La voraz y maravillosa Mantis religiosa (FOTOS)

La Mantis Religiosa es una mezcla entre ferocidad y sabia natura. Su corta y efímera vida es una muestra de los biomecanismos que un ser vivo es capaz de desarrollar para su existencia.

De todas las criaturas en el mundo, quizá una de las más atractivas sea la mantis religiosa, nombre que recibe por la postura de “rezo” en la que permanece.

Una de las particularidades de este insecto es que tras copular con su compañero, inmediatamente, la hembra se come al macho; sin embargo, hay más de ella en su interesante ciclo de vida.

Una mantis religiosa adulta es una carnívora empedernida.  Ésta, gracias a su capacidad mimética, sólo espera a que su presa se acerque para que de manera sutil la coma.

Su ciclo de vida es corto: en la naturaleza, alrededor de un año; en cautiverio puede alcanzar más.

Cuando una hembra pretende aparearse, toma la posición de “rezo” y comienza a excretar una feromona que es sumamente atractiva para los machos. Después de acercarse a la hembra, el macho toma del tóraz a la hembra para para depositar su esperma en una compartimento en el extremo del abdomen. Este proceso puede llegar a durar hasta 24 horas y, durante este periodo, algunos machos mueren de agotamiento.

Durante el embarazo, la hembra se prepara para dar a luz a sus crías, para ello se alimenta para la tremenda experiencia que tendrá.

Una vez que la Mantis ha dejado los huevos en un pequeño refugio, se dedica  las 24 horas del día a cuidarlos de los depredadores.

A medida que la temperatura ambiental comienza a elevar, las crías emergen de las cápsulas de incubación. Es entonces cuando la mantis se enfrenta a su primer reto: cuidarse de sus depredadores que son, principalmente, sus propios hermanos.

A menudo, la joven Mantis religiosa crece rápidamente. Conforme aumenta su tamaño, aumenta la ingesta de alimentos. Una Mantis adulta puede llegar a devorar hasta 25 moscas en un día; inclusive los jardineros las utilizan como un controlador natural de plagas.

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Romanticismo que mata: el canibalismo sexual de la mantis religiosa (VIDEO)

Para la mantis religiosa macho, la muerte es un verdadero destino luego de copular.

Para la mantis religiosa macho, la muerte es un verdadero destino luego de copular, mientras que para la hembra, el amor es visto como el ingrediente para la supervivencia de su especie. La causa: el canibalismo sexual,  la hembra lleva las cosas a lo extremo y se come a su pareja durante o después del coito.

Estos insectos son un ejemplo de que el romanticismo de la naturaleza puede explicar, con analogías un tanto agudas, lo que ocurre cuando el ser humano se enamora, pierde la razón, y lo reafirma con el acto sexual.

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Los acontecimientos empiezan de una manera inocente. Primero, el encuentro entre la hembra y el macho parece ser como el de cualquier animal en búsqueda del apareamiento. La mantis religiosa macho se posa sobre la hembra y comienza a inseminarla para fertilizar los huevos de su compañera. Por su parte, la hembra parece no moverse. El emparejamiento se vuelve un ritual silencioso y, hasta pacífico. Pero, la verdad es otra. Cada paso que transcurre es mortal y arriesgado para la mantis macho.

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El peligro se visibiliza cuando la mantis hembra se da la vuelta y lo agarra con sus patas. Un breve forcejeo se da entre los dos amantes. Hasta que la cabeza del macho es cercenada y degustada por su pareja, quien no tarda en devorarlo. Aunque algunos investigadores creen que esto ocurre entre el 13 y el 28 %, pues en la mayoría delos casos la víctima logra huir. 

El acto de engullir al macho tiene su explicación. Al devorar a su querido, la mantis religiosa hembra obtiene una dosis extra de proteínas para poner más huevos. Pero el propósito de copular no termina ahí. La decapitación de la pareja no es un obstáculo. Como la mayoría de los insectos, las mantis religiosas aún tienen espasmos musculares al arrancarles la parte superior del cuerpo. Esto significa que la mantis hembra prosigue su copulación con el macho de manera exitosa, excepto que éste ya no tiene cabeza y está muerto

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El fin para la mantis religiosa macho puede parecer siniestro. Asociar la reproducción con la muerte podría parecer algo imposible, e inclusive paradójico. Sin embargo, frente a estas circunstancias, no nos queda mas que reflexionar en el comportamiento de este animal. Tal vez, hasta podríamos obtener una cómica enseñanza: más vale mirar el acto de copular como mero placer y supervivencia de la especie, y mantenernos con los ojos abiertos. De lo contrario, el romanticismo podría dejarnos sin cabeza.



Después de leer esto, no volverás a matar a una araña dentro de casa

Las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global.

Cada año, el 90 por ciento de las arañas en el planeta se encarga de desaparecer millones de toneladas de insectos. Se trata del ciclo de la vida, en la que las arañas mantienen en balance el ecosistema natural de numerosas regiones del mundo. Sin embargo, ¿cuánto equivale en número aquello que las arañas se encargan de comer cada año? 

De acuerdo con el biólogo Martin Nyffeler, de la Universidad de Basel, en Suiza, sus “cálculos han permitido, por primera vez en una escala global, cuantificar la enemistad entre las arañas y los insectos.” Al ser insectívoros, junto con las hormigas y los pájaros, las arañas ayudan a reducir significativamente la densidad poblacional de los insectos, ejerciendo una contibución esencial para mantener el balance ecológico de la naturaleza.

Para determinar el número, tanto Nyffeler y Klaus Birkhofer, de la Universidad Lund, en Suecia, analizaron la información correspondiente. Primero se encargaron de determinar la cantidad de la población arácnida en el mundo en términos de la biomasa: un total aproximado de 25 millones de toneladas. Por lo que, tomando en cuenta la densidad de la población arácnida en diferentes ambientes así como las demandas alimenticias de las arañas por unidad de su peso corporal, los investigadores estimaron que las arañas consumen alrededor de 400 y 800 millones de toneladas de insectos cada año. La mayoría de los insectos que desaparecen del planeta son de bosques –alrededor del 95 por ciento en total–. 

Tanto Nyffeler como Birkhofer explican que esta cantidad es superior al consumo humano global de carne y pescado, el cual es tan sólo de 400 millones de toneladas al año. Es decir que las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global. De modo que, para la siguiente vez que se vea una araña en casa, ¿te atreverías a matarla?