Paraísos naturales: Río Caño Cristales

En cierta época del año el río Caño Cristales, en la Sierra macarena de Colombia, se viste con decenas de colores convitiéndose en un lugar verdaderamente mágico

La belleza de los fenómenos naturales no tiene fin, y gracias a esto podemos encontrar miles de lugares que ciertamente podrían considerarse mágicos. Tal es el caso del río Caño Cristales en la Sierra de la Maracarena, en Colombia. Este caleidoscópico ser es famoso por su agua de colores cambiantes.

En realidad sólo son pocos días al año en los que ofrece esta gama policromática que seduce con relumbres paradisiacos. Es justo en la temporada entre la sequía y el inicio de las lluvias que las diferentes variedades de algas y musgo del río eclosionan en colores brillantes proyectando un espectáculo de psicodelia orgánica ante el cual sería dificil no sentirse halagado.

Conocido popularmente como el río de los cinco colores, el fotógrafo colombiano Andrés Hurtado lo ha bautizado: “El río que se escapó del Paraiso”. Colombia, proporcionalemte a su tamaño, podría ser quizás el país con una mayor diversidad natural de fauna y flora. Siendo el país con mayor número de especies diferntes de aves. Cerca de Caño Cristales está el Amazonas colombiano, lleno de secretos psicodélicos para acompañar el Tao de este río de 1oo km de largo y 20 metros de ancho.

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Lugares como el río Caño de Cristales son un recordatorio, increíblemente estético, de la belleza, biodiversidad y, por qué no, magia, que la naturaleza nos ofrece. Ojalá podamos corresponder a estos regalos con cuidado y conciencia planetaria.

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5 actividades turísticas que deberás evitar en tus próximas vacaciones

Basta con tener consciencia sobre las actividades turísticas que no deberían continuar realizándose, para justamente evitarlas durante nuestros viajes.

Viajar es una de las actividades con mayor retroalimentación que facilita el crecimiento tanto emocional como psíquico, así como el desarrollo económico de los sitios turísticos que se visitan. Se trata de un apoyo mutuo que impacta positivamente en el viajero, los anfitriones e incluso el medio ambiente del destino que se está descubriendo; por eso es indispensable viajar de manera inteligente, responsable y sustentable. 

Una manera de hacerlo es mediante el ecoturismo, una tendencia que invita a realizar un turismo de manera responsable con el planeta y, en caso de ser necesario, con las comunidades que se encuentran en mayor contacto con su naturaleza. Poco a poco el ecoturismo ha ido ganando posicionamiento en la industria de los viajes; sin embargo, aún no es suficiente. Se requiere el apoyo del viajero para continuar fomentando el cuidado hacia el medio ambiente.

Basta con tener consciencia sobre las actividades turísticas que no deberían continuar realizándose, para justamente evitarlas durante nuestros viajes. A continuación te compartimos cinco actividades del turismo que no deberías hacer pues están relacionadas con abuso animal: 

– Las presentaciones con animales acuáticos como delfines, focas o ballenas –y mucho menos nadar con ellos–.

La mayoría de estos animales de la vida salvaje se encuentran en cautiverio, provocando la separación de sus grupos familiares y las constantes emociones de angustia y estrés. Esto genera que pierdan su habilidad de nadar largas distancias, se enfermen y reduzcan su esperanza de vida. 

– Montarse sobre el lomo de un elefante.

Es una de las actividades turísticas más populares en Tailandia y Vietnam, pese a ser una acción cargada de crueldad. En palabras de Humane Society, “La crueldad puede no ser evidente para los espectadores, ya que en muchas ocasiones ocurre detrás de los escenarios y en diversas formas – mediante el uso de métodos de entrenamiento abusivos; privándolos de contacto social con otros elefantes; condiciones denigrantes para sus patas, provocando artritis y otras enfermedades.” Los elefantes cautivos que los turistas cabalgan no son animales domesticados que siguen los deseos de los humanos; sino son animales que fueron abusados para volverse sumisos ante los humanos. En vez de ir a una cabalgada de elefantes, existen santuarios de elefantes en donde se encuentran varios ejemplares rescatados de esta crueldad. 

– Comprar souvenirs de coral.

Los arrecifes de coral implican 1/4 de la biodiversidad del ocean, fungiendo como un escudo contra las tormentas. Desafortunadamente la mina de los corales está afectando la salud de esta especie marina. Mineros marítimos extraen el coral de los océanos para usarlo como cemento para carreteras, joyería o rocas para acuarios. Esto provoca la degradación de los sistemas de arrecifes que provee vida al ecosistema marítimo y fungen como fuente de comida y economía para las comunidades locales. El hecho de que esté en venta no significa que proviene de fuentes legales. 

– Consumir bebidas con serpientes.

El vino o tequila de serpiente es una novedad fascinante; sin embargo es un problema para las cobras, una especie animal en peligro de extinción. Esta tradición se ha extendido durante siglos en Asia y alcanzado tierras latinas, encontrándose envuelta en actividades de crueldad animal: una serpiente puede tardar meses en morir en la botella, lo cual ha provocado numerosos accidentes posteriores a abrir la botella. 

 – Comer sopa de tiburón.

Habrá que agradecer a la antigua película de Jaws –1975– por producir una imagen ficticia de los tiburones como especies desalmadas y asesinas. Pero la realidad es que los tiburones son responsables de quizá una persona al año, mientras que los humanos son responsables de la muerte de 100 millones de tiburones al año. La pesca de tiburones se realiza principalmente por barcos asiáticos, los cuales venden sus ganancias a restaurantes que producen una sopa con el animal. En asia, la sopa de tiburón es considerada una delicia popular pese a no poseer ningún valor nutricional ni sabor significativo. 



Mira estas deliciosas fotografías de dunas del desierto de África

Esta sensual colección de formaciones de arena diluye la mirada en una especie de estético masaje visual.

Desde uno de los puntos de vista más simbióticos y sensuales posibles, Dunescape es una serie de fotografías abstractas que muestran las dunas de arena del desierto del Namib, en África.

El fotógrafo Shawn van Eeden, jugando con la danza de luz que ilumina la arena, captura el encanto y la esencia mística de las dunas de Namib, generando visuales geométricos conmovedores. Como si el acercamiento de la cámara captara alguna intimidad parecida a la de la piel humana, de paisajes y siluetas suaves, y una fluidez natural que acaso pudiéramos acariciar.

Cada rugosidad de la arena despide una brillante variación de luz y sombra que forma espectaculares patrones a lo largo de las dunas costeras. El vasto mar de arena se extiende hasta el horizonte hasta donde el ojo puede ver.











*Imágenes cortesía del autor.