Misterioso fósil cambia el rumbo de la paleontología

La ciencia no deja de sorprenderse con nuevas descubrimientos. Esta vez se trata de un enorme fósil que, según especialistas, “Nunca se había visto algo igual”. El misteriosos hallazgo es indescifrable, ya que no se sabe si se trata de una cactácea o de otra especie ya conocida.

Paleontólogos hallaron en Cincinnati un misterioso “monstruo” fosilizado, con forma de cactácea, de casi siete metros de altura. El llamado “Godzillius” llamó la atención de científicos por su forma de vida desconocida hasta ahora. 

 El paleontólogo Ron Fine realizó el descubrimiento de Godzillius cerca de Convington, Kentucky. Este espécimen, de formas circulares y ovaladas, se dio a conocer el pasado 24 de abril en una reunión anual de la Sociedad Geológica de América, en Dayton, Ohio.

Esperando obtener una respuesta de cómo fue la vida de esta especie, Fine, junto con otros colegas, difícilmente están reformulando la existencia del fósil desde su nacimiento.

“Desde hace 39 años he buscado fósiles y ésta es la primera vez que tuve que rascar tanto para sacar algo por completo. Viajé más de 10 veces para llegar a su fin. Realmente fue na hazaña hacerlo”, dijo Fine en la presentación.

El misterioso hallazgo tuvo nuevos hitos que llevaron a los paleontólogos a descubrir más fósiles en el cuerpo de Godzilllius. Se trata de Trilobites Primaspid. Estas pequeñas especies se caracterizan por invadir a otros animales fosilizados para buscar refugio; esto, indudablemente, contribuye de manera significativa al estudio del enorme “monstruo”.



Espontáneos retratos de animales salvajes en la oscuridad

George Shiras revela lo desconocido y da fe de la belleza de un mundo en el corazón de la noche.

Para retratar la naturaleza salvaje hace falta una fotografía salvaje, una imagen que tenga una relativa falta de control en la composición y que se arriesgue en el proceso experimental.

Así es la fotografía de George Shiras, el padre de la fotografía de la vida silvestre nocturna. Shiras fue el primero en utilizar el flash para retratar a los animales salvajes en la oscuridad, revelando lo desconocido y dando fe de la belleza de un mundo en peligro de extinción.

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George Shiras y su asistente John Hammer a bordo de su canoa equipada en el Lago Whitefish, región del Lago Superior, Michigan, 1893

En la colección George Shiras: In the Heart of the Dark Night, los animales quedan paralizados por la luz  que emite la cámara. Las imágenes fueron recolectadas en las aguas del Lago Superior de Michigan, EE.UU., durante la noche, cuando los sonidos, las formas y los movimientos parecían más misteriosos y dramáticos.

Poco a poco Shiras fue retratando ciervos de cola blanca, un búho nevado, un alce en la niebla y un mapache, entre otros animales silvestres.

En cada imagen lograba cazar a estos animales en sus rutinas nocturnas donde se detenían a observar, darse la vuelta o correr.

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George Shiras

Las imágenes documentan una especie de intervención y registran la interacción humana y animal. Para fotografiar de noche, Shiras imitaba una técnica de caza que aprendió de la tribu ojibwa llamada jacklighting, cuando el fuego se coloca en una bandeja en la parte delantera de una canoa, y el cazador se sienta en la proa del bote.

Así como a Shiras, la noche ha inspirado a grandes artistas e intelectuales, como Charles Baudelaire, que encontraba inspiración en los búhos y los gatos, animales salvajes en la oscuridad y emblemas de su encanto.

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La ballena beluga es capaz de aprender el idioma de otros cetáceos, según estudio

Un experimento con una ballena beluga apunta que estos mamíferos podrían ser capaces de entender el lenguaje de, por ejemplo, los delfines; ¿qué podemos aprender de esto?

Existen ballenas bilingües. Solemos pensar, como especie humana, que somos los únicos que tenemos la capacidad de aprender otro idioma. Inclusive, habría quienes asegurarían que esto es una característica que nos hace humanos. Pero esto es erróneo. Hoy en día existe una ballena beluga que ha probado hablar el lenguaje de otro mamífero: el delfín.

Fotografía realizada por el usuario de Flickr @Iwishmynamewasmarsha CC

La habilidad de este cetáceo es innegable, su especie ya se había caracterizado por el amplio dominio de vocalizaciones. Pero, es hasta ahora, que se ha descubierto que aprende nuevos idiomas. El estudio que ratifica estos resultados, logró comrobarlo luego de que se trasladara a una ballena belga de cuatro años, a un tanque donde solo habitaban delfines. Gracias a esta observación se supo que la ballena logró adaptarse, cambiando incluso su comunicación para llamar a los delfines. 

Fotografía tomada en el Acuario de Vancouver por el usuario Plonq en Flickr CC

En un principio, tanto la beluga como los delfines sufrieron un shock cultural. Acorde a los científicos, Elena Panova y Alexandr Agafonov de la Academia Rusia de Ciencia, los animales también sufren estos padecimientos, sobre todo si se hace de manera repentina. No obstante, los delfines no tardaron en darse cuenta de que era inofensiva (y hasta podría decirse que “social”).

Fotografía realizada por Kyle Stul CC

La ballena no sólo probaba sus habilidades sociales, también la virtud de adaptarse a situaciones desconocidas. Este atributo, que resulta muy difícil e, inclusive muchos humanos no poseen, fascinó más a los científicos cuando vieron que logró integrarse de manera social. 

Foto realizada por Selbe Lynn CC

Aunque parezca difícil de asociar, esta ballena puede darnos grandes lecciones a quienes decidimos arrojar la toalla cuando, de ante mano, el lenguaje nos limita a socializar. Y en una analogía todavía más arriesgada, podemos pensar que, al igual que esta beluga, la variedad de especies no es una limitante. Tampoco, en nuestro caso, la diversidad de razas, e incluso de clases. Basta entender que como mamíferos, quizá todos hablemos el mismo idioma. Tal vez no estamos en tanques, pero la sociedad algunas veces nos puede hacer sentir así, aunque no es excusa.