El maíz transgénico: ¿Qué es? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Trás la autorización, hace unos meses, de siembra experimental de maiz transgénico en México, Ecoosfera analiza sus consecuencias y los peligros que ello implica para el campo y la bioseguridad.

El maíz está vinculado con los pueblos indígenas de México (62 etnias con 38 lenguas vivas y 364 variantes lingüísticas), de tal manera que atentar contra el maíz es atentar contra sus derechos culturales y de alimentación. De hecho, el maíz es, como expresara Guillermo Bonfil, fundamento de la cultura popular mexicana. En torno al ciclo agrícola se gestan conocimientos, ceremonias, fiestas que congregan a las comunidades y propician la música y la danza, las artesanías, los platillos especiales, y una organización comunitaria que fortalece el tejido social.

A continuación, compartimos a nuestros lectores algunos de los puntos más importantes para entender el fenómeno alrededor de la alteración genética del maíz en México. ¿Qué son los transgénicos y por qué el milenario linaje del maíz  corre graves peligros frente a su adulteración genética? ¿Quiénes son los responsables de que esta amenaza esté por convertirse en una realidad? Agradecemos mucho la contribución de la maestra Cristina Barros para la elaboración de este valioso documento:

 

¿Qué son los transgénicos?

Organismos a los que se les inserta material genético de especies distintas a la que pertenecen, mediante técnicas de ingeniería genética. Con estas técnicas se trascienden las barreras reproductivas que existen entre las diferentes especies, haciendo posible que, por ejemplo, se le inserte un gen de bacteria a una planta.

 

También en Ecoosfera: El 90.4% de las tortillas en México contienen maíz transgénico

 

¿Qué es el maíz transgénico?

Maíz modificado genéticamente mediante técnicas de ingeniería genética, con las que le han agregado genes de otros organismos. Las dos características más comunes en los maíces transgénicos actuales son la tolerancia a herbicidas y la resistencia a insectos.

 

¿Qué daño le hace al campo?

Los posibles daños al campo, que han sido comprobados, es que al introducirse transgenes a variedades nativas de maíz, éstas sufran una descompensación genética y fisiológica. Esto puede ocurrir fácilmente en el campo mexicano, ya que el maíz es una planta que se poliniza fácilmente y, por ello, los maíces nativos o criollos pueden contaminarse con polen de maíz transgénico.

Además, las prácticas campesinas implican el intercambio de semillas de sus parcelas. Se considera que parte de la contaminación que ya ha sucedido en algunos estados de México se debe a que Diconsa importa maíz de Estados Unidos, que al llegar aquí se mezcla con el local. Los científicos mexicanos opinan que si se implementa la siembra comercial, la contaminación con maíz transgénico nos llevaría a perder las razas y variedades de maíces nativos, desarrolladas a lo largo de miles de años de cultivo.

Por si fuera poco, las secuencias transgénicas están patentadas, por lo que si un agricultor presenta estas secuencias en su maíz, las cuales pueden llegar por polinización (cruza entre un maíz transgénico y uno no transgénico), las compañías que detentan la patente pueden demandarlo. De hecho, hay ya varias demandas de compañías como Monsanto contra agricultores locales, que pasan de víctimas de la contaminación a acusados de plagio. Los juicios son costosos y muy lejanos a la lógica y los recursos de los campesinos mexicanos. Nuestra cultura tradicional es comunitaria; la otra es mercantil e individualista.

 

¿En qué consiste la autorización?

Como no ha habido transparencia, lo único que sabemos es que de las 35 solicitudes para siembra experimental de maíz transgénico en México se han aprobado ya 15, pero no se ha dicho cuáles. Suponemos que algunas tendrán lugar en Tamaulipas. La experimentación es un primer paso obligatorio dentro de la Ley de Bioseguridad (después viene el cultivo a nivel piloto y luego comercial). Sin embargo, dada la corrupción y la suma de intereses económicos que están detrás de estas maniobras, pronto se dará lugar a la siembra comercial de maíz transgénico en México.

 

¿Es legal la autorización?

Es legal en lo formal, pero la Ley de Bioseguridad que ha dado pie a la autorización es una ley a modo; tan es así que se le conoce como “ley Monsanto”. En Argentina ocurrió lo mismo, había párrafos casi calcados de los argumentos de Monsanto.

Además, se ha actuado con absoluta falta de transparencia; ignoramos cuáles son los permisos que se han otorgado. No se ha informado ni consultado, con los habitantes de los estados que serían afectados con la siembra de maíz modificado, respecto de las consecuencias que esto traería.

Por otra parte, México es signatario del Protocolo de Cartagena; ahí se especifica que los países que sean centro de origen y diversificación de alguna planta deben prohibir la siembra de variedades transgénicas de ella, con base en lo que se conoce como principio precautorio.

Cuando se detectó la presencia de maíz transgénico en Oaxaca en el 2002, organizaciones campesinas de ese estado solicitaron la presencia de una comisión tripartita: Canadá, México, Estados Unidos, con base en los acuerdos del TLC. Esa comisión planteó, entre otras recomendaciones, lo siguiente:

Debe aplicarse una moratoria a las importaciones de maíz transgénico en México, hasta en tanto se disponga de un mejor conocimiento respecto de los riesgos para la salud humana, la integridad cultural de los productores de maíz en México y el medioambiente en general…

 

¿Cuáles serán las consecuencias?

La más grave es que las grandes compañías transnacionales se están apoderando del patrimonio genético de los mexicanos, vía la introducción de transgenes patentados, con el propósito de privatizarlo. Si los empresarios agrícolas caen en la trampa de creer que aumentarán sus rendimientos/ingresos, pronto se enfrentarán con algunos de estos escenarios:

  1. Baja de precio del grano si hay sobreproducción.
  2. De acuerdo con datos de ANEC, México es el principal productor de maíz blanco en el mundo. La coexistencia del maíz blanco y el transgénico no es compatible, ya que el blanco que se produce es para consumo humano y al contaminarse con transgénico se deprecia a maíz forrajero, originándose pérdidas de hasta 8 mil millones de pesos por año.
  3. Que, como es factible, el maíz no se considere la mejor opción para generar agrocombustibles, y se queden “colgados” los empresarios agrícolas que reconvirtieron sus sembradíos ante la falsa expectativa de ganar más y tener el mercado asegurado.
  4. Que se desquicie el campo y los mercados de alimentos, como ha ocurrido en Argentina, por volcar todos los recursos a la siembra de una sola planta. Esto traería más hambre, aumento de precios, mayor dependencia económica, perdida de soberanía, una mayor concentración de la riqueza, y la imposibilidad de autonomía alimenticia de las comunidades campesinas e indígenas.

En el caso de contaminación por transgénicos, las consecuencias serían:

  1. Pérdida de los maíces nativos que durante milenios han sido adaptados a diversos suelos, climas y humedades. Recordemos que tanto las variedades híbridas como las transgénicas dependen del material genético nativo para ser posibles. Un maíz híbrido pierde sus características de una cosecha a otra, se debilita y necesita de nuevo material que proviene de los maíces nativos.
  2. Imprecisión tecnológica: la imprecisión de la tecnología transgénica es tal, que pueden producirse daños genéticos que deriven en plantas y mazorcas deformes. Hay evidencia de que el polen de las plantas transgénicas produce alergias o ciertos daños fisiológicos. La acumulación en el cuerpo humano podría provocar este tipo de efectos.
  3. El problema de la alimentación es particularmente grave, pues si los productores se inclinan por sembrar maíz para su venta y conversión a agrocombustible continuará la escasez de maíz blanco y se repetirán crisis como la de la tortilla en el 2007. Esto, sin considerar los daños a la salud humana.

Por último, uno de los mayores riesgos actuales para México y el mundo, es que se contaminen los maíces nativos y la cadena productiva del maíz con transgénicos que producen sustancias no alimenticias y/o tóxicas como plásticos biodegradables, solventes, proteínas de uso terapéutico, antidepresivos, etc. A estos transgénicos se les conoce como biorreactores. Estos transgénicos ya existen en Estados Unidos y otros países, donde se está utilizando mucho al maíz para generar estas sustancias.



Monsanto patenta una flor que nunca pueda marchitarse

Al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Foto: http://21tubaroes.blogspot.mx/

Monsanto, esta compañía asociada con una serie de problemas ecológicos, económicos y de salud, ha lanzado la propuesta de crear unas flores que, una vez cortadas, puedan mantenerse por más tiempo. Para evitar que las flores se marchiten, la empresa de agroquímicos ha desarrollado un método que consiste en modificar temporalmente la función de ciertos genes vinculados con el envejecimiento de las plantas –moléculas ARN– y así bloquear la capacidad de las flores frescas de producir gas etileno. 

La multinacional explica que el gas etileno, la hormona de crecimiento natural, hace que las manzanas se pudran y los pétalos de las rosas se caigan,y  acelera la maduración de la fruta recolectada en un estado inmaduro, como de jitomates y plátanos. De manera que al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Con este descubrimiento, Monsanto piensa embotellar moléculas que consigan que las plantas florezcan, y, a su vez, utilizar aerosoles génicos que sean capaces de matar insectos como las hormigas coloradas y los alticinos. Para la empresa multinacional, “el esfuerzo floral representa un trabajo de detección temprana por equipos que han intentado identificar nuevas aplicaciones agrícolas para el ARN.”

Para el fotógrafo Mathieu Asselin, cuyo proyecto Monsanto: A PhotographicInvestigation podrás verlo dándole click aquí, explica cómo los lugares en los que Monsanto ha aplicado sus productos, han sido destrozados por su toxicidad: 

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Y este es un patrón que en las etapas tempranas se han repetido con los OGM. Es simplemente que no sabemos cuáles serán las consecuencias de la manipulación genética a largo plazo o a mediano plazo. […] Pero Monsanto va un paso antes al modificar genéticamente las semillas como el maíz, el algodón, la caña, alfalfa, soya, para que sean resistentes al Roundup (cultivos tolerantes al glifosato) llamado Roundup Ready Seeds. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange). […] Como pueden ver, muchos de los productos de Monsanto se construyeron en lo que llamé una cascada de fracasos exitosos. La comercialización de estas fallas ha tenido una estrategia exitosa de trabajo para esta empresa estadounidense. 



Bayer oferta 62 mil millones de dólares para comprar Monsanto

En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas.

Desde la semana pasada, la empresa alemana Bayer ofertó 62 mil millones de dólares para comprar a Monsanto, uno de los abastecedores de agroquímicos más grande del mundo. En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas. 

De acuerdo con el anuncio de la Deutsche Welle, esta oferta se dio mientras que las acciones Bayer tenían una pérdida del ocho por ciento. Por lo que esta oferta implica 122 dólares por acción, 37 por ciento por arriba del precio de las acciones de Monsanto antes de la semana pasada. 

Sin embargo, la Comisión Europea –CE–, órgano ejecutivo de la Unión Europea, considera que esta oferta entra en conflicto con la ampliación hasta el 2025 de la autorización para el uso del glifosato en los países miembros de la UE –sustancia la cual se ha asociado con enfermedades principalmente cancerígenas, pese a la nueva declaración de la OMS que puedes leer aquí–. 

Por su lado, Dirk Zimmermann, experto de Greenpeace, declaró que Monsanto “representa la personificación del mal en la agricultura industrializada”, pues además, la excesiva concentración en el mercado se traduciría en una menor diversidad y mayores precios de las semillas. 

 

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