5 alternativas ecoamigables a los desodorantes

Los desodorantes pueden ser dañinos para la salud y para el medioambiente. Prueba con estas 5 alternativas que puedes preparar con ingredientes de tu cocina, que son amigables para el medioambiente y saludables para ti.

Los desodorantes han cobrado mala fama porque contienen elementos que son dañinos tanto para el ser humano como para el medioambiente. Por ejemplo, el aluminio bloquea los poros para impedir la transpiración, y además se le ha relacionado con cáncer de mama y otras enfermedades (aunque los estudios al respecto aún no son conclusivos). Lo que sí se sabe es que las minas de aluminio contaminan y destruyen el medioambiente.

Si quieres nuevas alternativas para los desodorantes, aquí te ofrecemos una lista de cinco opciones que recopiló Mother Nature Work. Cuatro de ellas las puedes preparar con ingredientes de tu propia cocina.

 

Desodorantes naturales

Las piedras desodorantes se mojan y aplican como un desodorante regular. La diferencia está en el potasio que, a diferencia del aluminio, no se absorbe en la piel.

También existen otros desodorantes a la venta que no contienen aluminio, sólo revisa la lista de componentes.

 

Bicarbonato y maicena

A 1/8 de cucharada de bicarbonato de sodio, agrégale un chorrito de agua (no lo disuelvas) y aplícalo en la axila.

Si utilizas maicena, te ayudará contra el olor y la humedad. Mezcla seis porciones de maicena por cada una de bicarbonato y aplica un poco del polvo en la axila.

 

Jugo de limón

El ácido cítrico del limón puede suprimir las bacterias que causan el mal olor. Frota una rebanada de limón bajo el brazo diariamente. Sólo recuerda no hacerlo cuando te acabas de afeitar.

 

Alcohol

El alcohol también puede acabar con las bacterias que causan el mal olor. Necesitarás un frasco que tenga atomizador, para rociarlo en la axila. También le puedes agregar tu esencia favorita.

 

Desodorante hecho en casa

Si preparas tu propio desodorante, esto te dará la posibilidad de ajustarlo a tus necesidades. La red está llena de recetas, pero aquí te dejamos un par:

¼ de taza de bicarbonato

¼ de taza de maicena

5 cucharadas de aceite de coco

Mezcla el bicarbonato y la maicena con un tenedor. Agrega poco a poco el aceite de coco, hasta que quede como pasta. Puedes guardarlo en un recipiente sellado o verterlo en un recipiente para desodorante vacío.

 

3 cucharadas de mantequilla de karité (shea butter)

3 cucharadas de bicarbonato

2 cucharadas de maicena

2 cucharadas de manteca de cacao

2 cápsulas de vitamina E

Mezcla el bicarbonato, la maicena y el líquido de las cápsulas de vitamina E. Agrega los demás ingredientes y refrigera.



Si de la moda lo que te acomoda, ¡lo del ambiente es urgente!

¿Pensamos en el impacto al medioambiente al comprar ropa de moda?

* por: Bárbara Baltazar

 

¿Pensamos en el impacto al medioambiente al comprar alguna prenda de vestir de “temporada”? ¿O estamos comprando compulsivamente ante la tendencia estacional dictada por la globalización?

Mientras que hace algunas décadas las estaciones del año (verano, primavera, otoño e invierno) dictaban cambios en los ciclos de vida y estaban asociadas a las lluvias, la florescencia y el trinar de las aves, la caída de las hojas y el tiempo del frío, hoy por hoy, estas estaciones dan la tendencia en los cambios del vestuario, en la actualización de los colores, las texturas y las tendencias de moda, y como personas, somos presas de la mercadotecnia.

Pero, ¿cuándo seremos presas del ambiente? ¡Esto es urgente!

Quizá en el colectivo citadino no somos conscientes de que la producción excesiva de prendas de vestir tiene un alto impacto en los recursos naturales disponibles en el planeta. Se requieren grandes cantidades de energía para movilizar las máquinas que trazan, cortan y zurcen las prendas de la temporada. La elaboración de tinturas para el teñido tradicional de ropa ha quedado en el franco olvido. Por el contrario, el uso de sustancias químicas peligrosas para estampar colores brillantes es una de las principales causas de cáncer y otras enfermedades.

Además, con frecuencia recibimos noticias sobre que la producción de prendas de vestir se lleva a cabo en condiciones precarias y de mínima seguridad laboral y social para quienes trabajan en este sector. En muchos casos la explotación laboral está presente, incluyendo fuerza de trabajo infante y femenina en jornadas extenuantes.  

El patrimonio biocultural plasmado en la gran variedad de prendas artesanales que elaboran nuestras poblaciones originarias enfrenta un plagio en el trazo de los bordados y el uso de los colores. Las grandes cadenas que controlan la producción y comercialización de prendas de vestir denominadas como outfit aparentan que son ellas quienes diseñan y ponen en tendencia este patrimonio, con un nulo reconocimiento al patrimonio cultural inmaterial que ha trascendido por generaciones.

Los invito a que, cada vez que estemos por adquirir una nueva prenda de vestir:

  • Identifiquemos dónde fue fabricada.

  • Revisemos cuál o cuáles son los materiales con los que está elaborada.

  • Investiguemos qué tan sustentable ha sido su producción.

  • Pensemos cómo cada una de estas prendas puede estar perjudicando o ayudando a nuestro ambiente.

¿Qué tan natural es el material del cual está elaborada una de las prendas con las que vistes hoy? Algodón, lana, manta u alguna otra fibra natural. ¿Sabes que las telas sintéticas se elaboran a partir de derivados del petróleo? Éstas contienen una gran cantidad de elementos tóxicos que son altamente dañinos para la salud humana. Las fibras naturales son altamente térmicas y nos permiten una mejor adaptación a los cambios estacionales entre el verano y el otoño o entre la primavera y el verano.

Repensemos nuestro guardarropa, y por el bien de la naturaleza, desarrollemos u ajustemos nuevos hábitos de consumo. ¿Realmente necesitamos usar únicamente tres veces la blusa del modelo de moda, o la camisa formal que sólo vestiremos en dos ocasiones?

Las estaciones del año nos permiten mirar la diversidad, utilicemos los colores y materiales naturales: el rojizo otoñal o los brillantes colores de las flores en la primavera. Recuerda que: ¡si quieres el ambiente cuidar, la moda del vestir debes repensar!

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Breve guía para reconectar con la naturaleza (sin importar que vivas en una ciudad)

No tienes que salir de la ciudad para realizar estas pequeñas terapias orgánicas.

Las ciudades se vuelven cada vez más una especie de fuerte encubierto por selvas de concreto. Edificios cada vez más altos, cientos de luces cegadoras y un concierto de disonancias son las barreras modernas que impiden a muchos de nosotros entablar un diálogo activo con la naturaleza.

Cada vez somos menos los que disfrutamos de los entornos naturales. Ya sea porque no se encuentran fácilmente a nuestro alcance, o simplemente porque la vida moderna ha optado por enseñarnos que no necesitamos de estos espacios orgánicos si podemos admirarlos en internet; el mundo, hoy en día, ha olvidado los valiosos aportes que nos brinda la naturaleza. Desde encontrar la serenidad que necesita un ser humano para vivir feliz, y mantener la salud física o mental, hasta el acto de reflexionar diariamente lo que ha pasado en nuestro día –en nuestras vidas–, recordar lo que es el tiempo o la posibilidad de mirar la importancia en los mínimos detalles, son solo algunos ejemplos de los profundos beneficios de conectarnos con la naturaleza.

Se sabe que poco más del 54 % de la población mundial hoy vive en las ciudades (y se cree que la cifra aumentará drásticamente en los próximos años). Conociendo este dato podemos advertir que, básicamente somos más los que nos arrojamos día a día al inadvertido paisaje urbano y a sus perjuicios. Esto, entre otras cosas, puede alimentar estados de ánimo que son muy propios a las grandes metrópolis, tales como el estrés, la ansiedad y la depresión, pues se ha comprobado que vivir en las ciudades provoca trastornos relacionados a la falta de tranquilidad y aire fresco, mientras que el contacto con la naturaleza ha probado contrarrestarlos.

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La Universidad de Harvard publicó recientemente un estudio en el cual se demostró que 100 mil mujeres que vivían en áreas urbanas tenían una tasa de mortalidad diez por ciento más alta, en comparación con aquellas que vivían cerca de áreas naturales, y que la salud mental de éstas últimas era mejor, pues padecían de 30 por ciento menos depresión.

A partir de estudios así, se demuestra que tenemos una relación orgánica con la naturaleza que de verse interrumpida, podría ocasionarnos severos daños anímicos y mentales. Hoy en día, existen varios métodos peculiares de curación cognitiva orgánica relacionados a la ecoterapia, que consisten en distintos tratamientos donde el paciente entra en contacto con el pasto, la tierra, los árboles y la fauna, ya sea en la ciudad o en áreas naturales como campos, montañas y lagos. 

Pero, si se piensa bien y se mira el paisaje verde que tengamos a nuestro alcance, podemos pensar en numerosas formas de llevar a cabo ecoterapias personales, sin tener que pagar por ello. Con este texto queremos invitarte a hackear tu vida diaria y repensar el hecho de que el mundo necesita más seres humanos que se den cuenta de su indeleble y genuina conexión con la naturaleza. De entrada, para ser enteramente felices y estar conforme con ello. Los siguientes consejos prácticos te ayudarán a darte una mejor idea de cómo puedes hacerlo:

Habitúate a mirar el cielo, tanto de día como de noche

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Desde una azotea, un balcón o una ventana, o si vas por las calles, siempre puedes alzar la vista y ver el cielo. Incluso puedes encontrar un pequeño espacio predilecto para llevar a cabo esta actividad, lo importante es saber que se trata del mismo cielo para todos, sin muros mentales, y siempre estará ahí para mostrarnos lo que queramos ver.

Apréndete el nombre de árboles, aves y estrellas que forman parte de tu entorno

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Seguramente hay más que palomas en tu ciudad, y los árboles, aunque no lo creas, poseen bellos nombres fáciles de aprender, a demás de su clasificación científica. Aprenderte sus nombres y características te ayudará a relacionarte de manera más orgánica con la naturaleza. Así mismo, las estrellas forman constelaciones que puedes aprender, ya sea observándolas con un telescopio e investigando al respecto. Esto es una actividad que, además de aportarte conocimientos, te hará más observador con los detalles, y sobre todo te regalará la deleitosa enseñanza de aprender a ocupar bien nuestro tiempo muerto. 

Cuida de una o varias plantas durante todo su proceso

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No hay nada más bello que plantar una semilla y ver cómo poco a poco brota algo desconocido, que pronto será una planta, una flor o un árbol. No te dejes llevar por los mitos que rodean el cuidado de plantas en interiores, pues es más fácil de lo que crees y sin duda te ayudará a generar sentimientos por las plantas y apreciarlas a todas, como los seres vivos que son. Puedes también ponerle nombres, platicarles y observar cómo la música las embellece. También puedes tener huertos urbanos en los cuales, además, podrás cultivar todo tipo de plantas cuyos frutos sean útiles para tu cocina. Esta práctica sin duda sensibilizará tus sentidos.

Haz ejercicio en el parque

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Si tienes un parque cerca, o mejor aún, un vivero, te recomendamos realizar ahí algunas de tus sesiones de ejercicio. Verás que además se vuelve mucho más fácil correr esos kilómetros cuando a tu alrededor impera el verde, y los árboles te brindarán un ambiente mucho más puro y fresco.

Cuida un animal

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Las ecoterapias suelen incluir viajes a cuidar de animales de granja y otros por el estilo. Pero en casa puedes tener perros, gatos o incluso un bello acuario que pueda brindarte momentos hipnóticos con la belleza que caracteriza a los peces. Cuidarlos te dará momentos de paz y te hará más responsable con la naturaleza y su fauna.

Cuida un área verde junto con tus vecinos

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Además de cuidar plantas en casa, puedes hacerte cargo de un área verde más grande en comunidad, lo cual además anima un espíritu de trabajo en equipo y te llevará a conocer a aquellos con quienes compartes un espacio vital (que a la par son, al igual que tú, seres parte de la naturaleza). Puedes plantar árboles, o dedicar un espacio a algunas flores que embellecerán el lugar y requerirán de tus mejores dotes de jardinería.