La ciencia de pasar desapercibido: la mímesis en insectos y arácnidos (FOTOS)

Cuando se trata de sobrevivir, estos insectos y arácnidos poseen que características miméticas que les permiten lograrlo fácilmente. Cuando mires una hoja y percobas un ligero movimiento por parte de ella, posiblemente sea un insecto y no lo que pensabas.

Los medios adaptativos que algunos insectos desarrollan son, sencillamente, maravillosos. En este caso se trata de insectos y arácnidos que nos muestran en una serie de fotografías, tomadas por Nick Bay, sus agallas para sobrevivir en ambientes que resultan peligrosos para su vida gracias a la mímesis que son capaces de desarrollar.

Esta araña (Gasteracantha arcuata) posee un par de largas “espinas” o “cuernos” que le ayudan a defenderse y a infiltrarse de manera secreta en lugares donde las ramas la puedan hacer pasar por una de ellas.

El Escarabajo pájaro tiene colores como el negro y rojo que resultan repulsivos para la mayoría de los depredadores que habitan en su entorno.

 

Este Cazador Enmascarado, asesino de abejas, posee una serie de “polvos” que lo hacen mezclarse con el polvo y el lodo para pasar como un elemento más del paisaje.

 

Este par de saltamontes ha evolucionado para evadir a sus depredadores a través de una enorme similitud con tallos espinosos.

 

La llamada araña Excremento (Cyrtarachne fangchengensis), como su nombre lo dice, se cubre de hojas y diversos desperdicios para asemejar un excremento de algún pájaro, atrayendo a mosquitos y demás insectos voladores.

[TELEGRAPH]



Después de leer esto, no volverás a matar a una araña dentro de casa

Las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global.

Cada año, el 90 por ciento de las arañas en el planeta se encarga de desaparecer millones de toneladas de insectos. Se trata del ciclo de la vida, en la que las arañas mantienen en balance el ecosistema natural de numerosas regiones del mundo. Sin embargo, ¿cuánto equivale en número aquello que las arañas se encargan de comer cada año? 

De acuerdo con el biólogo Martin Nyffeler, de la Universidad de Basel, en Suiza, sus “cálculos han permitido, por primera vez en una escala global, cuantificar la enemistad entre las arañas y los insectos.” Al ser insectívoros, junto con las hormigas y los pájaros, las arañas ayudan a reducir significativamente la densidad poblacional de los insectos, ejerciendo una contibución esencial para mantener el balance ecológico de la naturaleza.

Para determinar el número, tanto Nyffeler y Klaus Birkhofer, de la Universidad Lund, en Suecia, analizaron la información correspondiente. Primero se encargaron de determinar la cantidad de la población arácnida en el mundo en términos de la biomasa: un total aproximado de 25 millones de toneladas. Por lo que, tomando en cuenta la densidad de la población arácnida en diferentes ambientes así como las demandas alimenticias de las arañas por unidad de su peso corporal, los investigadores estimaron que las arañas consumen alrededor de 400 y 800 millones de toneladas de insectos cada año. La mayoría de los insectos que desaparecen del planeta son de bosques –alrededor del 95 por ciento en total–. 

Tanto Nyffeler como Birkhofer explican que esta cantidad es superior al consumo humano global de carne y pescado, el cual es tan sólo de 400 millones de toneladas al año. Es decir que las arañas comen anualmente casi el doble del consumo anual del humano, y gracias a ello se mantiene el status quo de la biodiversidad global. De modo que, para la siguiente vez que se vea una araña en casa, ¿te atreverías a matarla? 



Oficialmente, ya se están cultivando insectos para alimentación en países desarrollados

Granjas pequeñas que crecen y abastecen de insectos a restaurantes de la zona.

Foto: Karen Bleier/AFP

En algunas partes del mundo la ingesta de insectos ha sido milenaria, parte ineludible de la gastronomía local (se calcula que actualmente hasta 2 mil millones de personas los consumen). Una delicia que, sin embargo, en otras partes del mundo pareciera una aberración. Aún así, las propiedades proteínicas de los insectos podrían ser el argumento base para asegurar una dieta balanceada en un futuro sin implicaciones tan devastadores para el medio ambiente.

Lo que antes sonaba terrorífico para muchos pinta para ser una realidad. Los insectos podrían ser el alimento del futuro. Lo anterior se confirma cuando aparecen cada vez más establecimientos que hacen su propia granja de insectos para integrarlos en sus menús. Lo que habría sido considerado hace unos años como un negocio destinado a la agonía ha probado ser una alternativa con un mercado en crecimiento.

Uno de estos casos sucede en Colorado, a unas pocas millas de Denver, en la granja conocida como Rocky Mountain Micro Ranch fundada por Wendy Lu McGill.

Las vacas necesitan 22 mil veces más cantidad de agua para proveer de la misma cantidad de carne que los insectos, dice Lu McGill.

Si consideramos que el consumo de carne implica el 70% de las emisiones de carbono que arrojamos a la atmósfera, encontramos que este es, presumiblemente, el principal problema medioambiental que enfrentamos, mayor que el uso de los automóviles.

Así, el cultivo de insectos podría ser una alternativa, que, de hecho, está probando sus crecimiento. ¿Quién habría imaginado hace unos años una granja estadounidense que abastecería de insectos a restaurantes de hamburguesas?

[Psmag]