Como en una cápsula de tiempo, Steven Seagal habla en contra de las petroleras en 1994

Nunca fue más lúcido Steven Seagal, ni más actual un discurso que el dado por el actor en su papel de líder nativo americano en una de las peores películas de la historia. Como si lo estuviera diciendo en este instante a British Petroleum y a la mafia de los combustibles alíada con los gobiernos. […]

Nunca fue más lúcido Steven Seagal, ni más actual un discurso que el dado por el actor en su papel de líder nativo americano en una de las peores películas de la historia. Como si lo estuviera diciendo en este instante a British Petroleum y a la mafia de los combustibles alíada con los gobiernos. En este escena de On Deadly Ground, de 1994 Seagal habla de la energía alternativa, de los motores que trabajan con otras sustancias, los cuales de ser usados acabarían con el Big Oil, la corporatocracia “que influye a los medios para poder controlar nuestra mente”.

“¿Cuántos derrame de petróleo podremos soportar? Millones de litros de petróleo están actualmente destruyendo nuestro océanos”, dice Segal con un voz que suena profética, solo que es evidente, algo obvio que ya sabíamos hace mucho más de 16 años pero que sigió su camino inalterado.

“Estamos enojados por que estamos siendo químicamente y genéticamente dañados y ni siquiera nos damos cuenta”.

El rudo Sea-gal con su característica colita de caballo y gel, desde el mismo sistema que engendra muchos de los males de inconsciencia planetaria que padecemos, es extrañamanete, en la suspensión de realidad que permite la ficción hollywoodense, una voz razonable en medio de la indolencia y la inacción demencial.



¿Cuál es el problema de que 1 de cada 7 niños del mundo respiren aire tóxico?

Entre las enfermedades respiratorias vinculadas a la sobrestimulación de tóxicos, se encuentran neumonía, asma y muerte prematura –en niños menores de cinco años–.

Fotografia principal: Radio Nacional 

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –Unicef–, más de 300 millones de niños –uno de cada siete– respiren aire tóxico, es decir seis veces más de los niveles considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud –OMS–. Para la Unicef, esta toxicidad afecta a regiones del sur de Asia, Oriente Medio, África, así como la región del este de Asia y Pacífico; principales a las ciudades como Onitsha –Nigeria–, Zabol –Irán–, la india Gwalior, Riad, la capital de Arabia Saudí, así como Peshawar, en el noroeste de Pakistán. 

Esta declaración ha causado que la Unicef considere con mayor urgencia el riesgo para la salud en los niños debido a las sustancias tóxicas. Incluso, el director de la dependencia, Anthony Lake, ha advertido que es indispensable limpiar el aire para los niños, pues la polución “contribuye de forma decisiva a la muerte al año de unos 600 mil niños menores de cinco años […] Los tóxicos no solamente atacan los pulmones aún inmaduros de los pequeños, sino que pueden afectar a largo plazo el desarrollo del cerebro infantil.”

 

contaminacion efectos niños unicef
Flickr

La polución que ha afectado zonas urbanas de Asia/Pacífico y África se debe principalmente a emisiones de vehículos, fábricas, quema de basura, polvo y fuegos para cocinar o calefaccionar. Cabe mencionar que en estas regiones, existe una mayor incidencia de enfermedades respiratorias así como un aumento en la tasa de abortos, nacimientos prematuros y un peso mucho menor del recomendado. 

Los efectos de la contaminación perduran a lo largo de la vida: “La capacidad pulmonar de los niños que han crecido en este entorno se reduce un 20 por ciento, lo que equivale a crecer en un hogar donde se fume. Los estudios demuestran además que los afectados sufren problemas respiratorios al llegar a la adultez.” Entre las enfermedades respiratorias vinculadas a la sobrestimulación de tóxicos, se encuentran neumonía, asma y muerte prematura –en niños menores de cinco años–. 



Derrame de petróleo en Golfo de México, afecta a la salud de los trabajadores y habitantes de la región

Las personas que limpian derrames son las que en mayor riesgo se encuentran, pues pueden sufrir de una serie de afectaciones.

Imagen principal: http://medioambienteconsejos.blogspot.mx/

El pasado martes, un derrame de petróleo de más de 88 000 galones de petróleo –alrededor de 2 000 barriles– inundó el Golfo de México, al sur de Port Fourchon en Louisiana, EE.UU. Se cree que el responsable de esta crisis es la compañía de combustibles, Shell, la cual comentó que espera que el crudo no alcance la costa y, por tanto, afecte a la economía de los personajes involucrados en la pescadería. 

Los derrames petroleros son causantes de desastres naturales, problemas ambientales, económicos y de salud. Principalmente puede llegar a dañar el ecosistema acuático así como la biodiversidad de la tierra, afectando la salud, a largo plazo, de las personas que viven y laboran cerca de la región afectada. 

Limpiar un derrame de petróleo no sólo es caro, lo cual afecta a las agencias gubernamentales y a organizaciones sin fines de lucro, también crea un problema en el sector salud. Por ejemplo, las personas que limpian derrames son las que en mayor riesgo se encuentran, pues pueden sufrir de irritación cutánea y ocular, problemas neurológicos y respiratorios, estrés, entre otras afectaciones. 

De acuerdo con CDC, los trabajadores deben ser incentivados a reportar todo tipo de síntomas, conatos de accidente, lesiones y enfermedades. Estas notificaciones deben analizarse para evaluar las tendencias en tiempo real con el fin de que se tomen medidas para prevenir incidentes similares.

Los principales síntomas físicos por exposición excesiva al crudo son: 

  • Irritación de ojos, nariz y garganta,
  • dolor de cabeza,
  • mareo,
  • malestar estomacal,
  • tos o dificultad para respirar.

Mientras que los efectos psicoemocionales al enfrentarse a situaciones de desastres naturales, podrían ser los siguientes: 

  • Dificultades de razonamiento, provocando que sea difícil concentrarse afectando su capacidad para trabajar, razonar y poseer la conciencia de tiempo y espacio, alterar la lucidez mental, contar con lucidez mental e identificar personas u objetos familiares, hacer cálculos matemáticos o resolver problemas. 
  • Inquietudes emociones, por emociones intensas causadas por reacciones normales frente a una situación fuera de lo común o traumática. Esto puede ocasionar ansiedad, culpa, negación, dolor, temor, irritabilidad, pérdida del control de las emociones, depresión, sensación de fracaso, sentirse abrumado, culpar a los demás o a sí mismo, fácil de sobresaltar, estar hipersensible, demasiado precavido o sentir pánico intenso.
  • Cambios en el comportamiento, hacia la ira, retraimiento, estallidos emocionales o agresión, cambios en el apetito, consumo excesivo de alcohol, cafeína o tabaco, consumo inadecuado de medicamentos, consumo de drogas ilegales, imposibilidad de descansar, caminar de un lado al otro o cambios en la conducta sexual. 

[CDC]

Más en Ecoosfera

Estos son los derrames tóxicos más graves de los últimos 2 años en México