El lado oscuro de los refrescos: infartos cardiacos y derrames cerebrales

Personas que toman sodas y gaseosas, tanto dietéticas como normales, tienen mucho mayor probabilidad de contraer un infarto cardiaco o un derrame cerebral, según estudio.

En las entrañas del lado oscuro de los refrescos y bebidas gaseosas dietéticas, y más allá de la cantidad de azúcar sintética y los sombríos endulzantes que utilizan, existen graves amenazas para la salud humana, de acuerdo a un estudio realizado en 2013 en Nueva York. 

Aproximadamente 2,500 adultos fueron estudiados a lo largo de una década, y se confirmó que aquellos que consumen refrescos dietéticos regularmente mostraron un 48% de mayor propensión a sufrir infartos cardiacos y derrames cerebrales. Curiosamente aquellos que consumían las mismas bebidas pero en su formato “normal”, osea no dietético, manifestaron los mismos riesgos frente a aquellas personas que no consumen ningún tipo de refresco.

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De acuerdo a uno de los doctores que participó en este estudio, los resultados deberían de tomarse como una enérgica llamada de atención para aquellos que acostumbran consumir estos productos. Hasta hora los doctores no tienen una explicación química o biológica para entender los riesgos que implican las bebidas gaseosas para nuestra salud.

En respuesta a la publicación de este estudio, la Asociación Americana de Bebidas, en sintonía con el cinismo que ha caracterizado a esta industria cuando se trata de analizar los efectos de sus productos frente a la salud de sus consumidores, ha enfatizado en el hecho de que este minucioso estudio no incluyó el historial familiar y la presdispocición genética de aquellas personas que participaron, y postula este factor como una carta para desacreditar los resultados.



¿Sabes qué contiene realmente el néctar de manzana del Valle?

Aunque parece jugo y lo anuncian como natural, el néctar de manzana clarificado del Valle es todo menos bueno para tu salud.

En México se han tomado algunos pasos para concientizar al consumidor en términos de qué ingiere y por qué debe o no comprar ciertos productos. Es cierto que la mayoría de nosotros sabemos que los refrescos tienen altísimas cantidades de azúcar, calorías innecesarias para nuestra dieta y cuyo consumo puede causar serios problemas como diabetes y obesidad. Por otro lado, existen otras bebidas que podrían parecer alternativas más sanas, naturales y bajas en azúcares, sin embargo, una rápida evaluación de sus contenidos nos demuestra que en realidad no son mejores que una gaseosa.

En ese último grupo aparentemente sano, se encuentran los jugos y néctares comerciales. Sin duda alguna, muchos de nosotros nos dejamos llevar por la idea de que estos productos utilizan ingredientes naturales y, por ende, son buenos para nuestra salud. Lamentablemente, esto no es así. En promedio, un jugo o néctar comercial contiene la misma cantidad de azúcar que un refresco, es decir, unas nueve cucharadas cafeteras de azúcar por taza y media de líquido. Una sola porción equivale al 200% de azúcar máxima tolerada por un adulto.

A continuación se expone una breve radiografía de un néctar de manzana clarificado marca del Valle:

Azúcar: 45 gramos por botella de 413 mililitros. De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón, esta cantidad rebasa por 2 a 4 cucharadas la cantidad recomendada para un adulto al día. Es tres veces la cantidad de azúcar recomendada para un niño.

Sodio: 25 miligramos.

Colorantes: no se mencionan en la etiqueta, sin embargo, los ingredientes incluyen un “concentrado del Valle sabor manzana”.

Los ingredientes dejan mucho que desear: Jugo de manzana concentrado (50%), agua, azúcares y “concentrado del Valle sabor manzana”, que podría ser cualquier cosa. Ahora, es importante prestar particular atención al hecho de que la etiqueta dice “azúcares”, ya que de acuerdo a la Norma Oficial de Etiquetado, “azúcar” describe que el contenido contiene sacarosa o azúcar de caña, mientras que “azúcares” se puede referir a glucosa, dextrosa o endulzantes artificiales como jarabes.

Entonces, ¿sabes qué contiene un néctar comercial? El etiquetado, que se mantiene un poco engañoso; sin embargo, podemos inferir que el contenido de azúcares (endulzantes artificiales) lo convierte en una amenaza innecesaria para tu salud. No se trata de un poco de azúcar adicional todos los días, sino de una sola bebida que duplica la cantidad de azúcares que consumes todos los días o triplica la cantidad que consume un niño.

Lo mejor que puedes hacer si quieres cuidar de tu salud es beber agua. Si realmente te apetece algo dulce, puedes preparar tus propias bebidas frutales con bastante agua y endulzarlas con azúcar mascabado o stevia. Lamentablemente, con un eslogan que dice: “Diversión que nutre” y con publicidad que parece estar dirigida a niños, lo que anuncia esta marca y lo que ofrece son dos cosas muy diferentes. 

Para más información al respecto puedes consultar El poder del consumidor



Las grandes televisoras de México VS la salud de sus televidentes

Aparentemente, y con tal de seguir facturándole a las grandes refresqueras, Televisa, TV Azteca, y Milenio, quieren que sigamos ahogados en bebidas gaseosas.

Durante las últimas décadas los grandes medios de comunicación han presenciado el gradual derrumbe de su credibilidad. Más allá de una cuestionable ética periodística o de sombrías agendas detrás de su labor informativa y de entretenimiento, tal vez el principal detonante de este fenómeno radica en que hemos comprobado que sus intereses económicos y su potencial influencia cultural, están por encima de cualquier otro factor, comenzando por el bienestar y desarrollo de su público.

Recientemente en México, la organización civil Alianza por la Salud Alimentaria lanzó una campaña que aboga por aumentar los impuestos a las refresqueras (compañías que producen y comercializan bebidas gaseosas), y utilizar ese excedente recaudado para instalar bebederos de agua en todas las escuelas del país. Se trata de una iniciativa que apunta a la construcción de una cultura alimentaria saludable –y para comprender la pertinencia de su propuesta, hay que recordar que México es tanto el país que más refresco consume a nivel mundial, per capita, como, casualmente, el primer lugar en obesidad (32.8% de su población registra sobrepeso).

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El debate se da en torno a una reforma fiscal que contempla el incremento de un 10% en el impuesto a bebidas de este tipo,pero la iniciativa puja por que este porcentaje se duplique. Una de las principales líneas de acción de la campaña –por cierto financiada por el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg–, era adquirir espacios publicitarios a las mayores cadenas televisivas del país, para difundir masivamente un comercial denunciando las consecuencias que conlleva el consumo habitual de este tipo de bebidas. Sin embargo, la iniciativa se topó con una barrera: las televisoras se negaron a transmitir el comercial, presumiblemente para proteger los intereses de las refresqueras –que sin duda deben incluirse entre sus más jugosos compradores de tiempo aire.

Al respecto, el presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), Agustín Ramírez, advirtió que las televisoras están atentando contra un derecho fundamental de los mexicanos, el estar informados:

¿Cómo tomar una decisión por parte de la población de un tema tan relevante de salud pública, si la población no tiene posibilidades de conocer otros puntos de vista?  […] La mayor parte de la población influida por el duopolio televisivo que tiene una penetración mayor a 90% de los hogares sólo recibe información proveniente de la agresiva campaña de la industria refresquera contra esta política pública y contra la evidencia científica, sin tener acceso a la información proveniente desde el interés público”, dijo Agustín Ramírez.

El problema aquí, más allá de la falta de ética que la negativa de estas empresas puede implicar, es que aparentemente una vez más los grandes medios, en este caso Televisa y TV Azteca, con Milenio acompañándolos en esta ocasión, reiteran ese mensaje que a fin de cuentas justifica nuestra tajante desconfianza en ellos: el negocio está muy por encima del bien de sus audiencias. Esto a pesar de que nosotros encarnamos esa abstracción conocida como rating, activo que por cierto ellos comercializan –es decir, no se contentan con demostrar pocos escrúpulos, sino que ni siquiera tienen la mínima visión que exigiría cuidar a su mayor activo.

En una sociedad ‘sana’ esto sería inverosímil. De hecho me gusta imaginar un escenario en el que ante una campaña como esta, los grandes medios no solo no se negarán a transmitirla por temor a perjudicar a sus opulentos clientes, en cambio le estarían ofreciendo espacios gratuitos para difundir su mensaje. Por otro lado, y regresando a la realidad, este tipo de situaciones representan valiosas oportunidades para que los grandes consorcios mediáticos de México, o de cualquier otro país, se reivindiquen frente a su sociedad, demostrándonos así una nueva política: el bienestar de la población, de su público, como un valor a defender –o, al menos, como una prioridad estratégica.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.