Salamandra gigante, milenaria especie de Japón (VIDEO)

A diario, los ciudadanos japoneses conviven con este anfibio que dadas sus características físicas, lo hacen ser uno de las especies más grande del mundo

Japón es hogar de una especie milenaria, de un fósil viviente: la salamandra gigante. Este anfibio, que llega a vivir más de 80 años, es capaz de alcanzar los casi 1.80 metros de longitud y los casi 40 kilos de peso. En Japón son sumamente queridas y respetadas, por lo que año con año se celebra, en su honor, el festival Hanzaki. Durante un largo recorrido, un grupo de personas bailan alrededor de dos enormes figuras (que representan a la hembra y al macho, respectivamente) de este anfibio mientras los espectadores cantan alegremente.

Debido al crecimiento demográfico en Japón, poco a poco el hogar de esta especie está siendo amenazado, por ello se han creado nidos para preservar a la especie que también se encuentra en peligro de extinción.

En otoño del 2012, la ONU organizó el Año Internacional de la Biodiversidad con motivo de crear medidas que frenaran la rápida pérdida de éste y otros animales.

[RTVE]



Dibuja un árbol y conocerás el universo: esto es el ‘rakugaki’

Para el diseñador japonés Bunpei Yorifuji, dibujar no se trata de hacerlo bien. Descubre el porqué.

Encontrar los dibujos de la infancia, ya sea por accidente o porque tus padres los presumen, es un momento mágico que puede provocar alegría y nostalgia. Al mirarlos, ¿quién no ha extrañado a su niño interior del pasado? Esa máquina de historias y dibujos de personajes en mundos fantásticos. ¿Cuántas personas dejaron de hacerlo, ante las críticas de su profesor de arte sobre la falta de realismo?

Pero para el diseñador e ilustrador japonés Bunpei Yorifuji (1975), dibujar es decir lo que piensas. Es una forma de dar vida a tus ideas y entrenar la imaginación. No se trata de talento innato, de estilo, ni de hiperrealismo, sino de interpretación. 

Dibujar significa observar dentro, y fuera de nosotros (…) Lo que nos interesa o nos mueve.

Estas y otras ideas están incluidas en su libro Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017).

 

 

Con ejercicios muy sencillos, el ilustrador japonés se convierte en un guía del rakugaki, término japonés que podría traducirse como “grafiti” o “garabato”. Algo así como “dibujo hábil y rápido”. En palabras del autor, es:

(…) el dibujo más pequeño con que se puede representar el universo más grande que existe.

El rakugaki permite ver las cosas desde otro punto de vista. Dibujar se trata de interpretar y no de copiar, de dar vida a mundos imaginarios través de las líneas.

Tomemos un árbol como punto de partida. Normalmente dibujamos el tronco, el follaje y el pasto base. Pero esto es sólo una “ínfima parte de lo que podemos dibujar”, dice el autor. El ser humano tiene distintas visiones de su realidad. Puede dibujar el árbol a través de la clorofila de sus hojas (visión microscópica), sus raíces bajo la tierra (estructural), o incluso el árbol a través del tiempo (visión temporal).

O mejor dicho:

No se trata de simplificar una forma al plasmarla, sino más bien integrar en una línea sencilla posible las experiencias, conocimiento de lecturas, sensaciones y la propia imaginación.

El dibujo ha sido importante para la ciencia y las artes. Los dibujos de Leonardo da Vinci fueron sumamente importantes para sus creaciones finales, y la esencia en el trabajo de Pablo Picasso o Keith Haring.  

Keith Haring

Cat, de Picasso

 

En el caso de Bunpei Yorifuji, el dibujo es el inicio de todo. Y algunas veces, puede ser la mejor manera de decirle algo al mundo. ¿Qué te parece?

 

Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017)

Autor: Alex GR


Crece la lista de especies en extinción a 26 mil (aquí algunos de los casos más lamentables)

Muchas de estas especies están ya en peligro crítico. ¿Qué hacer?

Cada vez que se pierde una especie se está rompiendo una sagrada cadena de vida, única e insustituible, que ha evolucionado por más de 3 millones de años. Actualmente, 26 mil especies podrían correr esta suerte, en lo que es sin duda una acelerada e inédita extinción masiva que, en su mayoría, está siendo ocasionada por el ser humano.

Las que ahora se unen al lamentable acervo de las especies en mayor peligro de extinción son:

  • Tres especies de lombrices japonesas
  • El zorro volador negro de Mauricio
  • La palma de Bankoualé
  • El sapo “Sméagol” de Gollum

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Estas, entre otras especies, forman parte de la última lista roja de la International Union for Conservation of Nature.

En total la lista contiene 26,197 plantas y animales, según el último reporte de esta ONG.

Otras especies que se han sumado a la lista son la población de reptiles de Australia, pues un total de 975 –casi todos los nativos de sangre fría de dicho país– están en peligro, entre otras cosas debido al cambio de temperatura, que podría provocar su paulatina extinción desde ahora y a lo largo de los próximos 30 años.

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El informe incluye algunas precisiones que ayudan a entender cuáles son las causas de fondo que ponen al borde de la extinción a estas especies. En el caso del zorro volador negro de Mauricio, es la deforestación la que está afectando su hábitat, mientras que las tres especies de lombrices japonesas se enfrentan a las condiciones radiactivas que dejaron tras de sí los estallidos de bombas nucleares en la segunda guerra mundial y el accidente nuclear de Fukushima.

De igual forma, árboles como la palma de Bankoualé se enfrentan a una probable extinción debido a la deforestación y a la destrucción de bosques para la agricultura y la redirección de canales acuíferos, en tanto que el anfibio denominado “sapo Sméagol” –nombrado en honor a Gollum, de El señor de los anillos– está amenazado por la contaminación que provocan los turistas en Malasia.

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Todo esto forma parte de la extinción masiva que están provocando nuestras formas de vida actuales, las cuales han ocasionado que el ritmo de las extinciones se acelere 100 mil veces, según algunos biólogos, y que otras 19 especies de mamíferos estén en un peligro crítico de extinción, lo que significa que la esperanza de poder salvarlos se apague cada día un poco más.

No obstante se puede hacer algo, por lo menos a partir de nuestros hábitos alimenticios y de consumo en general. No comer carne es quizá una de las cuestiones que pueden marcar una diferencia más grande, pues el consumo de este alimento ha sido la causa de 30 extinciones recientes. A la par, es vital cuidar el agua –pues la obtención y manejo de este recurso causa deforestación y destrucción de la biodiversidad–, así como procurar no usar plástico –por ejemplo, evitando las bolsas desechables–.

Así podemos contribuir lo menos posible a este mortífero y desalentador panorama que es la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad que conlleva, misma que también es una sentencia de muerte para nosotros.

 

* Imágenes: 1) John Pickrell; 2) ICUN; 3) Jules Farquhar