Cocinando con material fecal: biogas en el Reino Unido

Más allá de la escatología gourmet el excremento humano ha probado servir para generar biogas que puede ser utilizado en la cocina y la calefacción

 

 

Ahora el excremento tiene un nuevo uso para los humanos. La planta de Didcot procesa la excreción de doscientas familias en el condado de Oxfordshire, en Inglaterra, con el fin de generar biogás. Éste proyecto innovador y singular consta de la evacuación de las heces, tres semanas antes, pertenecientes a las casas de la zona. Posteriormente los deshechos son procesados Su costo oscila alrededor de los £2.5 millones de libras.

Las familias que ya cuentan con éste literalmente flamante invento en sus casas, han comenzado a utilizarlo para calentar y cocinar en sus hogares. Y al parecer los resultados de esta fase “piloto” han sido bastante positivos. Este invento es considerado como el primero de varios sistemas de procesamiento que serán instalados en diversas ciudades europeas.



Adolescente Sara Volz podría revolucionar la industria energética

La estadounidense Sara Volz ganó este año el premio Intel Science Talent Search por potencializar la capacidad de las algas para generar energía.

Foto:therebelution.com

Actualmente el petróleo, como fuente energética, continúa siendo el más redituable de todos –al menos para las agendas financieras–. Algunas otras fuentes alternativas de energía comienzan a utilizarse, pero la hegemonía de este recurso continúa siendo innegable. La gran pregunta de científicos e inversionistas es cómo reemplazar los hidrocarburos por otra opción.

Este año, Sara Volz, ganadora del premio “Intel Science Talent Search”, se preguntó cómo volver más rentable el uso del alga marina como biocombustible. Posteriormente la joven de 17 años separó las células del alga que producen más aceite –componente que funciona como fuente de energía–, del resto. Y descubrió que al unir las líneas de las células que producen más aceite, este se multiplica en cantidad. Dicho descubrimiento aumenta la productividad de las algas como energía renovable.

Entre las principales ventajas de este biocombustible, es que no depende de tierra cultivable –por lo que no compite con el cultivo de alimento– y que además absorbe el bióxido de carbono, lo cual contribuye a reducir el calentamiento global.

Sara Volz partió de la idea de estudiar el comportamiento del alga con un fin integral, persiguiendo la posibilidad de aportar tajantemente al bienestar futuro de la sociedad. Y con intención, claridad, y buena voluntad, en combinación con un pequeño laboratorio alojado debajo de su cama, hoy ofrece una de las alternativas más viables para romper nuestra nociva dependencia ante el petróleo.