Adolescente egipcia encuentra la manera de reciclar plástico y convertirlo en biocombustibles

El consumo de plástico de Egipto se calcula en un millón de toneladas al año, por lo que la propuesta de Azza Abdel podría transformar la economía del país, además de ayudar al planeta.

Azza Abdel Hamid Faiad es una chica egipcia de dieciséis años de edad que descubrió una innovadora idea para reciclar el plástico que se consume en su país y convertirlo en biocombustible.

Lo que propone Azza, al descubrir un catalizador de bajo costo llamado aluminossilicato, es descomponer los polímeros plásticos que se encuentran en botellas de bebidas y residuos en general es, esto genera productos gaseosos como el metano, propano y etano, que luego pueden ser convertidos en etanol.

La tecnología descubierta por la joven egipcia podría proporcionar un método económicamente eficiente para la producción de combustibles de hidrocarburos, incluyendo 40 mil toneladas por año de nafta craqueada y 138 mil toneladas de gases de hidrocarburos, el equivalente a 78 millones de dólares en biocombustibles al año.

Como era de esperar la propuesta de Azza ha generado un gran interés por parte del Instituto Egipcio de Investigaciones del Petróleo, que está tratando de reducir sus residuos.

El consumo de plástico de Egipto se calcula en un millón de toneladas al año, por lo que la propuesta de Azza podría transformar la economía del país, lo que le permitirá ganar dinero al reciclar este material, además de ayudar al planeta.

[inhabitat]



Solvente come-plástico, ahora es posible gracias a estas dos estudiantes

Canadá, Miranda Wang y Jeanny Yao, desarrollaron un proceso que usa un solvente que primero disuelve el plástico y luego lo elimina con enzimas.

En la actualidad, usamos el plástico para muchísimas cosas; sin embargo, después de su uso, lo tiramos sin saber específicamente el lugar en donde termina. Sin darnos cuenta, termina en todos lados, principalmente en los océanos. Esto ha generado un impacto negativo en el planeta, afectando ecosistemas y estilo de vida de animales. Por ello, se ha reforzado la invitación a generar consciencia acerca de la contaminación en el planeta y fomentar las tres R’s ecológicas –reducir, reusar y reciclar–. 

Frente al problema de que el plástico no es un producto que se degrade en pocos años, las estudiantes Magee Secondary en Vancouver, Canadá, Miranda Wang y Jeanny Yao, desarrollaron un proceso que usa un solvente que primero disuelve el plástico y luego lo elimina con enzimas. En otras palabras, optimizaron el proceso de esta bacteria que come plástico –pftalatos–.  

Al analizar la bacteria en un río cerca de sus hogares, las estudiantes encontraron que la bacteria no sólo puede ser una solución para la contaminación del plástico, también que se trata de una puerta de oportunidades para descubrimientos inesperados. Pues, de acuerdo con un equipo de investigadores de Stanford University y Beihang University, la bacteria no sólo come plástico, también espuma de poliestireno. 

Ahora el objetivo de Wang y Yao es desarrollar un biodigestivo gigante que pueda vivir en un barco y que puedan comer y degradar el plástico en los océanos. Para ello, están lanzando una campaña llamada BioCellection, la cual espera crear un tanques digestivos móbiles que utilicen la bacteria en el campo.  

 

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El vaso desechable que, literalmente, puede convertirse en una planta (VIDEO)

Su material alberga semillas y está hecho como 100% biodegradable.

A estas alturas, el mundo, con una población que llega a dimensiones inéditas (y cuyo común denominador es el gran consumo) conlleva, entre muchas paradojas, el que aún existan desechables no biodegradables.

La producción de basura es uno de los enormes lastres que la sociedad actual enfrentamos. Algunas mentes buscan cambiar lo anterior como la de Alex Henige, CEO de reuse.reduce.grow, quien ha creado un vaso cuyo material es biodegradable y además guarda en su interior semillas para plantar árboles.

Vi un montón de basura al lado de la carretera y pensé ¿Qué tal si cada uno de estos residuos fuese una planta?

La información en el vaso está impresa con ácido poliláctico, compuesto a partir de materiales 100% reciclables. Su diseño permite albergar semillas de diferentes tipos y las las altas temperaturas hacen que el vaso se descompongan.

Como comparativo, un vaso desechable común tarda entre 5 y 50 años en descomponerse y el suyo entre 90 y 180 días.

 

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