Top 10: lugares más contaminados del mundo

¿Cuáles son los diez lugares más tóxicos para vivir en nuestro planeta? Ecoosfera te presenta un repaso de los espacios distinguidos con esta vergonzosa condecoración

Aunque no es fácil definir criterios comparativos para calificar a los diez lugares más contaminados de nuestro planeta, una investigación de The Mother Nature Network, sustentada en datos estadísticos y condiciones atmosféricas reales, ha permitido enlistar a los ganadores de esta nefasta distinción.

Actualmente la demografía mundial esta coqueteando con una cifra que hace algunas décadas hubiera parecido como una proyección descabellada: siete mil millones de habitantes. Entre otras consecuencias, este crecimiento poblacional ha provocado, lamentablemente, que cada vez sean menos los espacios que se mantienen a salvo de la presencia humana y de su hábitos contaminantes. Sin embargo, hay espacios que destacan por con niveles de contaminación irreales. ¿Cuáles son estos lugares?

1) El Lago Karachay, Rusia

Calificado como el lugar más contaminado del planeta, este lago recibe los deshechos de una central nuclear de producción de armas que vierte 120 millones de curies de radioactividad. La radiación en este lugar es podría matar a alguien en tan sólo una hora de estar expuesto. Sin embargo, lo más preocupantes es que la radiación se filtra gradualmente en el subsuelo impregnando corrientes subterráneas que propagan la toxicidad.

2) Linfen

Linfen es considerada la ciudad más contaminada del planeta. Situada en el corredor industrial de procesamiento de carbón, en China, la contaminación que resulta de las emisiones industriales y de los millones de automóviles impregnan el paisaje con un tinte apocalíptico. Algunos dicen que pasar un día, al aire libre, en esta ciudad equivale a fumar cincuenta cigarrillos. Y es de fama que no puedes colgar a secar tu ropa en espacios abiertos ya que esta quedará más sucia que antes de haberla metido a la maquina de lavar.

3) La Isla de Basura

Ubicada en el Océano Pacífico, cerca de Hawai, este lugar conocido también como el “vórtice de la basura”, ocupa una extensión de 692,000 km/2, superando así el tamaño de países como Francia o España. Esta isla emerge como un masivo monumento a la suciedad del ser humano, y se debe a que millones de restos de plástico y basura se concentran en una misma zona debido a un movimiento circular de las corrientes ecuatoriales que gira en dirección de las manecillas del reloj.

4) El Río Citrarum, Indonesia

Situado al Oeste de Java, este río es conocido como el más sucio y contaminado del mundo. Más de cinco millones de personas viven en los alrededores y penosamente dependen de sus aguas para sobrevivir.

5) Dzerzhinsk, Rusia

El Libro de los Record Guinness reconoció a Dzerzhinsk como la ciudad con mayor contaminación química en el mundo. En 2003 su tasa de mortalidad excedía en un 260% a la de natalidad. Entre 1930 y 1998, más de 300 mil toneladas de deshechos químicos fueron depositados en los alrededor de esta condenada urbe.

6) La Oroya, en Perú

Este pueblo minero situado en los Andes peruanos debe sus denigrantes niveles de contaminación a la presencia de minas y plantas de procesamiento  de plomo que son propiedad de empresarios estadounidenses desde 1922. En La oroya, en 99% de los niños que habitan aquí, poseen niveles de toxicidad que exceden los límites calificados como saludables.

7) Chernobyl

A diferencia del resto de los lugares más contaminados, Chernobyl debe su mérito a los altos niveles de radioactividad que dominan el ambiente gracias a la famosa explosión de una planta nuclear en 1986. Alguna vez este pueblo alojó a más de catorce mil habitantes y hoy no es más que un pueblo fantasma ya que las condiciones de vida son insostenibles.

8) Kabwe, Zambia

Tras décadas de extracción y procesamiento de cadmio y plomo en las minas de la región, toneladas de estos materiales cubren las colinas que rodean a los pequeños poblados de la zona. La población infantil de Kabwe muestra entre cinco y diez veces más plomo en la sangre que lo que esta permitido por la Environmental Protection Agency de Estados Unidos. La tierra esta tan contaminada que ninguna planta crece alrededor de estas colinas.

9) El Riachuelo, Argentina

La cuenca de este río que se origina en la Provincia de Buenos Aires recibe deshechos  a través de numerosos ductos clandestinos. El entono esta compuesto por más de 3,500 fabricas que operan a sus alrededores, trece barrios bajos, y 42 depósitos de basura al aire libre.

10) La órbita terrestre

Aunque este lugar no esta propiamente al interior de nuestro planeta, podríamos contemplarla como una extensión del mismo frente a la cual repercutimos directamente, y así hacerla acredora a una mención especial del jurado de Ecoosfera. Más de dos millones de toneladas de deshechos residuales, entre ellos restos metálicos de satélites, carbón, e incluso “cadáveres” completos de naves espaciales se encuentran flotando alrededor de la Tierra, como una especie de patético sello distintivo e icónico mensaje que emitimos al resto del universo.

via MNN



La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17 mil mexicanos al año

En el colmo de la paradoja, el aire nos está matando. ¿Por qué? ¿Y qué podemos hacer?

Para los habitantes de las ciudades y grandes metrópolis, escuchar la frase “aire puro” remite si acaso a la fantasía, o a parajes naturales como bosques y selvas, pero jamás a nuestros propios ecosistemas urbanos. El aire puro no es algo con lo que contemos cotidianamente, pese a que debería ser considerado un derecho humano.

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”, pues supera los 100 puntos, cuando apenas 150 ya se estiman como una contingencia ambiental:

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Es normal que los niveles de contaminación del aire sean todavía más altos que este nivel durante los 365 días del año, como asegura Greenpeace México, que pronto dará a conocer los resultados de un proyecto para medir los niveles de contaminación del aire en hora pico en la Ciudad de México.

Según activistas de esta organización, estamos respirando índices de contaminación del aire mucho más elevados de lo que es permisible según instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y nos recuerdan que esto ocasiona directa e indirectamente la muerte de 17,700 personas en México, pues en estados como Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara el número de partículas finas se ha incrementado.

La mala calidad del aire no es exclusiva de la Ciudad de México, es un problema que afecta a todo el país y que debería ser atendido de inmediato.

(Paloma Neumann, coordinadora de la campaña Revolución Urbana)

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”

 

Hace 5 años, en la Ciudad de México se registraron 248 días con una calidad de aire “buena”, debido a programas de transporte limpio y a iniciativas como el “Hoy no Circula”. Pero desde entonces, comenzó elevarse la contaminación otra vez.

Un habitante de la CDMX fuma involuntariamente 40 cigarrillos al día

cuando la calidad del aire es mala.

No obstante, los programas de movilidad sustentable siguen desarrollándose (como Metrobus y Ecobici en la Ciudad de México), y el incremento poblacional no puede haber ocasionado el aumento desmedido de la contaminación del aire en tan poco tiempo. Nos enfrentamos entonces a que el cambio de paradigma debe ser de mucha mayor envergadura para enfrentar este problema. Y nos debe comprometer a todos, pues las consecuencias son realmente tóxicas.

Las partículas de metal en el ambiente

provocan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.

Lamentablemente, en los centros de verificación la corrupción sigue siendo una constante, no sólo en la Ciudad de México, sino también en otras urbes del país. Esta práctica se multiplica debido a los bajos salarios de quienes ahí trabajan, como pudo verificar el portal Animal Político. Por ello, enfrentar la contaminación del aire en las ciudades depende de que elaboremos soluciones de conjunto que atiendan los problemas inmediatos, sociales y económicos de sus habitantes.

Es por eso que, aunque pareciera no estar conectado, elevar los salarios podría ayudar a disminuir los mortíferos índices de contaminación del aire, pues esto evitaría la corrupción en los centros de verificación y, por ende, la contaminación provocada por los automoviles, que es la más nociva, pues contribuye un 70% a la contaminación atmosférica.

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También es de vital importancia que tomemos acciones cotidianamente, realizando algunos cambios en nuestros hábitos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental. Por ejemplo, reciclando basura, evitando el uso de plaguicidas y el consumo de tabaco, reduciendo el consumo de electricidad y utilizando la bicicleta (aunque en primera instancia parezca un gran reto).

Pero sobre todo debemos exigir (y más aún durante este período electoral) que se tomen medidas para proteger al medioambiente de nuestros ecosistemas urbanos, que sean tan amplias como lo es el problema y que lo resuelvan de raíz.

Porque el aire puro es un derecho no susceptible a negociaciones.

 

* Imágenes: 1) Violeta Amapola Nava; 2) Giphy; 3) City clock



Reducir los días laborales mejorará calidad de vida y del medio ambiente

Es posible reducir cantidades significativas de energía, emisiones de gases de efecto invernadero así como gastos médicos al disminuir los niveles de estrés, si se descansa un día más a la semana en la oficina.

¿Menos es más? Eso parece cuando se trata de los beneficios económicos, ecológicos y a la salud cuando se trabaja menos días a la semana y se tienen tres días para el fin de semana. De acuerdo con un artículo publicado en Scientific American, esta dinámica no sólo ahorra dinero, también reduce la contaminación y problemas de la salud. 

Para Lynn Peeples, autora del artículo, es posible reducir cantidades significativas de energía, emisiones de gases de efecto invernadero así como gastos médicos al disminuir los niveles de estrés, si se descansa un día más a la semana en la oficina.

La prueba contundente fue el equipo de gobernación del estado de Utah, en EE.UU., quien empezó a trabajar desde 2007 de lunes a jueves. Y en tan sólo los primeros diez meses, se ahorraron 1.8 millones de dólares en costos energéticos: “Si los empleados pasan 20 por ciento menos en el camino y los edificios de las oficinas sólo funcionan cuatro días a la semana, la energía y la congestión que nos ahorramos sería enorme.” Sin embargo, la iniciativa tuvo su fin en 2010, ya que los ciudadanos se quejaron de no tener acceso a los servicios del estado en viernes. 

Young Woman Enjoying the View

Pese a ello, los economistas David Rosnicks y Mark Weisbrot estimaron que esta dinámica pudo haber reducir la emisión de carbono en EE.UU. hasta un 3 por ciento, entre 1990 y 2002. De hecho, un reporte interino del gobierno de Utah, mostró que en su estado se redujo anualmente al menos 6 000 toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono. Por lo que, “si las reducciones de los gases de efecto invernadero por los desplazamientos están incluidas, entonces el estado revisaría la manera de reducir al menos 12 000 toneladas métricas de CO2 –el equivalente de 2 300 coches fuera del camino en un año–.

Además, de acuerdo con un estudio realizado en Suecia por la Sahlgrenska University Hospital, reducir un día laboral a la semana mejora la salud y productividad del empleado. De hecho, se observó que hubo una disminución considerable en enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, así como un mayor balance en los ámbitos laborales, personales y familiares. Sin mencionar una latente sensación de felicidad. 

Si bien hay pros y contras frente a esta dinámica, la realidad es que de manera organizada, podría traer numerosos beneficios tanto al individuo como a la sociedad.