Hay más energía en la comida que se desperdicia que en el Golfo de México

En Estados Unidos se desperdicia más energía en la comida que toda la  energía que se obtiene en biocombustibles en el Golfo de México. Algo que nos va orientando a cómo el problema ecológico de nuestro planeta es sobre todo algo de enfoque, cultura y atavismos consumistas. En Estados Unidos se consumen 2800 calorías por […]

En Estados Unidos se desperdicia más energía en la comida que toda la  energía que se obtiene en biocombustibles en el Golfo de México. Algo que nos va orientando a cómo el problema ecológico de nuestro planeta es sobre todo algo de enfoque, cultura y atavismos consumistas.

En Estados Unidos se consumen 2800 calorías por persona al día de un total de 3774 por persona en comida adquirida o cultivada: se gastan  974.  Se usa mucha energía produciendo, transportando, almacenando y cocinando la comida que no se come. 2150  billones de kilojoules, según un reciente estudio. Eso es más energía de la que se produce en biocombustible anualmente en el Golfo de México.

Ahora bien, el problema es evidente y ha sido identificado, ahora hay que presentar soluciones, ya que este problema es también una oportunidad, está bien empezar con compostas pero existen muchas cosas más que se pueden hacer.

Vía Boing Boing



Escocia ya genera mucho más energía limpia de lo que todos sus hogares necesitan

Escocia ha adoptado una actitud ejemplar en la generación de energía verde. La pregunta es: y el resto, ¿cuándo?

Mientras muchos países siguen apostando por los hidrocarburos (y ello a costa del planeta), otros como Escocia se han volcado a las energías limpias. Durante la primera mitad de 2019, los escoceses generaron suficiente energía como para abastecer las necesidades de casi 4.5 millones de hogares por 6 meses. Esto es el doble de los que hay en el país. 

Casi 10 millones de “horas megawatt” se generaron aquí en el primer semestre de 2019, la mayoría a través de molinos de viento. Recordemos que las condiciones meteorológicas de esta isla son ideales para cosechar el viento, por eso la apuesta eólica de Escocia. Así, cada país debería considerar las mejores alternativas para generar energía de acuerdo a sus particularidades geográficas.

Curiosamente, Donald Trump, quien es dueño de campos de golf en suelo escocés, criticó fuertemente la presencia de los molinos en el paisaje. Incluso presentó una demanda contra la apertura de una granja eólica. Por suerte, el gobierno local no escuchó al ahora presidente de Estados Unidos, y siguió su plan. Pocos años después, estos son los resultados.

Evidentemente aún faltaría toda la energía que requiere la actividad industrial y comercial, entre otras. Pero de acuerdo con su plan, para 2030 Escocia estará generando la mitad de toda la energía necesita. Es decir, con un plan sensato, y bien diseñado, de migración a energías limpias, realmente es posible (a corto o mediano plazo) que un país transforme su relación con este recurso.

De hecho, según una investigación, para 2050 casi todo el planeta podría estar funcionando con energía renovable. Casos como el de Escocia sin duda resultan inspiradores e, idealmente, ponen presión en otros gobiernos. A fin de cuentas, está claro que para alcanzar cualquier meta razonable a favor del planeta se necesita voluntad política, privada y social. 



Vivir sin generar basura: nada es un desperdicio, todo se transforma

En tiempos de desechos masivos, existe una comunidad que propone lo opuesto: nada se desperdicia.

Imagina que el mínimo de basura que puedes generar durante 1 año quepa en este frasco:

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Es posible, y de eso trata el Zero Waste (Cero desperdicio), una iniciativa que, más allá de acabar con el plástico, busca replantear el concepto de basura: nada es un desperdicio, todo se transforma. A partir de esta idea, cada vez son más aquellos que deciden replantearse su existencia y comenzar a reducir su basura a un pequeño frasco. Un verdadero logro para quienes buscan trascender desde dinámicas que impactan colectivamente. 

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En estos tiempos, en donde mucho de lo que se consume es desechable (servilletas de papel, móvil, envases de plástico, accesorios, entre otros), existe una comunidad que busca vivir a partir del principio opuesto: nada se desperdicia.

El movimiento Zero Waste cobra cada vez más fuerza y sentido en un mundo en el que, de acuerdo con el Banco Mundial, el nivel actual de residuos sólidos habrá aumentado en un 70% (de 1,300 millones de toneladas al año a 2,200 millones de toneladas) para el 2025.

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Además de la iniciativa global, existe en cada país una necesidad de actuar para un futuro sustentable.

¿En qué consiste el Cero desperdicio?

Según la revista National Geographic, no se trata de que logres guardar toda tu basura en frascos, sino de que un frasco de máximo 500 mililitros sea suficiente para guardar toda la basura anual que no se pudo reutilizar, reciclar o renovar.

Muchas de las soluciones que propone el Cero Desperdicioson prácticas que eran comunes antes de la era de los plásticos y los productos desechables.

Ser Cero Desperdicio es pensar en servilletas de tela y pañuelos, vinagre y agua para limpiar, recipientes de vidrio o acero inoxidable para guardar las sobras y bolsas de tela para guardar alimentos.

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Soluciones similares de la vieja escuela, que no producen desperdicios y son más baratas a largo plazo.

Bolsas de tela

La revista Yorokobu pone un ejemplo: tu abuela seguro iba a la tienda con su bolsa de tela. Además, en lugar de comprarla, es probable que se la hubiera hecho ella misma con retales de tela.

 

Comprar a granel

Las legumbres se compraban a granel, al peso y presentadas en grandes sacos de arpillera. En este caso, los sacos incluso pueden ser de plástico porque, como se reutilizan y generan menos residuos que los paquetes pequeños, el costo ecológico no es tan grande.

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Comercio justo y responsable

Cada vez son más las tiendas que se suman al movimiento Cero Desperdicio. En la Ciudad de México, existe una tienda que busca “fomentar una vida más sana y más responsable con el medioambiente (…) trayendo sus propios recipientes y bolsas reutilizables”.

Suena difícil, pero puede lograrse, mediante cambios en los hábitos cotidianos. Es así como la comunidad Cero Desperdicio está reduciendo radicalmente su producción de desechos, mientras viven vidas más plenas.

 

Agentes de cambio

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Laura Singer

Blogueras como Kathryn Kellogg y Laura Singer, son un ejemplo de personas que, en pocos años, han logrado reducir su basura de tal manera que sus desperdicios sólidos quepan en un frasco de 500 mililitros por año o dos años.

Kellogg aprendió de Lauren Singer de Nueva York, autora del blog Trash is for Tossers. Singer comenzó a reducir su huella de desechos cuando era una estudiante de estudios ambientales en el 2012 y ha convertido el Cero Desperdicio en una carrera que le permite compartir su experiencia a través de conferencias y consultorías.

 

Principios Cero desperdicio (en orden de importancia)

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  • Rehusar. No compres cosas envueltas o con muchas envolturas.
  • Reducir. No compres cosas que no necesitas.
  • Reutilizar. No dejes de usar los artículos desgastados, o compra productos usados.
  • CompostaCasi el 80% de los desperdicios son orgánicos.
  • ReciclarRequiere un mayor esfuerzo, pero es mejor que permitir que las cosas se conviertan en basura.