Los pájaros urbanos cantan más a causa del ruido en las ciudades

Sin duda el canto de las aves es un gran antídoto contra la contaminación sonora en las ciudades, y ellas lo saben.

Un reciente estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), ha revelado que las aves se emplean para contrarrestar el ruido de las ciudades.  Resulta que los pájaros que habitan en los centros urbanos cantan más que aquellos que radican en bosques, selvas, y montañas. Y la razón de esto no es por que sean más felices y quieran expresarlo, sino por que buscan mitigar los molestos efectos de la enorme contaminación sonora que caracteriza prácticamente todas las urbes del mundo.

El estudio publicado en la revista Behavioral Ecology, toma como referencia a un tipo de ave que es muy común en la mayoría de la ciudades europeas, el Serinus Serenus. El análisis conductual se realizó con una población específica de estos pájaros en la ciudad española de Toledo, donde habitan miles de estos pájaros y es relativamente fácil apreciar su canto. Pero tal vez lo más curioso no es el que estas aves intensifiquen sus cantos cuando se encuentran en entornos más ruidosos, sino que además cambian la frecuencia.  Incluso se comprobó que estas aves alteraban sus pautas de canto entre los días laborales y el fin de semana, ya que los sábados y domingos disminuye la contaminación sonora.

[BBC]



Los pájaros tienen brújulas en los ojos (y pueden ver los campos magnéticos)

Por fin, la respuesta a una pregunta que no había tenido respuesta: ¿cómo se orientan las aves?

Las aves son seres que nos han fascinado durante siglos. No sólo por esa sublime estética de apabullantes colores, formas y sonidos que las caracteriza, sino porque ellas pueden hacer algo que nosotros no: volar.

Esa capacidad –y la grácil manera como la realizan– nos ha inspirado a hacer todo tipo de artefactos para poder conquistar los cielos. Porque los desplazamientos y trayectorias que los pájaros constituyen una maravilla natural de milimétrica perfección. Su anatomía y plumaje es lo que los dota de la aerodinámica esencial –algo a lo que Charles Darwin dedicó horas de estudio– que, desde hace mucho tiempo, hemos buscado imitar.

Pero existe un misterio en torno a la habilidad de volar de estos seres, que es quizá el elemento más importante: ¿cómo se orientan?

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Hasta hace poco, se sabía que algunos pájaros –entre ellos, las palomas mensajeras– podían sentir los campos magnéticos de la tierra, es decir, tenían cierto grado de magnetorrecepción, que sin es duda mayor al nuestro.

La magnetorrecepción, se intuía, era posible en los pájaros debido a los cristales de magnetita –una suerte de imanes microscópicos– que debían de estar alojados en el citoplasma de las células. Esto parece ser así en otros animales, como las abejas. Pero una nueva investigación develó que el caso de los pájaros podría ser diferente al de cualquier otra especie.

Al parecer, los pájaros tienen brújulas en los ojos: pueden ver los campos magnéticos.

Según los nuevos hallazgos, esto podría deberse a una proteína llamada Cry4, alojada en la retina.

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Los hallazgos fueron realizados durante el desarrollo de dos estudios distintos. En uno se analizó al mirlo, y en otro al diamante cebra. La proteína ocular Cry 4 encontrada en sus ojos es parte de una clase de partículas fotorreceptoras y sensibles a la luz azul, que se encuentra tanto en plantas como en animales. Es parte de una clase proteica esencial que regula los ritmos circadianos.

Con esta proteína, los pájaros pueden detectar los campos magnéticos (verlos, en sentido metafórico). Así es como pueden orientarse a la hora de surcar los cielos.

Ya antes se había comprobado que la luz azul está relacionada con el sentido de orientación de los mirlos, lo que confirma que este sentido primordial proviene de la visión y, concretamente, es posibilitada por la proteína Cry4. Porque además, de acuerdo con los biólogos, esta proteína se mantiene estable, lo que la hace tener capacidades magnetorreceptivas, a diferencia de otras de su clase.

Adicionalmente se encontró que la proteína ocular se incrementa en los mirlos durante la migración, lo cual es una señal más de que este hallazgo de la biología podría ser la respuesta a cómo se orientan los pájaros, que apunta a que estos seres alados tienen, literalmente, brújulas en los ojos.



Cuidar y observar aves: un arte que puedes empezar ahora

Un ejercicio para reconectar con nuestra empatía y conciencia: cuidar y contemplar pájaros.

Contemplar el plumaje multicolor de las aves y escuchar sus cantos es de lo más acogedor que podemos extraer, con los sentidos, de la realidad cotidiana. Pero las aves no son sólo un accesorio, hecho como por capricho de la naturaleza para adornar sus ecosistemas; en realidad, son seres vitales para el equilibrio del medioambiente.

En su libro How to attract, house and feed birds, Walter Schutz subraya el papel de los pájaros en nuestro planeta, algo que todo amante de los pájaros con conciencia ecologista debe saber.

Sin los pájaros, los ciclos de la agricultura presentarían aún mayores dificultades en lo referente a las plagas, pues los pájaros se alimentan de insectos que, de otra forma, invadirían los cultivos. Y sin ellos, la naturaleza perdería el equilibrio de la cadena alimenticia, que brinda a su vez un control respecto al número de animales que habitan en cada ecosistema.

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Lamentablemente, hoy en día los cielos se están quedando vacíos: la población de aves ha disminuido dramáticamente desde hace algunas décadas, debido a deforestación, la contaminación, la caza y la interrupción de las rutas migratorias.

En el mundo hay ya un total de 1,200 especies de aves amenazadas que necesitan de esfuerzos inmediatos para su conservación, mientras que, desafortunadamente, en la lista de animales en peligro de extinción en México podemos encontrar a la guacamaya verde, al quetzal y a varias especies de colibrí. ¿Qué se puede hacer al respecto?

 

Hacks para observar pájaros con ecoconciencia

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Schutz propone que hagamos del cuidado de los pájaros algo más que un pasatiempo, y lo fusionemos con otras acciones de conciencia ecológica. Entre otras cosas, debemos preocuparnos por el estado de nuestro entorno inmediato: asegurarnos de que haya parques adecuados, saber si las áreas naturales están protegidas y si hay grupos de conservación o clubes con los que podamos trabajar.

En nuestro hogar podemos construir comederos y bebederos para aves, que además de hacer el entorno más amigable para ellas las acercará a nuestro hogar para que podamos empezar a observarlas. Para ello es importante acondicionar bien el jardín o el patio para atraer a los pájaros, lo que en realidad no es tan difícil, pues estos nobles seres no son tan exigentes: bastará con que logres replicar un hábitat placentero para ellos.

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Para observar a los pájaros debemos empezar por conseguir algo de equipo básico (con unos buenos binoculares y una libreta bastará). También puedes descargar algunas útiles apps que te ayudarán a identificar distintos pájaros.

Esto puede ayudar a generar cartografías digitales sobre los pájaros de tu ciudad: qué especies la habitan o si algo está perturbando su equilibrio (por ejemplo, los grandes edificios donde miles de aves se estrellan cada año). Así podrás saber cuáles son sus necesidades y qué acciones se deben tomar al respecto.

Incluso puedes llevarlo un paso más allá y salir a entornos naturales cercanos donde puedas monitorear cómo se encuentran ahí las aves, para activar cambios también en estas zonas. Por todo esto es que Schutz advierte que la observación de pájaros puede convertirse en más que un pasatiempo y volverse una decidida acción ecoconsiente, que ayude a las aves –y a nosotros mismos– a sobrevivir.

Así que no lo pienses mucho y dedica un poco de tu tiempo a esta noble labor, que podría hacer la diferencia entre cielos vacíos o cielos repletos de aves surcándolos.