El WiFi hace que los árboles se enfermen

Las redes de WiFi, que permiten el internet inalámbrico, provocan malestar en los árboles e acuerdo con un estudio realizado en Holanda

En la actualidad vivimos inmersos en un coctel de frecuencias, odas, y redes invisibles que generan una especie de campo sobre nosotros. Cientos de ondas de radio, frecuencias de redes como el WiFi del internet inalámbrico, ondas satelitales, campos electromagnéticos utilizados por los teléfonos móviles, entre otros, componen esta fauna artificial y etérea. Y a pesar de que aún no se han confirmado los efectos de esta lasagna digital en la salud de los seres humanos, ya existe un estudio que evalúa sus consecuencias en el estado de los árboles y esta invstigación concluyó que el WiFi es dañino para ellos.

De acuerdo con el estudio realizado en Holanda por la Universidad de Wageningen, la radiación que emiten las redes de WiFi afectan negativamente el desarrollo de los árboles que se encuentran directamente expuestos a ella. Entre los síntomas detectados se encuentran patrones anormales de crecimiento, así como fisuras y “sangrado” en las cortezas. Aparentemente el 70% de los árboles que se ubican cerca de centros urbanos en Holanda muestran las mismas deficiencias lo cual no ocurre con aquellos que estan protegidos en áreas boscosas lejos de las ciudades. Pero tal vez lo más preocupante es que hace tan solo cinco años sólo el 10% de los árboles demostraba estos síntomas.

El término WiFi corresponde a Wireless Fidelity y básicamente se refiere a la red inalámbrica que utilizan las frecuencias de diversos dispositivos para conectarse a distancia y es la red que utilizan las computadoras para conectarse a la red sin necesidad de estar enlazadas a través de un cable a un módem.

via PC World

* Esta otra versión desmitifica el estudio



Respira fuerte un árbol: algunos beneficios de sembrar más árboles en la ciudad

Los árboles en la ciudad son componentes esenciales de una comunidad habitable y forman parte de una estrategia central para mejorar la salud pública.

Ya lo hemos dicho antes: los espacios verdes en zonas de gran densidad urbana son más que un adorno o una casualidad. Quien tenga el hábito de hacer caminatas bajo los árboles conocerá lo gratificante que es, incluso por 10 minutos, salir al parque y respirar fuerte cerca de un árbol. 

Según la revista BioScience, la migración de las sociedades hacia la urbanización tiene importantes implicaciones para la salud mental global porque las personas que viven en entornos urbanos corren un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental, incluida la depresión, los trastornos de ansiedad generalizada, la psicosis y los trastornos adictivos.

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Además de los factores emocionales, se deben considerar los aspectos geográficos. Una ciudad es como una isla de calor. La Ciudad de México es un ejemplo ya que, de acuerdo con la doctora Rebeca Granados Ramírez del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, el concreto de la ciudad eleva el calor hasta los 33; mientras que el asfalto eleva la temperatura hasta en 49.

Este efecto provoca que las ciudades sean más cálidas que las áreas circundantes con superficie de tierra más natural, fenómeno que en los últimos años se ha vuelto alarmante, según señala Pascal Mittermaier, director general de Ciudades Globales en The Nature Conservancy.

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Porque nunca son suficientes: sembrar más arboles en la ciudad

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los árboles pueden proporcionar beneficios económicos, sociales y ambientales a una ciudad. Estos beneficios valen dos o tres veces más que la inversión en plantación y cuidado.

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Es por esto que no puede ser un lujo tener árboles en las ciudades; deben ser componentes esenciales de una comunidad habitable y de una estrategia central para mejorar la salud pública.

De acuerdo con The Nature Conservancy, existen diversas barreras que impiden que haya más árboles urbanos: falta de conocimiento sobre los beneficios que aportan los árboles a la ciudad, preocupaciones públicas sobre el mantenimiento de los árboles y la falta de recursos financieros, entre otras.

Aunque el panorama puede parecer desalentador, las ciudades innovadoras deben encontrar soluciones que superen estas barreras.

 

Algunos datos que lo respaldan

  • Los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas. Absorben gases contaminantes y filtran partículas como polvo o humo del aire, atrapándolos sobre las hojas y la corteza.
  • La ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30% y hacer que disminuyan las facturas de calefacción en invierno entre un 20-50%.
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  • Un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año. Especialmente en ciudades con altos niveles de contaminación, los árboles pueden mejorar la calidad del aire y hacer de las ciudades lugares más saludables para vivir.
  • Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental, pues aumentan los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que la presión arterial y el estrés disminuyen.
  • Los árboles juegan un papel importante en el incremento de la biodiversidad urbana, ya que proporcionan un hábitat a las plantas y animales, así como alimento y protección.

 

Ciudades y ejemplos a seguir

China quiere construir una ciudad-bosque con 40,000 árboles. Se espera que albergue a 1 millón de plantas y 40,000 árboles, capaces de absorber 10,000 toneladas de CO2 anualmente.

Por otro lado, Treepedia es un sitio que mide la cobertura del dosel -capa de ramas y hojas formada por las copas de árboles vecinos- en las ciudades. En lugar de contar la cantidad individual de árboles, han desarrollado un método universalmente aplicable que analiza la cantidad de verde percibida al caminar por la calle.

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Wellington Rodrigues

Las ciudades siempre necesitarán grandes proyectos de infraestructura, pero a veces las pequeñas infraestructuras -desde carriles para bicicletas o bicicletas compartidas hasta la plantación de árboles para la adaptación al cambio climático- puede tener un gran impacto en un área urbana.

Los usuarios pueden revisar qué áreas son verdes y no verdes en una ciudades como Londres, Nueva York, Quito, Singapur, Los Ángeles y Sidney, entre otras, así como investigar la cantidad de cobertura verde en un punto determinado y comparar su ciudad con diferentes ciudades del mundo.

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Treepedia

Sin duda, el secreto para mantener las ciudades en equilibrio radica en preservar los bancos de oxígeno y puntos de encuentro, aprendizaje y esparcimiento.



Suzanne Simard descubre cómo se comunican los árboles entre ellos (VIDEO)

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo.

Durante años, investigadores a lo largo del mundo han intentado descubrir la ciencia que hay detrás de la ciencia de la comunicación de los árboles. Se sospechaba que estas especies vegetales solían comunicarse a través de una vibración desarrollada y transmitida por las raíces subterráneas. Ahora, con las investigaciones realizadas por la ecólogo forestal Suzanne Simard, se sabe que las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de hongos, los cuales unen a las plantas con el ecosistema circundante. 

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo. Este descubrimiento se produjo durante la observación microscópica de pequeñas bandas de hongos de color blanco y amarillo que se encuentran en el suelo de los bosques, en donde lograron vislumbrar cómo los hongos están conectados a las raíces del árbol y gracias ae sa conexión, logran intercambiar carbono, agua y nutrientes. 

En palabras de Simard, “Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían.” Es decir que los árboles más antiguos, más desarrollados y grandes, son “plantas madre” que se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hongos: “Esta conexión es tan fuerte que cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.”

Conoce a continuación un poco más sobre la investigación: