Jazzista hace música con animales

David Rothenberg es un clarinetista de Estados Unidos que hace jazz con animales; sus acompañantes musicales favoritos son las aves y las ballenas

En una de las comuniones más inspiradoras entre una persona y los animales, el jazzista David Rothenberg, quien toca el clarinete, gusta de acompañar sus piezas musicales con los armónicos sonidos de aves, ballenas, y otros animales. Rothenberg es además profesor del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey, y dedica su tiempo libre a jammear con la fauna de bosques y mares.

Autor de los libros Why Birds Sing: A Journey Into the Mystery of Birdsong y Thousand Mile Songs: Whale Music in a Sea of Sound, Rothenberg ha musicalizado piezas junto a ballenas Beluga en Rusia y ha orquestado la orgánica entonación de aves en Alemania, España, Estados Unidos, Brasil y otros países. Y si tomamos en cuenta que uno de los nombres con que los adeptos conocen a la alquimia es el “lenguaje de los pájaros”, seguramente este jazzista debe haber experimentado algunas melódicas epifanías en el transcurso de su carrera.

 



Una manada de ballenas adopta a un narval (y todo es hermoso)

Lecciones animales de inclusividad: una manda de belugas lleva un par de años incluyendo a un miembro distinto, un narval.

Mientras un grupo de investigadores seguía a una manada de ballenas beluga cerca del río St Lawrence, en Canadá, notaron que uno de los integrantes era distinto. Su lomo grisáceo, que contrasta con el tono claro de las belugas, lo delataba; y es que en realidad se trataba de un narval (llamado “unicornio marino” y presente en múltiples mitos y leyendas), que aparentemente lleva un par de años formando parte de la pandilla de cetáceos.

La inclusión de un narval en la manada de ballenas ha sorprendido a los científicos, sobre todo considerando el nivel de aceptación que tiene entre sus compañeros. El peculiar grupo fue documentado por la organización Group for Research and Education on Marine Mammals (GREMM), y su director Robert Michaud advierte:

Se comporta como uno de los chicos. Es como una gran banda de jóvenes que se la pasan en juegos sociales y sexuales.  

Aunque son de la misma familia (Monodontidae) y particularmente sociables, es raro encontrar este grado de conexión entre miembros de distintas especies. Sin embargo, las belugas parecen aceptar plenamente la presencia del joven narval. En palabras del biólogo marino Martin Nweeia:

Creo que no debería sorprendernos tanto. Creo que muestra la compasión y la apertura de otras especies para hacer sentir bienvenido a otro miembro que tal vez no sea o se comporte igual. 

En pocas palabras, estamos ante una hermosa muestra de inclusividad cortesía de otras especies; curiosamente, se trata de una cualidad que el ser humano, incluso a estas alturas, todavía está luchando por dominar.

Así que cuando creas que el paisaje es poco alentador y que quizá no hay esperanza en el planeta, regresa unos segundos a esta imagen de una manada de ballenas más un narval y recuerda que las cosas son suficientemente inspiradoras como para no decretar una derrota definitiva.  



Cuidar y observar aves: un arte que puedes empezar ahora

Un ejercicio para reconectar con nuestra empatía y conciencia: cuidar y contemplar pájaros.

Contemplar el plumaje multicolor de las aves y escuchar sus cantos es de lo más acogedor que podemos extraer, con los sentidos, de la realidad cotidiana. Pero las aves no son sólo un accesorio, hecho como por capricho de la naturaleza para adornar sus ecosistemas; en realidad, son seres vitales para el equilibrio del medioambiente.

En su libro How to attract, house and feed birds, Walter Schutz subraya el papel de los pájaros en nuestro planeta, algo que todo amante de los pájaros con conciencia ecologista debe saber.

Sin los pájaros, los ciclos de la agricultura presentarían aún mayores dificultades en lo referente a las plagas, pues los pájaros se alimentan de insectos que, de otra forma, invadirían los cultivos. Y sin ellos, la naturaleza perdería el equilibrio de la cadena alimenticia, que brinda a su vez un control respecto al número de animales que habitan en cada ecosistema.

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Lamentablemente, hoy en día los cielos se están quedando vacíos: la población de aves ha disminuido dramáticamente desde hace algunas décadas, debido a deforestación, la contaminación, la caza y la interrupción de las rutas migratorias.

En el mundo hay ya un total de 1,200 especies de aves amenazadas que necesitan de esfuerzos inmediatos para su conservación, mientras que, desafortunadamente, en la lista de animales en peligro de extinción en México podemos encontrar a la guacamaya verde, al quetzal y a varias especies de colibrí. ¿Qué se puede hacer al respecto?

 

Hacks para observar pájaros con ecoconciencia

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Schutz propone que hagamos del cuidado de los pájaros algo más que un pasatiempo, y lo fusionemos con otras acciones de conciencia ecológica. Entre otras cosas, debemos preocuparnos por el estado de nuestro entorno inmediato: asegurarnos de que haya parques adecuados, saber si las áreas naturales están protegidas y si hay grupos de conservación o clubes con los que podamos trabajar.

En nuestro hogar podemos construir comederos y bebederos para aves, que además de hacer el entorno más amigable para ellas las acercará a nuestro hogar para que podamos empezar a observarlas. Para ello es importante acondicionar bien el jardín o el patio para atraer a los pájaros, lo que en realidad no es tan difícil, pues estos nobles seres no son tan exigentes: bastará con que logres replicar un hábitat placentero para ellos.

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Para observar a los pájaros debemos empezar por conseguir algo de equipo básico (con unos buenos binoculares y una libreta bastará). También puedes descargar algunas útiles apps que te ayudarán a identificar distintos pájaros.

Esto puede ayudar a generar cartografías digitales sobre los pájaros de tu ciudad: qué especies la habitan o si algo está perturbando su equilibrio (por ejemplo, los grandes edificios donde miles de aves se estrellan cada año). Así podrás saber cuáles son sus necesidades y qué acciones se deben tomar al respecto.

Incluso puedes llevarlo un paso más allá y salir a entornos naturales cercanos donde puedas monitorear cómo se encuentran ahí las aves, para activar cambios también en estas zonas. Por todo esto es que Schutz advierte que la observación de pájaros puede convertirse en más que un pasatiempo y volverse una decidida acción ecoconsiente, que ayude a las aves –y a nosotros mismos– a sobrevivir.

Así que no lo pienses mucho y dedica un poco de tu tiempo a esta noble labor, que podría hacer la diferencia entre cielos vacíos o cielos repletos de aves surcándolos.