La invasión de las bolsas de plástico y sus consecuencias

A pesar de la conciencia generada en torno a contaminación generada en torno a la cultura del plástico, sus efectos aún son altamente costosos para el medio ambiente

A pesar de que ya es más de una década en que las tendencias comenzaron a favorecer el uso de fibras naturales y materiales orgánicos como sustituto del altamente contaminante plástico, lo cierto es que aún somos una sociedad profundamente “polimérica”. Materiales sintéticos, derivados de los polímeros, aun son muy populares entre diversas industrias masivas que los utilizan para empacar prácticamente cualquier producto: medicinas, comestibles, aparatos electrónicos, ropa, calzado, cosméticos, etc.

Pero aún tomando en cuenta nuestra adicción cultural al plástico, resulta notable la utilización de bolsas de este material en supermercados y tiendas departamentales. Para un hogar promedio, a pesar de las campañas en contra de su uso e incluso algunas legislaciones locales que empiezan a tomar medidas legales contra ellas, es bastante fácil acumular centenas de bolsas plásticas en sólo un año.

Para dimensionar  nuestro uso masivo de bolsas de plástico como sociedad contemporánea y sus nocivos efectos para el medio ambiente, retomamos estas estadísticas publicadas por el blog Natura-Medioambiente:

– Las bolsas plásticas causan más de 100.000 muertes de tortugas marinas cada año cuando estos animales las confunden por comida.

– Para la elaboración de las bolsas plásticas, cada año se liberan miles de toneladas de emisiones atmosféricas que contaminan los cielos y favorecen al efecto invernadero.

– Si se prohibiera el uso de las bolsas plásticas en el Reino Unido, equivaldría a retirar cerca a 18.000 automóviles de circulación que no contaminarían más.

– Muchísimo más de 500.000 millones de bolsas son usadas cada año en el planeta (algo así como 1.000.000 de bolsas por minuto), demandandose entre 60 a 100 millones de barriles de petróleo para la fabricación de las mismas.

– La mayoría de las bolsas plásticas necesitan 400 años para ser biodegradadas si no son más de 1.000 años para haber “desaparecido” de la faz del planeta.

– China usa cerca a 3.000 millones de bolsas cada día y el promedio por persona en el Reino Unido es de 220 bolsas plásticas por año. En Estados Unidos se desechan 100.000 millones de bolsas por año.



¿Qué pasará si las orugas empiezan a comer restos de plástico?

Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.

De acuerdo con el sitio web de Phys.org, los científicos descubrieron que una de las orugas más comunes, la Galleria mellonella, se ha estado alimentado de polietileno, un tipo de plástico que es usado principalmente en las bolsas desechables. Sin embargo, ¿qué implica este evento para la conservación del medio ambiente? 

Las orugas de cera son consideradas una peste para la población de las abejas y algunas plantas. Por esta razón, hay quienes usan bolsas de plástico para prevenir su proliferación en jardines y cercanías. Fue así que Bertocchini, la líder de la investigación, se dio cuenta que las bolsas de plástico que había dejado para prevenir a las orugas comenzaban a tener pequeños hoyos; y después de una inspección más cercana, notó que las bolsas estaban siendo consumidas por las orugas para tratar de alcanzar su libertad. 

Al realizar la investigación, Bertocchini y sus colegas, encontraron que las bolsas de plástico se estaban degradando más rápido de lo normal, y esto se debe a que las orugas producen una especie de enzimas que rompe el plástico hasta su desaparición. Gracias a ello, los científicos han considerado un método biodegradable para limpiar al medio ambiente de la contaminación de plástico. 

 

En palabras del primer autor del estudio, Paolo Bombelli, “Si una sola enzima es responsable de este proceso químico, su reproducción a larga escala con métodos biotecnológicos podrá ser viable. Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.” Además, “la oruga produce algo que rompe el vínculo químico, quizá en sus glándulas salibales o una bacteria simbiótica en su estómago. El próximo paso es tratar de identificar el proceso molecular en su reacción e insolar la enxima responsable.”

Dicen que la Naturaleza es sabia, y encuentra siempre la manera de surgir resiliente y victoriosa. Las personas alrededor del mundo desperdician alrededor de miles de millones de bolsas de plástico cada año, las cuales tienden a degradarse en un periodo de un siglo o más y tienen importantes consecuencias en el medio ambiente. 

 



Guatemala sustituye bolsas de plástico por hojas del árbol de plátano

Proveedores y consumidores indígenas del interior de Guatemala han decidido sustituir las bolsas de plástico por hojas de árbol de plátano.

Imagen: Flickr

Frente al alto consumo de plástico –y sus graves consecuencias en el medio ambiente–, numerosas asociaciones han tratado de hacer un llamado de consciencia para reducir el uso de bolsas y empaques de plástico. Entre las alternativas más frecuentes se encuentran las bolsas ecológicas de tela, reciclaje de empaquetados de plástico o unicel, usar envases/tuppers de vidrio que puedan usarse constantemente. 

Pero para el mercado dominical de San Pedro La Laguna, mayoritariamente de proveedores y consumidores indígenas del interior de Guatemala, han decidido sustituir las bolsas de plástico por hojas de árbol de plátano. Se trató de una iniciativa del alcalde del lugar, Mauricio Méndez, quien declaró la guerra a este derivado del petróleo que tarda en degradarse hasta 1 000 años. Incluso ha prohibido la distribución de las bolsas de plástico, productos de duroport y popotes. 

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En la etnia Tzutujil, el comercio y el turismo se han visto afectados por la contaminación en las aguas del Lago Atlitlán. De modo que al retomar esta práctica ancestral, con las hojas de plátano, no se contaminará más la región. En palabras de los habitantes del municipio, “Las hojas de plátano sirven igual que las bolsas y no contaminan nuestro lago. Los clientes ya las piden. Así todos vamos a ser más felices”.

Las multas para quienes no acaten esta disposición medioambiental serán desde unos 300 quetzales –alrededor de 40 dólares– hasta 15 000 quetzales –2 000 dólares–; además, un grupo de diputados presentó esta semana en el Congreso una iniciativa de ley para regular la producción, distribución y venta de las bolsas de plástico. Con ello se pretende cambiar paulatinamente los hábitos de los residentes, utilizando contenedores propios sin la necesidad de ensuciar el pueblo, así como eliminar el uso de bolsas para contribuir a la conservación del medioambiente en Guatemala. 

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