¿Es Monsanto el responsable de la ola de suicidios en la India?

La India está atravesando una ola de suicidios de campesinos. Este milenario país que por largo tiempo ha mantenido una estrecha relación con la naturaleza y sus ritmos, se ha visto desequilibrado por las técnicas modernas de agricultura y especialmente por la semillas genéticamente modificadas. Una nueva película “Peepli Live”, que cuenta con el starpower […]

La India está atravesando una ola de suicidios de campesinos. Este milenario país que por largo tiempo ha mantenido una estrecha relación con la naturaleza y sus ritmos, se ha visto desequilibrado por las técnicas modernas de agricultura y especialmente por la semillas genéticamente modificadas. Una nueva película “Peepli Live”, que cuenta con el starpower de Bollywood, aborda este oscuro tema.

La mayoría de las personas en la India viven de la agricultura, pero están atrapados entre las deudas y el comportamiento errático del clima, especialmente las sequías en ciertas zonas de ese mágico país.

Los campesinos indios son seducido por la promesa de una mayor producción y  presionados para hipotecar sus granjas a cambio de semillas genéticamente modificads, pesticidas y fertilizantes de compañías estadounidenses como Monsanto.

Según el sitio AlterNet:

“Ya que las semillas genéticamente modificadas son patentadas por Monsanto, su uso repetido cada años requiere una cuota de licencia que mantiene a los campesinos en la pobreza. Una mala cosecha debido a la sequía u otras razones, sume a los campesinos en una deuda tal que muchas veces recurren al suicidio. Un estudio estima que 150 mil campesinos se han matado en los últimos 10 años”. (Una especie de esclavitud corporativa).

La película que cuenta con el estrella de cine Aamir Khan es una sátira de la situación actual que vive la India, en la que la modernización tecnológica ha concentrado todos sus recursos en las urbes y ha abandonado hasta cierto punto al grueso de la población que vive en el campo, generando un conflicto entre las costumbres milenarias y la visión neoliberal.

Vía Alternet



Este mapa muestra el avance del cultivo de transgénicos en México (te explicamos por qué urge frenarlo)

La tecnología genética está apostando por dominar las bases vitales de la naturaleza: ¿lo permitiremos?

Los transgénicos son, quizá, el límite más distópico al que nos ha llevado hasta ahora la experimentación hecha con los alimentos. Va mucho más allá de la ya de por sí nociva comida procesada (algo que ha dejado saldos desastrosos en todo el mundo, incluyendo pandemias de obesidad y diabetes).

Ahora nos enfrentamos a la modificación genética de los alimentos primigenios: una intrusión en las bases genéticas de las semillas, con la cual el dominio de la naturaleza por el hombre a llegado a límites tan insospechados como peligrosos. En la actualidad estamos alimentándonos de cultivos modificados, cuyos genes son alterados al punto de trascender las barreras reproductivas que existen entre distintas especies. ¿Qué podría provocar este fenómeno? En realidad, se trata de cambios cuyas consecuencias para nuestro organismo a largo plazo aún no se saben, como tampoco se sabía en su momento lo que la industria de la comida procesada podía generar.

La pregunta más importante sería: ¿cuándo se les ocurrió a unos pocos que el planeta podía ser su laboratorio, y nosotros sus sujetos de experimentación?

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No obstante, los transgénicos ya tienen un lado oscuro conocido: la modificación de la reproducción de los cultivos ha implicado el desgaste paulatino de las culturas indígenas, cuyas vidas giran en torno a los ciclos agrícolas naturales. Además, los transgénicos son una sentencia de muerte para las 64 de razas de maíz en México, pues se están creando híbridos antes inexistentes que podrían llegar a sustituir permanentemente a las razas nativas. Por si fuera poco, el monopolio de algunas trasnacionales sobre los productores locales (pues ellas ostentan la patente de las semillas) deja a los campesinos en más incertidumbre que nunca respecto a su futuro.

Más del 90% de los las tortillas consumidas en México tienen secuencias de maíz transgénico.

Lo peor es que los cultivos transgénicos han avanzado mucho en el territorio mexicano, pese a la resistencia de campesinos e indígenas, pues el país está siendo repartido entre unas pocas trasnacionales, como Monsanto y Bayer. Entre el 2005 –año en que se publicó en México la Ley Monsanto– y el 2017, sólo la Ciudad de México, Guerrero, Oaxaca y Tabasco han permanecido “libres” de esta embestida genética, aunque el cultivo ilegal sí ha llegado hasta estos territorios. Por su parte, el cultivo “legal” que se ha concesionado gracias a esta ley ha beneficiado expresamente a Monsanto y otras trasnacionales.

Desde el 2005, se le ha dado a las trasnacionales una extensión territorial equivalente a más de 20 mil veces el tamaño del Bosque de Chapultepec.

Este mapa del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM) y cuya difusión agradecemos al portal Sin Embargo, muestra la evolución de los transgénicos en el territorio y sus diversas fases:

 

¿Qué se está proponiendo contra la distopía genética?

Cabe destacar que durante el proceso electoral en marcha, pocos ecos se han escuchado respecto a la problemática de los transgénicos y el campo. Una voz colectiva con fuerza es la de la comunidad académica y de alumnos de la Universidad Autónoma de Chapingo, quienes han llamado a los candidatos presidenciales a que se apoyen en las nuevas generaciones de agrónomos para implementar políticas públicas que doten de nueva vida al campo, sin abusar del uso de tecnologías nocivas como los transgénicos.

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¿Y qué podemos hacer nosotros?

Son momentos en los que deberíamos estar regresando al campo y a la siembra, para combatir pandemias como la obesidad y para revitalizar la soberanía alimentaria. Sin embargo, las trasnacionales como Monstanto proponen erigir a la tecnología por encima de la naturaleza: tal soberbia es algo que no podemos permitir, ni siquiera si se hace en aras de generar “alternativas” de cultivo ante el cambio climático y las plagas. En lugar de eso hay que hacer cambios en las bases de nuestros insostenibles modos de vida, acercándonos a la naturaleza con humildad y con saberes ancestrales que han demostrado ser mucho más viables que nuestra fastuosa tecnología.

No podemos seguir dependiendo de las decisiones que tome la comunidad científica especializada y las grandes trasnacionales, si es que queremos volver a las bases resilientes que caracterizaban a la vida en el planeta antes de que el hombre irrumpiera bruscamente en su equilibrio. Para ello hacen falta nuevas filosofías y pensamientos: nuevas propuestas para reaprender a habitar este mundo y trabajar el campo. Y que la tecnología –sobre todo la tecnología genética– no se vuelva nuestra condena inminente, como sucede en las distopías de ciencia ficción.

 

* Imágenes: 1) Enrico Becker; 2) Marco Polo Guzmán Hernández; 3) CC



Enfermedades que podrías evitar si dejas de consumir alimentos genéticamente modificados

¿Qué enfermedades podrías ahorrarte llevando una dieta libre de alimentos genéticamente modificados?

Necesitamos ser conscientes de qué tipo de alimentos consumimos, sobre todo si son vegetales, aquellos que casi nunca cuestionamos. Sus efectos en nuestro organismo pueden ser negativos o positivos acorde al cultivo, estos son: antiguos, híbridos u organismos modificados de manera genética. 

Tanto los antiguos como los híbridos se caracterizan por ser una selección realizada por los propios agricultores. Sin embargo, cuando se trata de los alimentos genéticamente modificados, estos son completamente desarrollados en laboratorios, es decir, son plantas artificiales. Además, es bien sabido que son menos nutritivas e incluso nocivas para el ser humano en muchas formas. Entre algunos de los males que causa está la creación de tumores y cáncer. Ante este panorama poco alentador, solo nos resta procurar consumir alimentos que no estén modificados, y contribuir a encausar una realidad cada vez más sana.

En este enlace te contamos cómo evitar este tipo de productos.

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Debido a la creciente necesidad de consumir alimentos sanos y libres de cualquier modificación, se han empezado a realizar investigaciones serias para promover el consumo de lo orgánico. Un ejemplo es el estudio de la International Journal of Human Nutrition and Functional Medicine®, la cual sugiere que, realizar una dieta libre de alimentos modificados genéticamente, podría reducir muchas enfermedades en un alto porcentaje. 

Acorde a la investigación referida, esta es la lista de padecimientos, cuyos porcentajes de aparición se reducen gracias al consumo de alimentos libres de cualquier modificación genética:

1.- Problemas Digestivos (85.2%)

2.- Baja energía (60.4%)

3.- Sobrepeso u obesidad  (54.6%)

4.- Dispersión (51.7%)

5.- Alergia a comidas   (50.2%)

6.- Cambios de humor, como ansiedad o depresión (51.1%)

7.- Memoria, concentración (48.1%)

8.-  Dolor de articulaciones (47.5%)

9.- Alergias por temporada (46.6%)

10.- Sensibilidad al gluten (42.2%)

11.- Insomnio (33.2%)

12.- Enfermedades en la piel (30.9%)

13.- Problemas hormonales (30.4%)

14.- Dolor musculoesquelético (25.2%)

15.- Enfermedades autoinmunes (21.4%)

16.- Eczema  (20.8%)

17.- Problemas cardiovasculares y de presión sanguínea  (19.8%)

18.-  Asma  (14.8%)

19.- Problemas menstruales (13.1%)

20.- Diabetes  (10.6%)

21.- Otros problemas mentales  (7.9%)

22.- Baja de peso (6.5%)

23.- Cáncer (4.8%)

24.- Enfermedades del hígado  (4.5%)

25.- Infertilidad (3.8%)

26.-  Espectro de autismo (2.6%)

27.- Alzheimer (2.4%)

28.- Parkinson  (1.4%) 

 

Los beneficios de una dieta libre de alimentos modificados genéticamente parecen una prueba factible. Y si el estudio está en lo cierto, la disminución de varias de estas enfermedades representaría un gran hallazgo para la ciencia, pero sobre todo para quienes no sabemos lo que estamos comiendo. Y aunque los porcentajes de esta investigación no llegasen a ser certeros, no cabe duda que siempre es mejor consumir libre de transgénicos.