Monsanto, el rey de los transgénicos, demandado en Brasil

Millones de agricultores brasileños interpusieron una demanda en contra de Monsanto. Los demandantes exigen que la compañía estadounidense les retribuye dinero que, de manera abusiva y usurera, el rey de los transgénicos les cobró por cada cosecha.

Monsanto es, por antonomasia, el representante del comercio injusto y hasta dañino para quienes consumen sus productos. Una vez más, y quizá ya hasta resulta una costumbre, la empresa estadounidense de productos transgénicos fue demandada por millones de campesinos brasileños que exigen una compensación por una cuota que la empresa agrícola les cobraba por cosechar semillas que la misma empresa les vendía.  Por si esto no bastara, Monsanto cobra, además, el 2 por ciento de la suma inicial por cada cosecha subsiguiente.

Desde el 2004, Monsanto fue obligada a pagar cerca de 2 MDD cobrados a los campesinos, sin embargo, la compañía estadounidense apeló la decisión, de nuevo esquivando a la ley.

Los excesivos cobros de Monsanto hacen que las cosechas de soja en Brasil peligren, ya que los altos costos de una cosecha son muy elevados para que los agricultores puedan costearlo.

Por otra parte, los agricultores argentinos demandaron a Monsanto y a tabacaleras de EEUU por envenenar cosechas que representaban una pérdida económica para ambas compañías.

[QWMAGAZINE]



Monsanto invertirá 3 mil millones de pesos en México en los siguientes cinco años

La multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”.

Monsanto, una de las empresas argoquímicas con mayor presencia en el mercado internacional, se le ha acusado de realizar prácticas antiéticas que han afectado tanto a la biodiversidad, al ecosistema como a la salud general de la población humana. Entre las acciones que se relacionan con el consumo de sus productos es la extinción masiva de las abejas mediante sus pesticidas, la extinción de numerosas subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. Pese a esta lista con impactos catastróficos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

Ahora la multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. De acuerdo con el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, Manuel Bravo, el objetivo es lograr un crecimiento en ingresos de entre 3 y 4 por ciento en el país, y así sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos. Actualmente la empresa posee ingresos cercanos de 10 mil millones de pesos anuales, 1 100 empleados que manejan el negocio para Centroamérica, Caribe, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, siete centros de investigación y cuatro plantas de producción. 

En México tiene una presencia predominante mediante las marcas Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales:

Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.

Si bien cada vez hay una creciente denuncia en contra de sus productos así como acusaciones de corrupción, abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, Monsanto continúa deseando invertir en México. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan productir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión. 



Ciudadanos demandarán en La Haya a Monsanto por crímenes de lesa humanidad

Las pruebas sobre todo de los productos tóxicos y cancerígenos que nos peligran como humanidad son evidentes.

Foto: g.foolcdn.com

Cuando uno mira hacia la historia de algunas corporaciones del planeta, que como de película son los malos evidentes del relato contra la humanidad misma, la ficción-realidad es entonces sorprendente.

Es verdad, existen algunas corporaciones que como en una distopía descarada buscan privatizar el agua del planeta, por ejemplo, Nestlé. O el caso cada vez más famoso de Monsanto,  quienes han llegado al extremo de demandar a campesinos pobres de la India por un supuesto robo de semilla cuando estas contaminan los campos que se se encuentran a kilómetros, y la compañía lo sabe.

Han también bloqueado información que habla sobre el potencial cancerígeno de sus productos transgénicos, pero sobre todo, han creado productos, muchos insecticidas, probadamente tóxicos. Uno de ellos es el glisofato, calificado recientemente por la OMS como cancerígeno; este es el herbicida de Monsanto más usado en el mundo.

En el planeta han habido muchas protestas contra esta corporación pero jamás había sido usado un recurso legal internacional para frenar sus prácticas (recordemos que en muchos países, como México, las luchas legales han sido una buena manera de frenar los abusos ambientales, por ejemplo).

Organizaciones como las siguientes han anunciado que interpondrán en el Día Mundial de la Comida (16 de octubre de 2016) ante La Haya un recurso por crímenes de lesa humanidad: The Organic Consumers Association (OCA), IFOAM International Organics, Navdanya, Regeneration International (RI), y Millions Against Monsanto.

Estos son los productos más nocivos creados por Monsanto y en parte por los que interpondrán esta demanda:

PCBs (biofileno policlorinado): es uno de los contaminantes que afectan la fertilidad de los animales.

Ácido tricolorofenoacético: este componente de los desfoliantes fue usado en la guerra de Vietnam, conocido por su color naranja, y aún continúa causando defectos de nacimiento y cáncer.

Lasso: este herbicida ahora está prohibido en Europa.

RoundUp: es categorizado por la OMS como un posible cancerígeno, es un herbicida tóxico que ha protagonizado algunos de los escándalos ecológicos más escandalosos.