insertada en un tapón de rosca de plástico que crea una especie de reloj de arena luminoso con el agua que fluye entre las botellas de PET.

Cuando el agua comienza a fluir desde una botella a la otra por la gravedad, Eight convierte la energía cinética en luz por un tiempo, en función de la cantidad de agua y el tamaño de la botella. No solo proporciona luz sino también proporciona una unidad de medida del tiempo al igual que un reloj de arena. La refracción en el agua y la forma de la botella aumenta la luz.

Por el momento la pequeña hidroeléctrica no esta a la venta, la diseñadora trabaja en producir su ingenioso mecanismo en serie y de este modo empezar a venderlo.

[Eco-Inventos]



¿Qué pasará si las orugas empiezan a comer restos de plástico?

Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.

De acuerdo con el sitio web de Phys.org, los científicos descubrieron que una de las orugas más comunes, la Galleria mellonella, se ha estado alimentado de polietileno, un tipo de plástico que es usado principalmente en las bolsas desechables. Sin embargo, ¿qué implica este evento para la conservación del medio ambiente? 

Las orugas de cera son consideradas una peste para la población de las abejas y algunas plantas. Por esta razón, hay quienes usan bolsas de plástico para prevenir su proliferación en jardines y cercanías. Fue así que Bertocchini, la líder de la investigación, se dio cuenta que las bolsas de plástico que había dejado para prevenir a las orugas comenzaban a tener pequeños hoyos; y después de una inspección más cercana, notó que las bolsas estaban siendo consumidas por las orugas para tratar de alcanzar su libertad. 

Al realizar la investigación, Bertocchini y sus colegas, encontraron que las bolsas de plástico se estaban degradando más rápido de lo normal, y esto se debe a que las orugas producen una especie de enzimas que rompe el plástico hasta su desaparición. Gracias a ello, los científicos han considerado un método biodegradable para limpiar al medio ambiente de la contaminación de plástico. 

 

En palabras del primer autor del estudio, Paolo Bombelli, “Si una sola enzima es responsable de este proceso químico, su reproducción a larga escala con métodos biotecnológicos podrá ser viable. Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.” Además, “la oruga produce algo que rompe el vínculo químico, quizá en sus glándulas salibales o una bacteria simbiótica en su estómago. El próximo paso es tratar de identificar el proceso molecular en su reacción e insolar la enxima responsable.”

Dicen que la Naturaleza es sabia, y encuentra siempre la manera de surgir resiliente y victoriosa. Las personas alrededor del mundo desperdician alrededor de miles de millones de bolsas de plástico cada año, las cuales tienden a degradarse en un periodo de un siglo o más y tienen importantes consecuencias en el medio ambiente. 

 



Las plantas utilizan mecánica cuántica para aprovechar hasta 95% de la luz solar en la fotosíntesis

La relación entre la luz y los sistemas digestivos de las plantas que transforman esta en energía para ellas puede enseñarnos maneras de ahorrar y producir en el futuro energía limpia y renovable.

Fotosintesis

En la investigación sobre fuentes de energía limpia y sustentable, los científicos han volteado a ver el mundo natural para aprender de sus eficientes métodos de ahorro y uso de energía.

En esta investigación descubrieron que las plantas y otros organismos que sintetizan luz solar a través de la fotosíntesis consiguen una eficiencia energética de 95%; esto quiere decir que hay muy poco desperdicio en sus procesos, a diferencia de nuestras celdas solares para fotosíntesis artificial, donde el patrón de eficiencia se invierte y no toda la luz solar es aprovechada.

Pero aún más increíble es que las plantas parecen lograr este grado de aprovechamiento utilizando un método que antes sólo era conocido en la física cuántica, y que al reproducirlo en condiciones controladas sorprendió a los mismos investigadores. A través de algo llamado coherencia la física cuántica explica sistemas como un par de péndulos que se transfieren energía el uno al otro de modo cíclico. Al interior de las plantas parece ocurrir algo similar.

La coherencia es lo que permite a las partículas elementales de la luz (los fotones) encontrar las rutas más efectivas a su interior, en el proceso en que la planta transforma la luz en carbohidratos. Cuando un fotón excita las moléculas al interior de la célula de la planta, esta no simplemente se forma detrás del fotón anterior para esperar su turno, sino que un mismo fotón es capaz de seguir diferentes cursos de acción al mismo tiempo, encontrando su camino a la zona de reacciones donde ocurre la química de la fotosíntesis –todo en un tiempo récord de menos de un millón de billonésimo de segundo, o para fines prácticos, de manera instantánea.

Este descubrimiento, cuyo crédito es de Niek van Hulst del Instituto de Ciencias Fotónicas de Castelldefels, España, podría ayudar a diseñar materiales que imiten el comportamiento de las plantas para aprovechar la luz y transformarla en energía eléctrica. Tal vez ya nos esperan ahí los nuevos métodos, latiendo silenciosamente en el interior de cada una de las hojas de todos los árboles.

[MNN]