Cáscara de plátano, el mejor remedio para picaduras de mosquito y más

Además de cremas y bálsamos que existen en el mercado, la cáscara de plátano es una excelente opción para calmar el escozor y ardor que causan los piquetes de mosco y el contacto con hiedras.

El verano se acerca, y con ello la proliferación de mosquitos y demás flora, como las hiedras, que causan comezón en la piel. Un remedio casi-mágico para apaciguar la comezón y el ardor que éstos causan en la piel, es la cáscara de plátano.

Lo único que hay que hacer es frotar la cara interna de la cáscara sobre el piquete o la herida. Cabe mencionar que este remedio no ataca al problema de raíz, sólo sirve para calmar la comezón y el ardor.

 [LIFEHACKER]



Así de fácil puedes distinguir si la fruta y verdura que compras es transgénica u orgánica

Es mucho más fácil de lo que podrías creer, y haciéndolo te ahorrarás un coctel de transgénicos y pesticidas.

Las efectos de los transgénicos sobre la salud humana no son todavía del todo claros. Apenas dos generaciones han estado expuestas a esta ingeniería genética en los alimentos. Pero lo cierto es que la multinacional Monsanto comenzó a usar discrecionalmente esta tecnología, sin molestarse en verificar antes sus consecuencias.

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Aunque está comprobado que nuestro sistema digestivo descompone el ADN mutante de los transgénicos como si se tratase de cualquier otro alimento, lo cierto es que evitar consumir alimentos modificados es lo mejor que podemos hacer ante la incertidumbre que generan.

Además, lo que sí se sabe con certeza es el efecto nocivo que el herbicida de Monsanto, RounUp, tiene sobre la salud humana. Este herbicida, que provoca cáncer y malformaciones en recién nacidos, es usado sobre los cultivos cuyas semillas han sido modificadas para ser resistentes al glisofato. El objetivo es optimizar la producción y poder usar herbicidas y pesticidas a mansalva sin dañar los cultivos. Pero todo esto, otra vez, en detrimento de nuestra salud y del ambiente.

Otra buena razón para evitar los transgénicos es porque están poniendo en riesgo la diversidad natural de cultivos como el maíz, que en países como México es más que un alimento: es un cohesionador cultural. Por si fuera poco, el “monopolio” de los cultivos queda en manos de Monsanto y otras cinco empresas, lo que está desgastando los ciclos naturales y a las culturas que viven de la agricultura, así como atentando contra la soberanía alimentaria de naciones en vías de desarrollo.

Por eso esta vez te hablaremos de cómo eludir a toda costa las frutas transgénicas.

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Mark Lobo

La cuestión no es dejar de consumir frutas. Al contrario, porque se ha demostrado lo importantes que son sus aportes nutricionales para nuestra evolución. Pero si quieres obtener todos sus beneficios sin ningún efecto secundario de por medio, tienes que saber escogerlas.

Esa etiqueta que siempre remueves de la fruta sin ver… ¡es la clave!

De entre los alimentos, las frutas son las que más fácilmente podemos diferenciar entre orgánicas, modificadas o convencionales. Esto es gracias a las etiquetas que suelen estar pegadas en ellas y que a veces solo removamos sin siquiera echar un vistazo. Estas etiquetas han sido usadas desde 1990, y son una forma de hacer más fácil la clasificación de la fruta por precios.

Por eso en inglés esta etiqueta se conoce como PLU Code: Price Look Up. Y se le llama “código” porque consta de 4 ó 5 dígitos que forman un sistema de clasificación más claro de lo que podrías creer. A través de él puedes saber cómo fue sembrado el producto, si fue rociado con herbicidas o pesticidas y si contiene preservativos.

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Es orgánica:

Cuando consta de 5 dígitos que comienzan con el número 9, querrá decir que tienes en tus manos una fruta 100% orgánica.

Es convencional:

Cuando el código consta de 4 dígitos, sin importar con qué numero comience, querrá decir que tienes en tus manos una fruta cultivada de manera convencional. Esto quiere decir que no es orgánica pero, en teoría, tampoco modificada. Eso sí: sin duda fue rociada con pesticidas (aunque no con RoundUp)

Es modificada:

En cambio, si consta de 5 dígitos que comienzan con el número 8, querrá decir que tienes en tus manos una fruta modificada genéticamente con ingeniería, y que seguramente fue rociada con RoundUp y muchos pesticidas.

¡Pero cuidado…!

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Lo malo es que cada vez hay menos frutas cuya etiqueta comience con el dígito 8.

Y no porque no sean modificadas, sino porque las multinacionales evitan ponérselo a propósito, a sabiendas que los consumidores no queremos comprar alimentos modificados. Y como el etiquetado no es ninguna medida obligatoria sino meramente técnica, pueden hacerlo sin que nadie haga nada.

Por ello es mejor que evites también las frutas que están marcadas como “convencionales”, pues son éstas los que pueden ser “modificadas encubiertas”. En ese sentido es importante no comprar cultivos exportados que empiecen con el dígito 4. Porque en frutas como las manzanas, por ejemplo, casi siempre que se lee USA su etiqueta empiezan con 4 (es decir, rara vez son libres de transgénicos). Así que mejor intenta comprar fruta orgánica que sea de tu país.

Si por alguna razón es inevitable que compres la fruta de cultivo convencional, es importante que sepas cuales frutas y verduras tienen menos pesticidas, para que en caso de no poder comprar orgánicos te expongas lo menos posible a estos tóxicos químicos. Y ten en cuenta que siempre hay manera de remover los pesticidas de manera rápida y natural.



Oficialmente, ya se están cultivando insectos para alimentación en países desarrollados

Granjas pequeñas que crecen y abastecen de insectos a restaurantes de la zona.

Foto: Karen Bleier/AFP

En algunas partes del mundo la ingesta de insectos ha sido milenaria, parte ineludible de la gastronomía local (se calcula que actualmente hasta 2 mil millones de personas los consumen). Una delicia que, sin embargo, en otras partes del mundo pareciera una aberración. Aún así, las propiedades proteínicas de los insectos podrían ser el argumento base para asegurar una dieta balanceada en un futuro sin implicaciones tan devastadores para el medio ambiente.

Lo que antes sonaba terrorífico para muchos pinta para ser una realidad. Los insectos podrían ser el alimento del futuro. Lo anterior se confirma cuando aparecen cada vez más establecimientos que hacen su propia granja de insectos para integrarlos en sus menús. Lo que habría sido considerado hace unos años como un negocio destinado a la agonía ha probado ser una alternativa con un mercado en crecimiento.

Uno de estos casos sucede en Colorado, a unas pocas millas de Denver, en la granja conocida como Rocky Mountain Micro Ranch fundada por Wendy Lu McGill.

Las vacas necesitan 22 mil veces más cantidad de agua para proveer de la misma cantidad de carne que los insectos, dice Lu McGill.

Si consideramos que el consumo de carne implica el 70% de las emisiones de carbono que arrojamos a la atmósfera, encontramos que este es, presumiblemente, el principal problema medioambiental que enfrentamos, mayor que el uso de los automóviles.

Así, el cultivo de insectos podría ser una alternativa, que, de hecho, está probando sus crecimiento. ¿Quién habría imaginado hace unos años una granja estadounidense que abastecería de insectos a restaurantes de hamburguesas?

[Psmag]