Como salido de un cuento de hadas sustentable y futurista, la firma de arquitectos sueca Tham & Videgård ha creado el lugar perfecto para escapar de la ciudad y perderse en el bosque. Un hotel casi invisible: un monolito hecho de aluminio con una superficie exterior de espejos sobre un árbol de 20 metros en el pueblo de Harads en la laponia sueca.

Aunque evidentemente el hotel no es del todo invisible, con el fin de proteger a los pájaros y evitar que se estrellen sistemáticamente contra este sutil fantasma, los diseñadores han colocado una película especial en los muros de espejo, la cual es fácilmente perceptible para las aves.

Este hotel, recientemente inaugurado, se ubica a escasas 40 millas del círculo polar y fue nombrado el “Hotel del árbol” o “Treehotel“. Consta de un baño, una cocineta, una cama grande, una sala, una vista panorámica de 360 grados y una terraza en el techo. Sus dimensiones de 4 x 4 x 4 metros son suficientes para acomodar a dos personas cómodamente.

Según sus dueños, Britta y Kent Lindvall, la intención del hotel es acercar a los huéspedes a la naturaleza con un concepto innovador y distinto del lujo habitual: “Es un lugar precioso… si los huéspedes logran encontrarlo, será un gran éxito”.