Landscape Project, de Vik Muniz, forma enorme collage de basura

Con más de 3 toneladas, el artista brasileño Vik Muniz, con miles de personas, construirá con basura una enorme réplica de la Bahía de Guanabara, Brasil.


A simple vista se percibe como un montón de basura, pero si se mira desde varios metros arriba, esos desperdicios comienzan a tomar la forma de la Bahía de Guanabara en Brasil.

Se trata del nuevo proyecto del artista brasileño Vik Muniz, llamado Landscape Project.

En el marco de conferencia Rio+20 de las Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable, el artista carioca convertirá los desechos en un collage que represente el rápido crecimiento de la cultura consumista en Brasil.

En las instalaciones del proyecto, miles de personas se dan cita para colocar un botella de plástico, un envase de jugo, entre otras, en donde los coordinadores del evento se los indique, a fin de que la imagen no quede desproporcionada.

Landscape Project inició el viernes pasado y fue todo un éxito en el evento organizado por la ONU.

Se necesitarán más de 3 toneladas de desperdicios para que el proyecto quede terminado en su totalidad. Los toque finales serán por parte de un grupo de reciclaje que apoyará al proyecto con piezas de gran tamaño.

“Con este proyecto se pretende que la gente reflexione su papel en el planeta Tierra. Quizá no logre un cambio significativo, pero el hecho de que la gente se vaya pensando en si hace algo por el planeta, es satisfactorio para mí”, dijo Vik Muniz.

[HUFFINGTONPOST]



Vivir sin generar basura: nada es un desperdicio, todo se transforma

En tiempos de desechos masivos, existe una comunidad que propone lo opuesto: nada se desperdicia.

Imagina que el mínimo de basura que puedes generar durante 1 año quepa en este frasco:

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Es posible, y de eso trata el Zero Waste (Cero desperdicio), una iniciativa que, más allá de acabar con el plástico, busca replantear el concepto de basura: nada es un desperdicio, todo se transforma. A partir de esta idea, cada vez son más aquellos que deciden replantearse su existencia y comenzar a reducir su basura a un pequeño frasco. Un verdadero logro para quienes buscan trascender desde dinámicas que impactan colectivamente. 

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En estos tiempos, en donde mucho de lo que se consume es desechable (servilletas de papel, móvil, envases de plástico, accesorios, entre otros), existe una comunidad que busca vivir a partir del principio opuesto: nada se desperdicia.

El movimiento Zero Waste cobra cada vez más fuerza y sentido en un mundo en el que, de acuerdo con el Banco Mundial, el nivel actual de residuos sólidos habrá aumentado en un 70% (de 1,300 millones de toneladas al año a 2,200 millones de toneladas) para el 2025.

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Además de la iniciativa global, existe en cada país una necesidad de actuar para un futuro sustentable.

¿En qué consiste el Cero desperdicio?

Según la revista National Geographic, no se trata de que logres guardar toda tu basura en frascos, sino de que un frasco de máximo 500 mililitros sea suficiente para guardar toda la basura anual que no se pudo reutilizar, reciclar o renovar.

Muchas de las soluciones que propone el Cero Desperdicioson prácticas que eran comunes antes de la era de los plásticos y los productos desechables.

Ser Cero Desperdicio es pensar en servilletas de tela y pañuelos, vinagre y agua para limpiar, recipientes de vidrio o acero inoxidable para guardar las sobras y bolsas de tela para guardar alimentos.

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Soluciones similares de la vieja escuela, que no producen desperdicios y son más baratas a largo plazo.

Bolsas de tela

La revista Yorokobu pone un ejemplo: tu abuela seguro iba a la tienda con su bolsa de tela. Además, en lugar de comprarla, es probable que se la hubiera hecho ella misma con retales de tela.

 

Comprar a granel

Las legumbres se compraban a granel, al peso y presentadas en grandes sacos de arpillera. En este caso, los sacos incluso pueden ser de plástico porque, como se reutilizan y generan menos residuos que los paquetes pequeños, el costo ecológico no es tan grande.

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Comercio justo y responsable

Cada vez son más las tiendas que se suman al movimiento Cero Desperdicio. En la Ciudad de México, existe una tienda que busca “fomentar una vida más sana y más responsable con el medioambiente (…) trayendo sus propios recipientes y bolsas reutilizables”.

Suena difícil, pero puede lograrse, mediante cambios en los hábitos cotidianos. Es así como la comunidad Cero Desperdicio está reduciendo radicalmente su producción de desechos, mientras viven vidas más plenas.

 

Agentes de cambio

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Laura Singer

Blogueras como Kathryn Kellogg y Laura Singer, son un ejemplo de personas que, en pocos años, han logrado reducir su basura de tal manera que sus desperdicios sólidos quepan en un frasco de 500 mililitros por año o dos años.

Kellogg aprendió de Lauren Singer de Nueva York, autora del blog Trash is for Tossers. Singer comenzó a reducir su huella de desechos cuando era una estudiante de estudios ambientales en el 2012 y ha convertido el Cero Desperdicio en una carrera que le permite compartir su experiencia a través de conferencias y consultorías.

 

Principios Cero desperdicio (en orden de importancia)

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  • Rehusar. No compres cosas envueltas o con muchas envolturas.
  • Reducir. No compres cosas que no necesitas.
  • Reutilizar. No dejes de usar los artículos desgastados, o compra productos usados.
  • CompostaCasi el 80% de los desperdicios son orgánicos.
  • ReciclarRequiere un mayor esfuerzo, pero es mejor que permitir que las cosas se conviertan en basura.


Ir contra lo establecido llevó a este hombre a crear un bosque con 50,000 árboles

Antonio Vicente plantó, uno por uno, cada uno de los especímenes que hoy forman este bosque lluvioso tropical de cerca de 50,000 árboles en Brasil.

Mientras todos estaban emocionados por empezar un negocio agrícola, ¿a quién se le ocurriría desafiar esa certeza, ahorrar para comprar 30 hectáreas, dedicarse a plantar árboles y alimentarse con emparedados de plátano?

A Antonio Vicente.

Cuando empecé a plantar, la gente me decía: No vas a poder comer las semillas porque la planta tarda 20 años en dar frutos.

Cuenta Vicente, en UNA entrevista para la BBC.

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BBC

En 1973, cuando tenía 40 años, Vicente compró un terreno a 200 kilómetros de Sao Paulo, Brasil, y no tenía ni un solo árbol.

Mientras todos sus vecinos despejaban la tierra para cultivar (el gobierno militar ofrecía facilidades de crédito para invertir en tecnología agrícola), él hacía todo lo contrario. Su idea era exactamente la opuesta.

Hoy su terreno tiene cerca de 50,000 árboles y consiguió crear un bosque lluvioso tropical que sirve como hogar para tucanes, todo tipo de aves, roedores, ardilllas, zarigüeyas y hasta jabalíes.

En un momento terminé viviendo bajo un árbol porque no podía pagar la renta. Me bañaba en el río y viví abajo del árbol rodeado de zorros y ratas. Juntando muchas hojas me hice una cama y dormía allí, pero nunca tuve hambre. Comía sándwiches de banana de desayuno, almuerzo y cena.

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BBC

Criado en una familia de campesinos, Vicente veía con preocupación cómo la expansión de los campos destruía los bosques y la flora y fauna local, y cómo la falta de árboles afectaba los recursos hídricos.

Yo pensé: el agua es valiosa, nadie fabrica agua y la población no deja de crecer. ¿Qué va a pasar? Nos quedaremos sin agua.

Gracias a su idea han regresado los cursos de agua; cuando compró el terreno sólo había una fuente, y actualmente hay alrededor de 20.

Video 360: entra en la selva que creó Antonio Vicente

Cuando tenía 14 años, Vicente se mudó a la ciudad, donde trabajó como herrero. Con lo que reunió pudo comprar 30 hectáreas en una región de montañas bajas, cerca de San Francisco Xavier, una localidad de aproximadamente 5,000 habitantes.

 

Antonio Vicente o la ventaja de ir en contra de la corriente

Vicente iba en contra de su tiempo y de lo que sucedía alrededor. Lo que aparentaba ser la mejor opción (invertir en agricultura), para él no resultaba lógica.

Y en efecto, durante los últimos 30 años en que reforestó su terreno, cerca de 18,300 hectáreas de bosque atlántico en Sao Paulo fueron deforestadas para dar lugar a la agricultura.

Según la Fundación Bosque Atlántico SOS y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Espacial (INPE), el Bosque Atlántico cubría originalmente 69% del estado de Sao Paulo. Hoy en día, sólo queda el 14%.

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BBC

Y lamentablemente, el problema sigue avanzando. Entre agosto del 2015 y julio del 2016, por ejemplo, se destruyeron 8,000 hectáreas de selva.

Esto representa un 29% más que el año anterior y el nivel más elevado desde el 2008, según el INPE.

Habrá que empezar a ahorrar y aprender a hacer emparedados de plátano.